El mundial de fútbol concentraba la atención de la mayoría de los argentinos. En 1978 la máxima competencia deportiva del planeta maquillaba una triste realidad. Algunos periodistas se animaron a ponerle voz y letras al golpe más sangriento de la historia. Otros callaron. Sin tener conciencia de lo que pasaba Germán con ocho años “soñaba” con decir. En el fondo de la casa de su tío estaba su radio imaginaria, una primera construcción de lo que 39 años después pudo materializar.
Amado por muchos y criticado por algunos Germán Intilangelo (47) comenzó su carrera con 14 años en Radio Vall, ganó aire y con el tiempo se adueñó de las mañanas gilenses. “En 1984, Tito Valli me llevó a su radio, me metió en el programa de deportes. Cuando entré por primera vez lo vi a Rúben ahí sentado, me agarro una emoción increíble” recuerda el periodista sobre su debut.
Entre el deporte y las noticias alternó el aire de la tradicional radio gilense. Sus primeros pasos apoyándose en referentes del momento como Lujambio, Larrea y Roberto Ayala formaron al comunicador de la actualidad. Tras un breve paso en el comienzo de la década del 90 por una FM de Luján, retornó a su primer amor: Radio Vall. Allí fundó “Reseña informativa” y “La escalera” sus clásicos programas que van por los 30 años de transmisión ininterrumpida.
La vida lo llevó a FM Libre, un desafío que le permitió mostrar su poderío en la década del 2000 transformando la radio en una de las más escuchadas de esos años. En 2010 finalmente concretó aquel sueño de la infancia: fundó FM Mundo. “Cuando nace mi FM creció más aun la audiencia, de hecho el 27 de diciembre pasado tuvimos 2100 mensajes de texto en una mañana, gracias a Dios hay mucha gente escuchando la radio” expresa German.
Su estilo es marca registrada en la ciudad. Parecido a ninguno, distinto a todos. En el aire comienza su “show”. Ríe, anima, canta mal, se emociona, grita y sale con los “tapones de punta” cuando las “papas queman”. Reflexiona y hace reflexionar. Los fieles oyentes de FM Mundo lo conocen, cuando Intilangelo opina el silencio en la sala gana terreno, su palabra ayuda en la formación de opiniones aunque en estos tiempos las redes sociales dividieron el espectro.
Sobre el avance de la tecnología su postura es clara “hay un concepto errado de que la radio es solo para jóvenes y creo que la generación de oro de la radio es de mi época. Esta bueno el avance tecnológico, pero a la FM no la van a bajar, a mí me encanta interactuar con la gente, despertarle la memoria emotiva”.
33 años después de su debut Germán saca el balance a la mesa y da positivo “fueron años intensos vividos con mucha felicidad”. Aunque aclara que la terapia le ayudó a manejar la presión del día a día “los dramas de la gente me lo llevaba a mi casa como mío y tenes que ponerte la barrera, hay que tratar de solucionarle el problema al vecino pero no llevarlo como propio” sincera.
En su carrera fueron más los mementos felices aunque sostiene que fue atacado en algunas ocasiones “son así las reglas del juego. Me duele cuando aparece la mentira, en este caso cuando dijeron que la radio había cambiado de dueño, la mentira daña mucho, hay mucha gente en este mundo que están solamente para dañar”. German no se guarda nada, en la radio y en la vida esquiva los personajes “soy así, tengo gente que me ama, gente que me odia, soy así dentro y fuera del aire”.
Su sinceridad al hablar de la profesión lo lleva a explicar que la objetividad no existe “cada uno tiene su idea, cuando editorializamos marcamos lo que pensamos, lo bueno es que la gente no te endiose, yo no quiero que todo el mundo opine como yo, solamente doy mi parecer y nada más” destaca.
En la actualidad German siente que con Mónica y Marcelo formó su equipo ideal. Aunque las discusiones acaloradas siguen en los pasillos de la radio con su co-conductor a los 10 cuenta que “está todo bien”. En la 101.9 la radio es una religión y los oyentes sus fieles. La edad de cristo marca la trayectoria del periodista que vive en su mundo. Perdón, en su radio.




