En diálogo con Somos Noticias, Adolfo Rojo, representante sindical de La Bancaria, expresó que “no es un momento nada grato, todavía hay incertidumbre”. Desde el gremio, están utilizando todos los recursos a su alcance para contener la situación, incluyendo acciones jurídicas y el respaldo de compañeros y sectores bancarios de toda la capital.
Una de las estrategias empleadas es la recolección de firmas de vecinos para rechazar la privatización. Rojo señaló que a nivel seccional han obtenido un resultado alentador, con un considerable número de firmas recogidas en San Andrés de Giles, incluso realizando manifestaciones en la plaza local para concientizar sobre la importancia de esta causa.
Sin embargo, Rojo reconoce que aún persisten temores entre la sociedad, que se encuentra “afligida” por la situación actual. En este contexto, el representante sindical señaló que la comunicación con los ministerios pertinentes no es lo suficientemente clara para entender las acciones que se están llevando a cabo a nivel gubernamental.
Al ser consultado sobre las implicaciones de la privatización, Rojo advirtió sobre posibles achiques, desplazamientos de personal y cambios en el enfoque comercial y empresarial de la entidad. Señaló que aunque no tienen una idea clara de cómo sería una privatización interna, consideran que sería un riesgo para los intereses del banco y de la población en general.
Además, Rojo admitió la necesidad de mejoras y actualizaciones en el funcionamiento interno del Banco Nación, reconociendo que existen sistemas obsoletos que afectan la calidad del servicio ofrecido a la población. En este sentido, enfatizó en la importancia de ser críticos y no ignorar los desafíos que enfrenta la institución.
Respecto a la relación entre el banco y la comunidad, Rojo destacó que la incertidumbre sobre el futuro del Banco Nación también ha generado preocupación entre los vecinos, quienes temen por la seguridad de sus plazos fijos, cajas de ahorro y otros servicios financieros. “Tenemos hasta problemas de salud y estrés que repercute en la gente que viene y manifiesta que hago con mis ingresos, con mis plazos, conviene o no? Lamentablemente no tenemos esa información”, expresó. Esta falta de certeza ha generado ansiedad entre la comunidad, e incluso ha llevado a algunos empleados a necesitar ayuda psicológica. “Repercute en la sociedad, estamos atravesando un mal momento, hay gente que la está pasando peor, es cierto”, concluyó Rojo, subrayando los impactos tanto económicos como emocionales que acarrearía una eventual privatización del Banco Nación.
La postura firme de los empleados del Banco Nación de San Andrés de Giles refleja su compromiso con la defensa de una institución emblemática para el país y para la comunidad local, y evidencia la importancia de mantener un diálogo abierto y transparente en torno a su futuro.





