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El viaje en moto que empezó en un asado y terminó en el sur argentino

Cuando un grupo de amigos comparte un asado, va más allá del mero acto gastronómico. Las anécdotas no faltan arriba de la mesa, como así tampoco aquellas noticias que irrumpen en la actualidad y necesitan ser debatidas por la ronda. Casi como si los presentes fueran un grupo de especialistas en cualquier materia. También en […]

Mateo y Lucas.

Cuando un grupo de amigos comparte un asado, va más allá del mero acto gastronómico. Las anécdotas no faltan arriba de la mesa, como así tampoco aquellas noticias que irrumpen en la actualidad y necesitan ser debatidas por la ronda. Casi como si los presentes fueran un grupo de especialistas en cualquier materia. También en los asados se proyecta, claro. No es solo disfrutar de una buena carne, el asado suele utilizarse como un ritual para la inspiración generalizada.

Mateo Colombo y Lucas Mendizabal, amigos de la infancia gilense, compartieron un asado, y por ende, proyectaron. En pleno rito, a los jóvenes se les ocurrió recorrer una parte del país en moto, aunque hasta entonces no fueran “motoqueros de ley”. Incluso, Mateo jamás había manejado una. La idea del viaje prendió, y el proyecto del asado se hizo realidad. En febrero pasado, los pibes pusieron primera para emprender la aventura.

Partieron de Giles, visitaron Córdoba y empezaron a bajar hasta el bellísimo sur con sus motos. La ruta, el viento en la cara, la diversidad de los paisajes y la hospitalidad de los viajeros fueron parte de una historia que seguramente servirá de fuente para los próximos asados. Para conocer más sobre esta travesía que se extendió por casi un mes, Infociudad entrevistó a los viajeros. La historia en primera persona.

Infociudad (IC): ¿Cómo fue la logística del viaje?

Mateo Colombo (MC): Nosotros diagramamos el viaje en base a los lugares en donde teníamos hospedaje gratis, por familiares, amigos o conocidos. Todos te reciben todos re contentos y no te dejan poner un mango ni para la comida. En esos lugares nos quedamos algunos días, por ejemplo en San Juan, Bariloche y El Bolsón. Después del Bolsón nos quedamos sin hospedaje gratis, asique empezamos a ir a los hostel, por eso teníamos que tratar de hacer la mayor cantidad de kilómetros para ahorrar gastos de hospedaje.

IC: ¿Cuál es a ventaja de viajar en moto?

Lucas Mendizabal (LM): Lo lindo de la moto es que se hace mucho más fácil parar en cada ciudad o pueblo en el que estas, en dos minutos bajas, recorres el lugar, sacas fotos y ya después arriba y a seguir. A mi uno de los lugares que más me gustó fue el camino de los siete lagos y después llegando a Ushuaia, a 30 kilómetros, había un lago que era increíble, hermoso. Otra cosa hermosa de Argentina es el Perito Moreno, llegar en moto es una locura.

IC: ¿Dónde dormían?

LM: No llevamos nada, ni carpa, ni bolsa de dormir, nada. Fuimos durmiendo más que nada en hostel, algunos camping que tienen cabañas; la idea era hacerlo lo más económico posible.

MC: Salimos sin nada, yo lleve quince mil pesos más o menos, con eso teníamos que resistir. Una noche terminamos comiendo fruta y una lata de arvejas y choclo.

IC: ¿No se cansaron de manejar?

LM: Y se hacía largo. A veces son muchos kilómetros que tienen un paisaje hermoso, pero después de hacer 150 kilómetros esperas que se termine cuanto antes, hasta muchas veces es todo derecho y te cansas de acelerar por momentos.

IC: ¿Hubo un lugar que dijeron este es el final del viaje?

MC: Si, Ushuaia fue ese punto, cuando vimos dos pilares que decían en cada uno “Ushuaia” dijimos “llegamos”. Lo logramos y nadie nos tenía fe. Por suerte no tuvimos ni un problema con la moto, ni pinchamos, ni se desinflaron, nada de nada, en los 10.500 kilómetros que recorrimos.

IC: ¿Se cruzaron con otros motoqueros en el viaje?

LM: Si, muchísimos, es increíble, se veía mucho la familia en la moto. Frenabas en la banquina a descansar o lo que sea y cada uno de los motoqueros que pasaba frenaba para ver si necesitábamos algo. Es un ambiente solidario.

IC: ¿Qué sumarían si tuviesen que hacer otro viaje?

LM: Ropa de moto es fundamental, también algo imprescindible es el traje de lluvia, que nosotros nunca llevamos. Tuvimos suerte de que nos agarró lluvia, en realidad solo una vez y es una anécdota importante del viaje. Fue en Córdoba, allá estaba un primo que cuando llegamos nos dijo de ir a dar una “vueltita”, que fue de 150 kilómetros, esto después de que nosotros habíamos recorrido 600 kilómetros para llegar ahí y encima fueron los primeros kilómetros de nuestros días. Al otro día no subimos a la moto, fue el día de descanso. Al día siguiente fuimos a recorrer el camino del Dakar, las altas cumbres, ahí se larga una lluvia terrible y nosotros estábamos de jean y camperita que ni siquiera era impermeable. Terminamos con las manos congeladas, perdí la cadena, perdí la patente, nos pasó todo junto.

IC: ¿Se encontraron con controles policiales?

MC: Controles nada o muy poco, y  mucho menos para las motos. En todo el viaje pagamos 40 pesos de peaje, cada uno de 10 pesos; muchos de los peajes son gratis para las motos.

IC: ¿Tienen algún proyecto de viaje futuro?

MC: Si, Perú. La idea es para el año que viene, pero no sabemos bien cuando.

LM: La idea es llegar a una moto más grande, 250 si se puede, tener la ropa adecuada y el equipo de lluvia, porque parece que en Perú llueve más. Queremos hacer Córdoba, San Juan y agarrar la 40 para arriba hasta llegar a Perú y, dependiendo de la cantidad de plata que tengamos, ver si bajamos por Brasil y volver por la costa.

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