Hoy, 2 de abril, la Argentina recuerda a los caídos y a los héroes que defendieron la soberanía en las Islas Malvinas hace 44 años. En San Andrés de Giles, la causa Malvinas late más fuerte que nunca. Nuestra comunidad ha sido reconocida como un faro de la “malvinización”, un lugar donde el recuerdo se honra con vigilias, monumentos y, sobre todo, con la palabra viva de quienes estuvieron allí.
Para homenajear esta fecha, reunimos los testimonios de varios veteranos de guerra que, con generosidad, abrieron su corazón para contarnos sus vivencias, sus dolores, sus alegrías y su amor eterno por la Patria. Estas son sus historias, en sus propias palabras.
Abel Acosta, vecino de San Andrés de Giles, Veterano de Guerra de Malvinas
Hice mi servicio militar en el Regimiento de Infantería Mecanizado Nro. 3 de la Tablada sección Morteros, unidad que fuera destruido en el año 89, por la subversión.
Mi recuerdo de Malvinas, el que más me llega, fue cuando la pise por primera vez en aquella mañana del 13 de abril las islas. Llamándome la atención lo desolado del lugar, y ver rodeado del mar, cosa que nunca había visto hasta entonces, más allá de haber nacido en Mar del Plata, ya que desde pequeño partí de ese lugar.
No tuve oportunidad de haber ido a la escuela como me hubiera gustado, después de grande pude hacer la primaria. Trabaje desde chico en los hornos de ladrillo ganándome la vida como pude, hasta que entre en el servicio militar, lo cual me cambió la vida, donde aprendí a valorar muchas cosas y me enseñaran otras tantas.
Malvinas es mi vida, no me puedo imaginar un día sin ella, soy un gran agradecido de lo que ella me dio, por ejemplo verdaderos amigos algunos veteranos y otros no.
Lo que más recuerdo de la isla una noche que disparamos con los morteros, y recibíamos fuego del enemigo también, un compañero gritaba ante las explosiones ¡feliz navidad!, lo cual nos hacía subir el ánimo para contestarles el fuego.
Viví momentos duros y también porque no decir, de alegría con mis compañeros, viví entre municiones de morteros dado que yo era abastecedor.
Más allá de lo duro que puede ser una guerra, el regreso fue peor, al menos allá sabíamos cuál era el enemigo. Lo que más me dolió al volver que siempre me discriminaran diciéndome ‘loco de guerra’, o ‘negro de mierda’, dejándome de lado incluso por otros veteranos de guerras que se avergonzaban de mí persona, por mi adicción al alcohol. Adicción que pude superar gracias al trabajo de portero de la Escuela Nacional, lo cual que me dieran por haber estado en Malvinas.
Mucho se habló para desprestigiar lo que hicimos por entonces, como la lastima, que fuimos chicos, que no sabíamos usar las armas, y otras cosas más que hasta el día de hoy me duelen.
Después de muchos años del 82, me invitaron a un programa de radio Malvinas la Perla Austral, en FM Cristal, lo cual escuchaba con mi señora y mis hijos. Tuve la oportunidad de contar mi historia, hasta entonces nadie ni siquiera me habían preguntado qué había pasado en la guerra, solo mi esposa y mi hija. Luego comencé a reunirme en el centro de Combatientes de Malvinas, por entonces estaba en la Asociación Española y a participar de las vigilias, conociendo otra vida.
Hoy siento un orgullo y necesidad de devolver todo lo que me dieron por haber ido a defender a mi Patria, lo hago trabajando en los monumentos de la plaza, y en la vieja estación. Como también darle consuelo a la mamá de Maciel, que para mí es un ejemplo y es como la adopté como si fuera mi madre.
Agradezco a Dios que me diera una nueva oportunidad al recibir el trabajo, y así poder dejar mi adicción, también por la familia que tengo que me ayudo a escribir estos recuerdos, y a los amigos, que me acompañan a seguir luchando por Malvinas. ¡Viva la Patria!”
Hugo C. Buffet, Veterano de Guerra del R.I.Mec 6 “Gral. Viamonte”
Cumplí con el servicio militar en la Compañía ‘B’ de infantería en 1981, donde recibí la capacitación en un rol de combate específico como apuntador de un cañón antitanque de 105mm, de la sección apoyo de la Ca ‘B’.
Salí en la primera baja luego del juramento a la bandera, otra vez ‘civil’, trabajo, amistades salidas, anécdotas del servicio militar, y risas clásicas por los recuerdos del mismo.
Supongo lo más anecdótico del conflicto, fue como llegué allí, ya que técnicamente yo no tendría que haber salido del cuartel. La reincorporación se basaba en información, telegrama de la fuerza, comisionista de la fuerza. Ni telegrama ni ‘chascuí’, solo fue el diario bajo el brazo de mi padre el día 12 de abril a las 9 hs, con un pequeño párrafo que aludía a la reincorporación, hasta allí normal, y con la pregunta ‘¿Que vas a hacer?’, ‘y, voy’, fue mi simple respuesta, me despedí de mi familia, y partí hacia un rumbo incierto, pero decidido a… lo que el destino decidiera.
Llegué al RIM6 a las 13hs con un billete de $5.000 en el bolsillo, todo el regimiento alistado, con su equipo para subir a los camiones, pero… mi compañía había partido a la madrugada, y con ella ‘mi cañon’ y mi ‘boleto de embarcar’, y si, todas las posibilidades de quedar de guardia en el regimiento. Pero Dios ilumina, y me crucé en la plaza de armas con un suboficial de mi otra compañía, él en ese momento en la Compañía Comando a CARGO DE UN CAÑON DE 105MM, Y NINGUNO DE SUS 3 SOLDADOS CON CONOCIMIENTO BASICO DEL MISMO!, el trámite fue rápido, a su sugerencia, el Jefe de la Compañía, aceptó cambiar un soldado con otro con algo mas de experiencia.
Eso es lo mas anecdótico de mi paso por Malvinas. ¿Fui por mi obligación de servicio cívico/militar; o una obligación civil/voluntaria, de hacer ‘algo mas que barrer un cuartel’?
La vigilia de San Andrés de Giles, me llevó a confraternizar durante algunos años, a un lugar de encuentro y anécdotas con camaradas, amigos, esos hermanos nuevos que la gesta de Malvinas creó, y vivir la emoción de llegar a la medianoche con nuestro Himno, tratando de llegar a aquellos otros Hermanos que velan el custodio en Malvinas.
Desde muy peque, me dedique a distintas manualidades, sobre todo en fosforomodelismo, y confección de una que otra maqueta, hasta el tiempo actual en que se me dio; entre otras cosas; de exposición por tema Malvinas, confeccionar réplicas mayormente de armamentos usados en la época de 1982 en las islas. Es entonces que el Cnl Oscar Pollicino, le sugiere a Alberto Puglielli, ‘PROMOTOR DE LA VIGILIA’, invitarme a incorporar la muestra.
‘Una muy amiga y malvinera’, en base a mi actividad, me confeccionó esta placa para exhibir en tales muestras, y con orgullo se la acepté, aunque a mí nunca se me dio por hacer ni siquiera tarjetas.
Muestra itinerante. A cargo del VHM Hugo Buffet.
… no me encuadro en un rubro, no creo serio; ni artesano; ni maquetista, creo que ni expositor.
Hacía lo que hacía antes de Malvinas, y después de Malvinas, encontré un canal de seguir haciendo, pero no creo que sea para exponer (aunque se le deba dar un nombre a las cosas que uno hace), sería más bien, para mostrar, contar un relato, una historia, mía y de aquellos que no tienen su voz presente.
La Vigilia de S.A. de Giles me brinda un espacio emotivamente fuerte, donde se ve la emoción de las personas por Malvinas, por sus Veteranos de Guerra, por su sentir soberano, el aire se torna espeso, no por las llamas de 649 antorchas, sino por el peso de esas 649 historias.
Emilio Samyn Ducó, VGM herido en combate y en la paz
(Fragmento de “Por qué elegí San Andrés de Giles”)
Me preguntaron, por qué elegi San Andrés de Giles. La respuesta es muy simple: ya nadie puede negar que San Andrés es la Capital de la Malvinización.
Me piden que amplíen este concepto y simplemente digo, basta recorrer cada uno de los rincones de la Plaza Malvinera de San Andrés y encontrar en cada placa, en cada monumento una historia maravillosa y única. Creo que es tiempo de que alguien escriba un libro contando los detalles de cada una de las vigilias de San Andrés.
Pero me piden que hable desde mi corazón y entonces, ahí expreso que también es simple, pero más largo. A pesar de que la victoria sólo la da Dios y cuándo El quiere, volver sin la victoria merecida para el pueblo argentino fue muy doloroso y difícil. Yo volví pidiendo perdón por no haberles podido traer la victoria, y por eso fue inmensa la emoción que recibí al volver entre vítores de generosidad del pueblo del sur. Pero estaba dolorido. No me dolían mis heridas ni las esquirlas, no me dolían mis queridos oficiales suboficiales y soldados muertos y heridos a mi lado porque son nuestros héroes, me dolía el no haber podido traer la victoria. No me costó reiniciar la vida porque jamás hubiese ido a una guerra sin una familia a la cual defender, y jamás hubiese podido volver de una guerra sin una familia que me recibiera y me amara tal como hizo la mía.
Eso permitió que emprendiera la lucha con más ganas con más fuerza. Malvinas es una caja de experiencia que no puede ser desechada. Por eso desde un principio inicié mi recorrida por todos lugares para enseñar Malvinas. Y un día, en una reunión de oficiales de mi queridísimo Regimiento 5, nuestro impecable jefe, nos dijo: tenemos que hacer un sacrifico por nuestros muertos, y ahí surgió la idea de que estuviéramos donde estuviéramos trataremos de juntarnos a las 00hs del 1ero de abril en el monumento recientemente inaugurado de la Plaza San Martín. No era un acto, era solamente una reunión silenciosa (recuerden que el 2 de abril no existía ni como fecha ni como feriado ni como nada). Íbamos nos abrazábamos y luego a capela (no había ni un clarín y mucho menos una banda) contábamos el himno y nuestro jefe tan sólo decía Viva La patria!!!!!
Me gustan esos hechos, porque forman y crean historia. Y me gustan cuando surgen de muy pocas personas. La santidad no hace mención al número. Así fue que en dos o tres oportunidades empecé a ir con mi querida esposa y mis hijos muy pequeños, y poco a poco cada vez más pueblo se fue sumando. Y me decía a mi mismo: cuando yo no esté ellos seguirán viniendo.
Pero la desmalvinización externa e interna no descansa nunca. Y un acto deleznable preparado desde el gobierno político, organizado por una decena de punteros pagados con dinero efectivo delante de nuestros ojos atónitos y articulado por uno de los medios de comunicación más reconocidos, irrumpió con clara intención de provocar en una de las reuniones más silenciosa, más humilde y más solemne que ha tenido la patria. Cuando el pueblo honesto se reúne molesta. Como bien dice Dios: el justo molesta por el sólo acto de su presencia.
Pero la Virgencita siempre tiene el as de espada.
Como nadie hablaba de Malvinas, un hermano de guerra, héroe de Malvinas y héroe de la malvinización, me brindó una oportunidad única de difundir con él Malvinas. Y así fue que a través de un programa de nivel nacional difundimos Malvinas. Una de las mayores sorpresas de ese programa fue poder conocer una familia única y maravillosa. Los Puglelli. No voy a detallar su amor su patriotismo, su humildad extrema, su inteligencia, su tenacidad y su insistencia en sostener limpia la causa de Malvinas de toda injerencia de política partidaria o intereses mezquinos o particulares. Podría escribir años sobre esta maravillosa familia de cuyos hijos bebitos hoy contamos con profesionales desarrollados y más malvineros que nunca, pero no quiero ofender su humildad. Basta decir que en ellos todo tiende a UNIR a AVANZAR y MALVINIZAR tenazmente.
Así las cosas, me invitaron cortésmente a participar de una de sus vigilias. Yo me transformé y me quedé para siempre. Me preguntan por qué y podría darle decenas de fundamentos, pero vayan algunos:
- La plaza es única en su contenido. Cada monumento especialmente el del querido Maciel es IMPECABLE. Las placas, las piezas expuestas y cada recuerdo y cada motivo llenan de orgullo y cariño. Pero parafraseando a Rosas, podríamos decir que un monumento no es nada sin presencia de patriotas, y ese pueblo que cada 01 de abril se agolpa en San Andrés es el mejor monumento que la patria puede levantar a sus héroes. Empezando por la presencia de la queridísima Doña Nélida, madre y abanderada de San Andrés, la de decenas de veteranos (mis hijos de pequeños disfrutaban de poder hablar y dar la mano a muchísimos héroes que hoy ya no están con nosotros) y la del pueblo verdaderamente patriota, es un hecho maravilloso.
- El registro de monumentos en que se muestran uniones impensadas, como la de uno de los mayores lideres montoneros (Labraña) y en Teniente Coronel Nani, héroe de Malvinas y la Tablada, resaltando la unión y la esperanza de una patria unida. Placa colocada por soldados ingleses resaltando y reconociendo el valor de los combatientes argentinos. Monumento a las madres, etc etc. Cada baldosa cada lugar tiene un significado. Esta plaza es un paseo por la Gloria.
- Cuando la vigilia coincidió con el Viernes Santo, surgió la idea de rezar un rosario. No olvidaré nunca cuando rezándolo con los ojos cerrados (siempre rezo por mis soldados) los abrí y allí delante mío estaba uno de mis queridos soldados que había recorrido cientos de kilómetros para participar de la ceremonia aquí. Desde ese día repartimos 649 rosarios con el nombre de cada héroe. Las primeras tarjetas las escribió mi hijo de puño y letra, estos últimos los confeccionaron mis nietos. Malvinas en San Andrés es TRADICION VIVA, DE CARNE Y HUESO.
- La cocina de campaña, de la cual mis hijos y nietos recibían del mismo suboficial cocinero(fallecido este año) el mismo mate cocido que en su momento pude llegar a consumir en nuestras queridas islas.
- Los artistas que cantan canciones propias del acto con la intención de homenajear a los héroes y no de buscar fama aprovechando la presencia de miles y miles de personas.
- Ser testigos de milagros particulares como esa familiar que habiendo quedado tan sólo unos cuatro rosarios en las cajas casi vacías pidió por el que tenía el nombre de su hermano. Se le dijo que se repartieron casi todos, pero que podía retirar uno de los pocos que quedaron para rezar también por aquel que le tocase, e increíblemente sacó el de su familiar. O la ayuda milagrosa de esa noche en que se desató una tormenta como nunca que rodeó por los cuatros costados a San Andrés y sin embargo ni una gota cayó esa vigilia.
- Una sola vez recuerdo que lloviznó un poco y sin embargo continuamos sin novedad con la ceremonia, fue en esos momentos cuando bajo las gotas frescas en mi rostro recibí la llamada avisándome el nacimiento de mi primer nieto. Desde entonces festeja su cumpleaños en la Vigilia. Mis nietos saben bien que algún día si Dios quiere podrán estar presentes cuando en la gloriosa plaza de San Andrés de Giles, se abra y se lean los mensajes de la cápsula del tiempo.
- Y cada año se juntan nuevas y amorosas locuras como la maravillosa peregrinación de jóvenes que muestran su sacrificio y voluntad de amor a la patria, siendo un ejemplo insuperable para los derrotistas. Su presencia es un sopapo a la desmalvinización.
- Ya son muchos años empujando el auto de la Patria para que arranque. Son muchos los ataques individuales y personales sufridos. Cuesta sangre el cumplir la promesa de defender la Patria HASTA perder la vida. Es decir, cada gesto cada acción cada respiración nuestra debe ser en defensa de la patria. Envejecemos y el auto se nos hace pesado, pero puedo confesar con INMENSA ALEGRÍA que desde hace algunos años, la acción de tantos jóvenes que toman las banderas, que estudian que realizan cosas por si mismos, nos han hecho sentir que el auto se nos va de las manos, simplemente porque ya arrancó solo. El enemigo podrá seguir atacando, pero no importa nuestra vejez, la juventud ya ha arrancado sola!!!! Por eso es que cada noche en San Andrés repetimos que “No hemos derramado nuestra sangre en Malvinas para que vengan cuatro agoreros de la derrota a pretender robarnos la alegría de una Argentina mejor.!!!!
En definitiva, cada uno de nosotros puede vivir su amor a la patria, puede amar y formar una familia unida y amorosa, puede comprobar la Fe no sólo en cada Santa misa sino también en muchas manifestaciones, pero resulta muy difícil, hacer VIVENCIAR a los jóvenes el FERVOR PATRIOTICO MASIVO de aquel 2 de abril. Y para ello NADA MEJOR QUE PARTICIPAR DE LA VIGILIA DE GILES. El ingreso en medio de la noche de nuestros veteranos entre la niebla producida por las 649 antorchas y el clamor popular de un pueblo patriota y ese palco que representa a las futuras generaciones emociona hasta saltar las lágrimas, y nos hace revivir aquel regreso en el sur, pudiendo decir: PERDÓN POR NO HABERLES PODIDO TRAER LA VICTORIA, PERO HEMOS TRAIDO A CAMBIO UNA BANDERA LLENA DE GIRONES DE GLORIA QUE LE DICE A LAS FUTURAS GENERACIOENS QUE HAY UNA MISIÓN QUE CUMPLIR. MALVINAS VOLVEREMOS.
San Andrés de Giles, quiero agradecerte de todo corazón, porque en cada una de tus vigilias, el amor, el patriotismo, la humildad, la unidad, y la tenacidad que nos brindas, nos hace recordar cada año que MALVINAS ES UN PROFUNDO DOLOR TRANSFORMADO EN GLORIA. SIMPLEMENTE GRACIAS.
Humberto Simón Henríquez, Suboficial Mayor de Infantería de Marina (R) Veterano de Guerra de Malvinas
“Mi nombre: HUMBERTO SIMON HENRIQUEZ. Soy: Suboficial Mayor de Infantería de Marina Retirado. Veterano de Guerra de Malvinas. Encargado de la Compañía de Ametralladoras Pesadas 12,7 / 50.
Visité San Andrés de Giles por primera vez en el año 1996, en una entrevista radial (La Perla Austral) que conducía el Veterano Alberto Puglelli. En esta entrevista a la cual concurrí con el veterano Víctor Villagra, ocurrió algo inesperado. El tema que se trató fue en parte el combate de Monte Longdon y la situación en la que muere el veterano Jorge Maciel, oriundo de San Andrés de Giles. Se habían hecho varios comentarios por relatos infundados sobre cómo murió nuestro héroe, yo sabía la verdad de este suceso, por lo que quedó aclarado despejando cualquier duda, al término de la entrevista se cerró sola la puerta del auditorio, nos quedamos sorprendido porque ninguno de los presentes se había movido. Parecía que fue una señal del alma de Maciel por lo que ahora podía descansar en paz.
MIS RECUERDOS DE JORGE ALFREDO MACIEL
Era el custodio de la sala de armas de la compañía de Policía Militar del Batallón Comando de la Brigada de Infantería de Marina. (Considerado un puesto de alta responsabilidad). Cuando me ordenan transformar esta compañía en una compañía de ametralladoras pesadas 12,7mm, a él no lo tenía contemplado para incorporarlo ya que dejaba armamento en la sala de armas y él estaba en claro cómo cuidarlo. Me pidió ir con sus compañeros que no lo dejara, en dos ocasiones, pudiéndose haber quedado, lo cual lo hace más heroico haber cruzado como voluntario.
La noche del 11 de junio, en el Monte Longdon, los Conscriptos de Infantería de Marina Jorge Maciel, y Pedro Miranda, habían regresado de patrulla y estaban en la carpa de guardia, la que se encontraba a unos 100 metros debajo de su posición de combate, ellos se disponían a descansar. Alrededor de las 20.30hs, se escuchó una explosión se iluminó el campo de combate y empezó un encarnizado fuego de todas las armas propias y del enemigo, salieron de la carpa a medio atar los borceguíes, cubriéndose con el fuego de sus armas tratando de llegar a su posición de combate. Estaban entre el fuego enemigo y el de la propia tropa, fue en ese momento que Jorge Maciel es impactado en la espalda por un proyectil, dejándolo gravemente herido, esto ocurría alrededor de las 21.00 hs, Pedro Miranda trata de socorrerlo, al hacerlo descubre que había sido impactado en la columna vertebral, lo quiso levantar pero tenía mucha sangre en la espalda por lo que corrió a pedir ayuda a su jefe de sección, Cabo Principal de Infantería Marina Lamas. Este reúne a los Conscriptos Diego Iriarte y Zalazar y fueron a rescatar a Maciel, trayéndolo hasta la posición, allí quedó al lado de su ametralladora asistido por sus compañeros, luego de tomar agua de la caramañola de Miranda, le susurró apretándole la mano, ‘no me dejes…’ . Miranda le dijo que se estaba conformando un pelotón de contraataque para animarlo mientras combatían, finalmente falleció alrededor de las 07.30 hs. del 12 de junio. No pudo ser llevado al puesto de socorro porque este ya no estaba, se habían replegado. Así muere acompañado por sus hermanos de trinchera, un humilde y gran valiente soldado, siendo uno de mis mejores hombres.
Su cuerpo quedó en la posición del Nido 3. Al otro día fue enterrado por el Conscripto Clase 62 Ferreira Gerardo, compañero de Maciel en el Monte Longdon, luego fue trasladado al cementerio de Darwin, sepultado en el (Sector ‘B’ – Fila 5 – Tumba 9). No me equivoco al decir que nuestro héroe tuvo la agonía más larga en este conflicto.
Porque voy a San Andrés de Giles. Primero porque allí está el monumento a mi soldado, segundo por el cálido recibimiento que he tenido a lo largo de estos años con la vigilia, tercero porque ahí se respira Malvinas. Por último, en San Andrés de Giles se concentra la mayor cantidad de veteranos del país, con una sola bandera la celeste y blanca hermanados todos por la misma causa, como lo dice el fogón: la llama de la Malvinización siempre encendida.”
Carlos Hudson – “Gaucho Rivero”, cabo artillero paracaidista y cantautor
“Mi nombre es Carlos Hudson. Fui cabo artillero paracaidista, destinado en el Grupo de Artillería Aerotransportada 4. El 25 de abril de 1982 tomamos posición en Sapper Hill, en nuestras Islas Malvinas.
Desde ese lugar cumplimos distintas misiones de fuego con cañones Oto Melara, con un alcance de hasta 12 kilómetros. Fueron días intensos, marcados por el compromiso, el compañerismo y la dureza de la guerra.
Son muchas las anécdotas que guardo, pero hay una que me marcó profundamente. La noche del 11 de junio, a las 23:45, durante un intenso bombardeo naval inglés que castigaba incansablemente nuestra posición, vivimos uno de los momentos más duros.
Allí perdió la vida el soldado artillero Eduardo Antonio Vallejo. Él tuvo que ocupar la guardia en lugar de otro soldado, Edgardo Esteban (autor del libro ‘Iluminados por el fuego’), quien no quiso cumplir con ese servicio. Ese hecho lo llevó a estar en el lugar exacto en el momento del ataque. Su pérdida significó un dolor muy grande para mí, un dolor doble.
Años después, ese recuerdo sigue vivo. Y con él, la necesidad de mantener presente a quienes dieron todo.
Orgullosamente soy veterano de guerra, oriundo de la provincia de Mendoza. Pero también soy cantautor. En la música encontré una forma de seguir adelante, de transformar el dolor en memoria y en homenaje.
Llevo el nombre de Gaucho Rivero, un nombre que me fue dado por un locutor durante una entrevista en una radio de Mendoza, en honor a aquel primer defensor de nuestras islas. Desde entonces, ese nombre me acompaña como una forma de identidad y compromiso con la causa.
A través de mis canciones, busco mantener viva la gesta de Malvinas, honrar a mis compañeros y transmitir lo que significa esa historia para todos nosotros.
Hace más de 20 años encontré un lugar donde todo esto toma aún más sentido: la Vigilia de Malvinas en San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires. Llegué allí gracias a camaradas, y desde entonces supe que era un espacio único.
Cada 2 de abril elijo estar ahí. No solo para cantar, sino para compartir, recordar y abrazar a quienes sienten lo mismo. Es un lugar donde la memoria se vuelve presente, donde el dolor se transforma en homenaje y donde cada historia encuentra su voz.
Agradezco a Dios y a la Santísima Virgen María por haberme guiado hasta ese lugar, que hoy también siento como propio, y que representa a muchos veteranos, familiares y amantes de la causa Malvinas.
Porque Malvinas no es solo historia. Es memoria viva. Es identidad. Y es una causa que sigue latiendo en el corazón de todo un pueblo.
Malvinas, por siempre Argentinas.
Carlos Castiello, veterano de Villa Ruiz
“Mi nombre es Carlos Castiello, soy de Villa Ruiz, un pueblo rural de San Andrés de Giles.
Hice el servicio militar en el Regimiento de Infantería Mecanizado 6 ‘General Viamonte’ de Mercedes. Hacía 5 meses que estaba de baja cuando me llegó la convocatoria para presentarse en la unidad el día 7 de abril, y me presenté de inmediato con mucho orgullo. Marchamos a Malvinas a cumplir el juramento de defender la bandera.
Llegué a Malvinas un martes 13 de abril con 19 años, y el 17 de abril cumplí los 20 allá. Recuerdo que cuando pisé el suelo malvinense besé la tierra. Mi rol de combate era apuntador de mortero 81 mm de la sección de apoyo. Lo que más recuerdo de Malvinas fue el día 1º de mayo, cuando a las 04:45 de la mañana sentí el primer bombardeo inglés. Parecía una película.
Pasé momentos muy duros, pero también la guerra me dio hermanos de la vida.
El regreso de Malvinas fue muy duro. Fuimos escondidos y tratados como ‘locos de la guerra’, y hasta se nos complicaba conseguir trabajo por nuestra condición de veteranos. Estuve 18 años sin hablar de Malvinas, hasta que el veterano de guerra Alberto Puglelli me convenció para hablar en su programa de radio. Él conducía ‘Malvinas, la perla austral’ de FM Cristal.
Desde ahí todo comenzó a cambiar para mí.
Hoy Malvinas es parte de mi vida, un sentimiento. Colaboro y formo parte de Combatientes de San Andrés de Giles, donde trabajamos todos los años para organizar la vigilia del 1º de abril en honor a nuestros héroes, los que dieron la vida por la patria. Tengo el honor de estar con doña Nélida, madre del soldado Maciel, caído en combate.
No me quiero olvidar de nombrar a mis padres, que se sintieron muy orgullosos de que haya ido a defender a la patria.
‘Viva la Patria’
Carlos Szyrkowiec, Veterano de Guerra de Malvinas (VGM)
“Soy Carlos Szyrkowiec ‘VGM’. En el año 1981/82 preste servicios en la Compañía de Comunicaciones Mecanizada 10 donde me desempeñaba como conductor y mecánico motorista, dentro de los roles de combate era tirador de fusil y ametralladora Mag, realicé un curso de operaciones especiales, desde mis 13 años practicaba artes marciales, tiro deportivo y cacería junto a mi padre y hermano, me gustaba correr medias maratones y hacía ciclismo, ya andaba en moto desde esa edad.
Arribo a Malvinas el 9 de abril a las 01.30 Hs después de unas caminatas llegamos a Puerto Argentino y la compañía hizo base en el correo frente a la iglesia católica Saint Mary, mi trinchera estaba detrás de ese lugar a unos escasos 10 mts del mar, frente a este lugar había un gimnasio donde tenían la base la Compañía de Comandos 601 donde pasé en comisión por saber de motos, fuimos a recibir unas Kawasaki 125 enduro donadas desde el continente para ser usadas en ese terreno difícil, yo les hacía el mantenimiento y algunas reformas para ser usadas en combate.
Realicé algunas salidas con los comandos en moto, recuerdo una salida a Moody Brook con tres comandos a buscar unas baterías de radio creo y de paso fui a saludar a unos compañeros que no veía hacía más de un mes, después de un rato agarramos las motos y volvimos a Puerto Argentino pero nos cruzamos con dos Harrier, estos abrieron fuego sobre ese lugar y arrojaron una bomba. Estuve con mis compañeros hasta el final, muriendo tres de ellos e hiriendo a varios. Otro día estando en un muelle con tres soldados y un suboficial sacando combustible de un lanchón guardacosta de Prefectura a unos tambores pasaron dos Harrier y uno se lanzó sobre nosotros disparando sus cañones. Casi me corta al medio, el cabo 1ro me empujó y me sacó de la línea de fuego y salvó mi vida. Un par de esos disparos estaban a dos cm de mi pie derecho.
En el año 1987 vuelvo al Ejército a la Escuela de Infantería y como suboficial realizo el curso de paracaidista militar y plegador, otros de explosivos, continué entrenando como tirador de diferentes fusiles, pistola y ametralladora Mag, hice el curso de instructor de tiro, entrenaba a algunos comandos con el manejo de cuchillo y arma blanca.
Ya hace un año que me retiré del Ejército, sigo andando en moto y tengo el grupo ‘Motociclistas 2 de abril’ rodando por rutas argentinas malvinizando y disfrutando de esta pasión. Yo hace como 17 años creo que vengo a San Andrés de Giles, un día agarré mi mochila y tomé un micro, llegué a la terminal sin conocer, me recibió la gente con un respeto y amabilidad que me sorprendió. Hace 10 años que vengo con mis amigos y mi grupo en moto, el pueblo nos hace sentir como en casa por tanto respeto. Decidimos quedarnos acá y seguir formando parte de esta vigilia histórica y con tradición malvinera.
Gracias San Andrés de Giles”





