Dar un paso al frente y contar los momentos más oscuros de nuestras vidas no es una accionar habitual. Solo los valientes pueden tomar decisiones de esta índole. Mauro Villanova, vecino gilense, no solo contó sobre su lucha personal contra las adicciones sino que también decidió ocuparse de aquellos que hoy están siendo alcanzados por esta tormenta.
El vecino que hace más de cinco años está limpio de sustancias, presentó ayer en el HCD a la Asociación Civil “Despertando Sueños” que ofrece un centro de tratamientos ambulatorios para adictos. Ahora esta importante institución, que a él lo recibió, tendrá base en San Andrés de Giles. Una decisión fundamental y concreta para luchar contra esta enfermedad.
“Tener la posibilidad de que contar con un ambulatorio en Giles es muy importante, más cuando antes había que viajar a Capital, Pilar u otras ciudades, cuando nadie conocía nada ni a nadie, ni tampoco donde iba a terminar” contó Mauro con micrófono en mano en el recinto del HCD.
Y agregó: “Los hechos comenzaron a hablar por mí, yo no podía sostener nada, ni un trabajo ni una familia. Hoy estoy con mi familia, puedo pagar el alquiler, la luz, el gas, me siento dentro de la sociedad y eso lo hizo la recuperación. Me pude poner de pie de vuelta y empezar a vivir de una manera diferente a la que venía viviendo”. El relato del gilense se escuchó con atención. Los presentes devolvieron su accionar con un fuerte aplauso.
Mauro será parte de esta institución que empezará a funcionar en el Galpón Cultural los martes y jueves de 19.30 a 21 horas. El joven de nuestra ciudad agradeció a “Marina Moretti por brindar el espacio, por abrirnos las puertas y confiar en nosotros para que podamos trabajar en Giles” también mencionó al intendente y al HCD por facilitar el recinto para hacer la presentación.
“Cualquier persona que esté siendo consumida tiene que saber que ahora está este lugar para poder ayudarlos, a mí me dieron una mano y ahora me toca darla” concluyó Mauro. Pocas veces se habla de adicciones en nuestro pueblo y casi nunca el accionar es concreto. Por suerte, ahora podemos decir que en nuestra ciudad hay un lugar que da una luz de esperanza.



