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Alto, cada vez más alto

Por Felipe Sosa Todo comenzó el 4 de enero, día en el que partieron hacia Mendoza con los bolsos repletos de las cosas necesarias para esta difícil parada, pero sobre todo, llenos de ilusión. En realidad, mucho antes. La cumbre del Aconcagua, a 6962 mts., estuvo fijada en la mente de Paola Campissi, Matías Campissi […]

Los gilenses en la expedición.

Por Felipe Sosa


Todo comenzó el 4 de enero, día en el que partieron hacia Mendoza con los bolsos repletos de las cosas necesarias para esta difícil parada, pero sobre todo, llenos de ilusión. En realidad, mucho antes. La cumbre del Aconcagua, a 6962 mts., estuvo fijada en la mente de Paola Campissi, Matías Campissi y Hugo Monsalvo desde hace varios años, cuando comenzaron con esta nueva actividad denominada montañismo, que consiste en realizar marchas o excursiones a pie por las montañas. Fueron horas, días, semanas y meses de entrenamientos previos para lograr el objetivo o, al menos, intentarlo.

La entrada al Parque Aconcagua sería el martes 9, pero antes los tres gilenses realizaron diversos ascensos para aclimatarse e ir acostumbrándose a la altura de la montaña. Primero fue la Quebrada de Navarro, a unos 3600 metros sobre el nivel del mar. Luego, el 8 de enero, el Cerro Santa Elena del Cristo, 1000 metros más alto, fue la última escala antes de entrar al Parque y comenzar con la aventura de escalar el pico más alto de América.

Día a día, los montañistas locales iban actualizando sus estados en las redes sociales, contando cómo había sido cada jornada de la travesía. Allí recibían el apoyo de familiares, amigos, conocidos y, quizás también, algunos desconocidos que les escribían mensajes deseándoles suerte y fuerza para lograr el tan ansiado objetivo.

La entrada al Parque Aconcagua fue el martes 9. Con un cielo despejado, tal como se puede ver en una foto que compartió Matías ese día, comenzaron a subir. La primera etapa fue desde Horcones hasta Plaza de Mulas, el campamento base del Aconcagua, que está a 45 kms. y es el más concurrido en el Parque. “Con el cansancio normal, pero en condiciones óptimas”, tal como lo definió Hugo en su Facebook, llegaron a los 4300 mts. En ese lugar acamparon con todo el grupo de Expedición Aconcagua 2018: en un video que realizó Monsalvo se puede observar una buena cantidad de carpas, algunas más chicas y otras más grandes, los comedores, los baños y cómo es toda la logística que se necesita para llevar adelante este tipo de aventura. También en esta base realizaron trabajos intensos de ascensos y descensos para preparar sus cuerpos y poder continuar con la aventura de llegar a la cima de la montaña.

La subida a la cima del Aconcagua lleva aproximadamente 10 días. Luego de la estadía en Plaza de Mulas, el camino continuó hasta Plaza Canadá (5000 mts. sobre el nivel del mar). Pero como bien se sabe, la montaña tiene climas espesos que hacen que sea peligroso el andar. Eso pasó una vez que llegaron al nuevo campamento, donde el grupo se encontró “tapado de nieve y con mucho frío”, según contó el guía lujanense Julián Insarralde. Hugo, reconocido comerciante de nuestra ciudad que comenzó con el montañismo allá por el 2014, llevando tranquilidad a todos sus allegados, contó lo sucedido: “Instalamos campamento y se vino la tormenta, desde las 3 pm hasta las 7 am. Nos levantamos, desayunamos y salimos para Nido de Cóndores (a más de 5400 mts.) a dejar material para los próximos días. Pero el pronóstico está dando tormentas para lunes y martes y para estar más seguros volvimos a Plaza de Mulas”. Es decir, los tiempos en una expedición de esta magnitud no los ponen los protagonistas, sino la mismísima montaña. El grupo entonces regresó al campamento base para esperar que pasen esos días de viento y nieve para luego sí retomar el ascenso y conseguir el gran objetivo.

A esta altura, el pueblo gilense seguía día a día la aventura de los 3 montañistas locales y esperaba las noticias en sus respectivos Facebook. El siguiente contacto fue el jueves 18 de enero, de parte del guía Julián: “Mañana será nuestro día de cumbre!! El equipo perfecto para este último esfuerzo, gracias a todos por el apoyo. Saludos desde Nido.”, relató el oriundo de Luján. Cada vez más cerca, cada vez más alto.

El día siguiente, las noticias no llegaban. Entrar a Facebook cada diez minutos a la espera de novedades y apretar F5 para que se actualice se volvió una rutina muy tentadora para buena parte de la sociedad gilense. Se sabía que era el día que el grupo iba a hacer cumbre, pero no había ningún tipo de comunicación que lo confirme. Finalmente, a las 16:31 del viernes, Insarralde anunció en su red social que “No se pudo esta vez! Parte del grupo llegó a 6150 mts. y el resto a 6600!! Mucho frio!!”. La montaña esta vez no quiso que lleguen a su cima. La noticia que todos querían esperar, no pudo ser.

Pasó el viernes, luego el sábado y las noticias de los gilenses no llegaban. Felizmente, el alivio para todos llegó el domingo. La familia Monsalvo, más precisamente su hija Melina, le contó a Infociudad cómo manejaron esos días sin tener contacto con los montañistas: “Estábamos preocupados porque estuvimos sin saber nada durante dos días. Recién el domingo se comunicaron y nos contaron que bajaron aproximadamente 54 kms. y estuvieron sin señal en la montaña porque se había roto una antena de Movistar que está en la montaña”.

Además, agregó más detalles de cómo fue el final de la aventura de los gilenses en el Aconcagua: “El viernes, que intentaron hacer cumbre, algunos llegaron a los 6150 metros y bajaron; en tanto que mi papá (Hugo), Paola, Julián y un chico más de Rosario llegaron hasta los 6600 mts. Ahí se dio vuelta un viento y les agarró una tormenta, se empezó a llenar todo el camino de nieve, entonces decidieron que lo mejor era bajar porque si el camino se tapa de nieve no saben cómo volver: decidieron que esa iba a ser su cumbre más alta y comenzaron a descender”.

Los detalles brindados por Hugo a su hija son estremecedores pero, sobre todo, esclarecedores del respeto que hay que tenerle a la montaña. Por ejemplo, contó que el compañero que subió hasta los 6600 mts. con ellos tuvo un edema cerebral que impidió que pueda bajar por sus propios medios, entonces lo tuvieron que atar y bajar entre todos. A otro de los andinistas del grupo, se le congelaron los dedos al llegar a los 6100 mts. y no pudo seguir subiendo. Durante ese último descenso, también se cruzaron con el personal de rescate del Aconcagua que estaban bajando con el cuerpo del primer andinista que murió en esta temporada, un griego de 59 años que falleció 100 mts. antes de la cima.

Por último, y lo más importante, Melina aseguró que los tres gilenses están bien de salud, enteros, aunque con los dolores típicos de semejante expedición y con algunas partes del cuerpo, especialmente la cara, quemadas por el frío. “Es un alivio saber que están bien”, suspiró.

La aventura de subir a la montaña más alta de América finalmente terminó. Los hermanos Campissi y Hugo el mismo domingo que volvieron a la altura normal comieron un asado para luego sí emprender el regreso a nuestra ciudad. Un regreso que seguramente vendrá con algo de bronca por haber estado tan cerca, pero a la vez con la satisfacción de haber dejado todo, sin nada que reprocharse y sabiendo que fue la montaña quien decidió que así se dieran las cosas.

https://www.facebook.com/hugo.monsalvo.7/videos/10210551245926926/

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