Entrevista realiza por Federico Laale
Desde muy chico iba a ver a su papá cuando jugaba en el Frontón. En su casa patear una pelota es cosa de todos los días, por lo que su destino fue más que obvio. La pelota debajo de la suela es una religión para Tomás Hazi, un joven gilense que milita en Arsenal de Sarandí y sueña con llegar a Primera División.
En el “Azulgrana” gilense dio sus primeros pasos donde coincidió con Juan Valli, “un técnico que siempre lo apoyó” destaca el mismo jugador. En 2015 fue convocado a la Selección Sub 15 de Mercedes, equipo en el que se lució y consiguió la posibilidad de probarse en la elite del fútbol. Desde entonces “Tomy” recorre el difícil camino de ser futbolista profesional.
IC. ¿Siempre te destacaste en tu categoría o el salto llegó más tarde?
TH. Tuvimos una categoría muy pareja. Éramos cinco quienes estábamos a un muy alto nivel, lo que quedó demostrado cuando fuimos convocados a la Selección Sub 15 de Mercedes, en donde cuatro de nosotros fuimos titulares prácticamente todo el torneo. Hoy algunos juegan en la Primera del club y otros en la Tercera. Ninguno se destacaba por encima del otro, la diferencia estaba en la constancia y las ganas de entrenar.
IC. ¿Quién te llevó a probarte a San Lorenzo y cómo viviste esa transición?
TH. El técnico de la Selección de Mercedes me llamó para jugar unos amistosos con el Club Mercedes y luego, a través de un contacto que el club tiene con San Lorenzo, fuimos a probarnos siete chicos (yo fui el único de Giles). Fueron cuatro pruebas. En la primera, tres de nosotros jugamos juntos, lo que me ayudó mucho porque ya nos conocíamos y nos entendíamos en la cancha. Más tarde me dijeron que hiciera la pretemporada con el club, en donde estuve quince días a prueba y me confirmaron que había quedado.
IC. ¿Cómo fue la experiencia de jugar en el club del cual sos hincha?
TH. Fue hermoso, uno siempre sueña con eso. Comenzar allí mi carrera profesional fue muy lindo. Todo es muy profesional y siempre te están enseñando cosas nuevas. Lo primero que remarcan es el respeto y el compromiso; si llegás tarde o sin la ropa adecuada no entrenás. Es completamente distinto al amateurismo.
IC. ¿Cuáles crees que son las condiciones que te llevaron a jugar allí?
TH. Creo que son la constancia y las ganas. Yo arranqué siendo enganche y terminé jugando de defensor. Siempre estaba predispuesto si era necesario jugar en una posición en la que no estaba acostumbrado. Donde se necesitara yo siempre quería jugar con tal de aprender un poco más. Siempre hay que dar lo máximo y no guardarte nada; no está bueno terminar una temporada sabiendo que uno no dio todo de sí.
IC. ¿Cuál es tu posición en la cancha? ¿Quién es tu referente en esa posición?
TH. Actualmente soy lateral izquierdo, pero en ocasiones juego de volante por izquierda (que es en donde yo jugaba cuando era más chico). Hoy en día me gusta mucho el estilo de juego de Jordi Alba o Marcelo, me gusta mucho el fútbol español y los considero los mejores.
IC. ¿Qué tal es tu presente en Arsenal?
TH. Mi presente es bastante bueno, estaba jugando de titular pero un golpe en la rodilla me dejó afuera dos fechas. Espero llegar a la próxima que es contra San Lorenzo. Sería lindo jugar contra ellos porque es un club grande, lo mismo pasa con River, Boca o Estudiantes. Estos son partidos que se disfrutan; además pueden servir para que te vean en cancha y se fijen en vos.
IC. ¿Cómo es vivir en una pensión junto a tus compañeros de equipo?
TH: Es una experiencia linda pero también es algo complicado porque no es igual de cómodo que en tu casa, en donde llegás y están tus viejos y tu hermano (en mi caso) con la comida ya preparada. Viviendo en la pensión tenés que comer exactamente lo que indica el nutricionista, no podés organizar tu propia dieta.
La convivencia es otro factor difícil porque tenés que vivir con gente de muchos lados diferentes (en la pensión había hasta un japonés). Yo compartía habitación con un chico de González Catán, un cordobés, un correntino y un misionero. En mi caso, podía volver a Giles casi todos los fines de semanas, pero otros sólo visitaban a sus familias dos veces al año; es una situación incómoda.
IC. ¿Cuáles son tus metas para el futuro? ¿Pensás seguir dedicándote al fútbol profesionalmente?
TH. Mi meta es llegar a Primera y vivir de esto. Tengo como objetivo demostrarle a mi familia que todo lo que hizo por mí no fue en vano. Actualmente estoy estudiando en el CENARD para ser profesor de educación física y luego preparador físico. Si el día de mañana no se da quisiera seguir dedicándome al fútbol aunque sea desde otro lado.
IC. ¿Cuál es tu mensaje para un pibe que tiene cualidades pero está indeciso (no está seguro de probarse en un club)?
TH. Yo le diría que, si tiene la posibilidad de poder ir a probarse y a entrenar, que lo haga. Es una oportunidad que hay que aprovechar, más sabiendo que son cientos los chicos que lo intentan y sólo unos pocos son los que quedan. En el Frontón hay chicos que están jugando en otros clubes, como es el caso de Augusto Rossi en Vélez, Bautista Beltrán en Tigre u otros chicos que están yendo a Flandria.
Lamentablemente, por cómo está la economía del país hoy y cómo se vive el día a día, hay chicos con muchas cualidades que no tienen los recursos para ir a probarse a un club, o no pueden viajar todos los días a entrenar o a jugar. En mi caso, tuve la suerte de que mi familia me ayudara mucho con los viajes, yendo a verme y apoyándome en lo que necesitara. Estuvieron a mi lado en las buenas y en las malas. Siempre voy a estar agradecido porque gracias a ellos soy quien soy.






