La queja de los vecinos se hace escuchar cada vez más. En las reuniones familiares o en los comercios suele ser un tema recurrente, aunque las redes sociales son los principales canales de difusión para este problema. Es que en Giles los aromas están enrarecidos.
Uno de los focos principales es la Plaza San Martín. La presencia de aves en bandada genera que los desechos de las mismas causen olores nauseabundos. Una postal diaria son los vecinos que le “esquivan” al espacio público. No se estacionan vehículos, no pasa la gente.
Ante la tranquilidad municipal, el HCD trató el tema y hasta generó una comisión para su tratamiento. En un principio se reemplazaron algunos de los árboles del centro y se utilizaron técnicas diversas para ahuyentar los tordos. Los resultados iniciales fueron buenos pero el problema volvió a aparecer.
Hoy prácticamente no se puede pasar por uno de los lugares más pintorescos de la ciudad. Los visitantes que quieran conocer el centro cívico lo tendrán que hacer tapándose la nariz o con un “paraguas” a pesar de que no llueva. Una condición poco amigable.
En otros sectores de la ciudad también los vecinos mostraron su disconformidad. En el barrio de la Av. Scully sienten esporádicamente un fuerte olor que aún no pueden identificar con claridad de donde proviene. Tal es así que el lunes algunas familias que se encontraban en la Plaza Cutillas decidieron trasladarse a otro sitio a pasar el día. El ambiente estaba imposible.
Para formalizar denuncias de este tipo la comunidad tiene que contactarse con el área de Inspección General. La función de la misma es realizar las averiguaciones correspondientes y aplicar castigos a quien corresponda que luego el juez de faltas oficializará.
Los problemas mencionados no son nuevos, pero tampoco son resueltos por las autoridades. El olor es parte del ambiente, hoy es parte de nuestro querido San Andrés de Giles.



