La habilitación del tramo de la AU. 7 entre Giles y Heavy, realizada el pasado lunes por el propio ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, fue una buena oportunidad para dialogar con autoridades de Vialidad Nacional sobre las dudas que genera la traza.
Patricio Smith, gerente de la Región Centro de Vialidad Nacional, invitó a algunos medios a recorrer la zona en cuestión para responder consultas de los periodistas y dar detalles del avance de la obra. De hecho, adelantaron que para los primeros meses de 2020 podría estar terminado el tramo Giles – Carmen de Areco.
Durante el recorrido, el ingeniero fue repasando diversos aspectos técnicos. El tramo que una nuestra ciudad con la vecina, necesita de una inversión de 3.5 mil millones de dólares, de los cuáles ya se ejecutaron cerca de 2.6 mil millones. A su vez, afirmaron que se decidió cambiar el proyecto original de Autovía por el de Autopista para mejorar la transitabilidad en la región.
“Es una obra impactante, con un nivel superior de seguridad vial y una mejora notable del impacto sobre el medioambiente y consumo de combustibles. Esta autopista evita muertes, principalmente porque todos los cruces son en distintos niveles y cada tramo se realizó siguiendo las principales normas” contó Smith en el recorrido.
El gerente de la Región Centro de Vialidad Nacional, ante la consulta de los profesionales del periodismo que allí se encontraban, dejó en claro que la bajada de la AU. 7, para ingresar por prolongación de la Av. Scully o la vieja RN. 7 a Giles, “está bien señalizada”.
Smith informó que representantes de Vialidad llegaron al lugar tras el brutal accidente que se cobró dos víctimas fatales, cuándo una camioneta ingresó en contramano, para analizar la situación. Si bien admitió que el caso “está en análisis” y que “se evalúan todos los aspectos”, argumentó que la zona tiene una correcta señalética.
Otra de las dudas que surgieron sobre la obra, es la situación de los vecinos del kilómetro 107. Estos insisten en la necesidad de construir colectoras para poder llegar con facilidad al distribuidor de Espora sin tener la obligación de trasladarse hasta el de San Alberto. Un reclamo totalmente válido.
Sobre este tema puntual, Smith destacó que la obra ya “está definida” y remarcó que estas situaciones “son entendibles” pero “se repiten en diferentes zonas de la Argentina por su característica rural”. El ingeniero remarcó sobre esto último que “las autopistas del mundo se construyen así”.
Tal vez, si el Estado local hubiese sido quien encabece el diálogo en su momento, en representación de los vecinos, la situación podría haber sido otra. Hoy, con el proyecto en marcha, la disputa por la construcción de la colectora será más compleja; pero claro, no imposible.



