Por Felipe Sosa
“La sociedad está sumergida en el cambio. El cambio hace que muchos experimenten la sensación de alienación y falta de propósito. Tenemos dos posibilidades: dejarnos llevar por el pánico, o desarrollar el coraje para crear una mejor sociedad. La segunda posibilidad requiere coraje y, desde luego, creatividad… creatividad no es simplemente la espontaneidad inocente de la juventud y la niñez; debe además estar acompañada por la pasión propia del adulto, que es la pasión de vivir más allá de su propia muerte”. Estos fragmentos, extraídos del libro “La valentía de crear” (1977), del psicólogo estadounidense Rollo May, fueron, entre otras, las musas inspiradoras para que Andrés Provenza, de nuestra ciudad, comience con la realización de una serie de microdocumentales que narra las historias de personas apasionadas por sus oficios.
La idea inicial de “El alma del oficio” surge a partir de las entrevistas realizadas desde 2013 en los programas de radio de Estado Beta. Tal como se explica en su web (https://enestadobeta.com), el programa genera contenidos de interés general, educativos y reflexivos con el objetivo de explorar la diversidad cultural que forma parte de nuestra identidad, es decir, de la identidad gilense. Uno de los productos de vanguardia, al menos en nuestra ciudad, es el de “Radio Itinerante”, que consiste en apartarse del estudio y hacer el programa radial en otras instituciones como clubes, bares y restaurantes, adonde pueden acudir abiertamente oyentes y curiosos, logrando de esa manera la interacción entre los conductores, los invitados y el público.
A partir de las charlas en la radio con científicos, músicos, artistas plásticos, bailarines, directores de cine, actores, productores culturales, agrupaciones sociales y artísticas, terapeutas, poetas e inventores fue que los integrantes de Estado Beta descubrieron la diversidad cultural que habita tanto en Giles como en la zona pampeana.
A fines de 2016, coronando de alguna manera la vasta trayectoria cultural-comunicacional, surgió la primera serie de microdocumentales producida por este grupo de jóvenes. Pensada para ser difundida por redes sociales, utilizada como recurso pedagógico, y/o como puntapié a futuras investigaciones, “El alma del oficio” tiene una duración aproximada de 15 minutos por capítulo. En principio, la serie cuenta con tres capítulos y narra las historias de personas apasionadas por sus oficios: el primer capítulo fue dedicado a Juan García, propietario y quien atiende el Bar Cultural “El 2 de mayo”; el segundo capítulo, que salió en diciembre último, cuenta la historia personal y el oficio del carpintero Samuel Campicci. Y el próximo, que se emitirá en marzo por el canal oficial de YouTube, es sobre el arquitecto y profesor Hugo Adesso.
El proyecto, que ha recibido el apoyo de la Comisión Municipal del Bicentenario (San Andrés de Giles) y de Panorama Films, cuenta con música original de Demián Ornstein (guitarra) y la colaboración de los músicos Manuel Daverio (flauta traversa) y Nicolás Croci (percusión). A su vez, la presentación fue realizada por el ilustrador Ignacio Ochoa.
Los realizadores del proyecto aseguran que eligieron este formato buscando algo de corta duración, acorde a los nuevos tiempos. Un nuevo desafío de aunar dos mundos: el de lo efímero y estándar (como son las redes sociales y YouTube) y el de lo permanente heterogéneo (el oficio). “El canal de YouTube nos permite llegar a todas las generaciones desde dispositivos como celulares, tablets y PCs. “También queremos ponerlo a disposición de educadores, comunicadores sociales, historiadores, gestores culturales, y todo aquel que le interese profundizar nuestra tesis”, sostienen.
Respecto al porqué del protagonista del segundo capítulo, Andrés recordó que “cuando arranqué en el secundario lo conocí a Cesar Misisca, que es primo de Luchi Campicci y viven pegados (separados por la carpintería). Jugábamos en la calle y en la vereda y se lo escuchaba a Samuel cantar tangos todo el tiempo. También silba muy bien”. De esa adolescencia a este presente como realizador de documentales y hombre ya perteneciente a la cultura local, Provenza cuenta que “desde ese momento, me pareció muy llamativo Samuel. Para nosotros era una persona con carácter fuerte y bastante tosco, aunque con el tiempo pude conocerlo mejor”.
Los 19 minutos y 35 segundos que dura el microdocumental no tienen desperdicio: desde sus comienzos en la carpintería alquilada en General Rodríguez junto a Martín Caminada hasta su vuelta a Giles, al año, cuando compró las máquinas en lo de Salmi, gracias a la ayuda de Nicola Saraceno, y montó la carpintería que hace ya casi 30 años tiene en la calle Lavalle, casi Mitre. A lo largo del capítulo, se puede ver de qué manera Samuel lleva adelante su oficio: el arte de trabajar la madera. “El trabajo dignifica a la persona, te hace alguien en la vida, te recuerdan por algo, tantas cosas. Muchos no lo quieren comprender, el trabajo es como un entretenimiento, te ayuda a tener un bienestar si lo forjaste bien. Es simple, es la vocación que vos le pongas”, expresa en un pasaje del corto el sabio Campicci.
Estas historias, de personas apasionadas por lo que hacen, que se destacan por la intensidad de sus convicciones y sus particulares formas de sentir, pensar y hacer, como son las de García, Campicci y Adesso, y excelentemente producidas y presentadas brevemente en documentales son dignas de ver y admirar. Son el fiel reflejo de que, como cuenta Andrés en la web, existen personas “comunes y corrientes” que, movilizados por sus almas inquietas, transforman lo cotidiano en algo mágico.



