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Fauna silvestre y exótica: cada vez más avistajes de animales poco habituales en Giles

Carpinchos, zorros, ardillas, pumas en la zona rural y hasta ciervos en la ciudad. Un trabajador de la Dirección de Fauna de la Provincia de Buenos Aires analiza el fenómeno y explica por qué ocurre.

San Andrés de Giles comenzó a registrar en los últimos tiempos una presencia cada vez más frecuente de fauna silvestre y también exótica en zonas urbanas y rurales. Vecinos han visto carpinchos caminando por el centro, hace algunas semanas un ciervo ingresó a un negocio y rompió su vidriera, y se multiplican los avistajes de zorros. Incluso, en la zona rural ya se observan ardillas que llegaron desde Luján.

Para conocer las causas de este fenómeno y entender qué está sucediendo con la fauna que nos rodea, charlamos con Hernán Améndola, trabajador de la Dirección de Fauna de la Provincia de Buenos Aires y le preguntamos por las especies que se empezaron a ver en Giles.

Carpinchos: nativos pero fuera de lugar

Sobre la presencia de carpinchos en el centro de la ciudad, Améndola explicó que no es lo habitual. “Estos animales no tendrían que estar en las zonas urbanas por su modo de vida, pero pasa. Pasa. Y va a pasar cada vez más ante el avance de los desmontes, de las urbanizaciones, de los monos cultivos que dejan sin hábitat silvestre a los animales”, señaló.

Consultado sobre si es normal ver un carpincho en el oeste bonaerense, fue contundente: “No es lo normal”. Y detalló dos factores principales: “Uno es el avance de la urbanización” y, por otro lado, “la población de fauna silvestre está en aumento, de cierta forma, por el hecho de la conciencia que se ha generado, y hay mucha menos gente cazando. Ya las generaciones nuevas no cazan, no saben del tema directamente”.

En cuanto a su origen, aclaró: “El carpincho es nativo” y se va desplazando.

Ciervo axis: un animal exótico que rompió una vidriera

El caso más llamativo ocurrió hace algunas semanas, cuando un ciervo ingresó a un negocio del centro y rompió la vidriera. No se trataba de un ciervo común en la zona, sino de uno con pintas en el lomo. Améndola lo identificó: “Es un ciervo axis. Son exóticos”. Y agregó: “Dentro de la provincia de Buenos Aires tenemos solamente dos ciervos nativos, el venado de las pampas y el ciervo de los pantanos”.

Sobre cómo llegaron estos animales a la provincia, explicó: “Son traídos para la caza, sobre todo en grandes campos los traen y los crían para la caza y después también tienen una distribución natural. Son animales que se introdujeron en un contexto de encierro, esos encierros se rompieron, se abrieron, se liberaron y esos ciervos empezaron a copar territorio. Entonces son poblaciones de animales exóticos que se adaptaron muy bien al suelo bonaerense y están colonizando nuevos lugares”.

En cuanto a la legalidad de tener estos animales, señaló que es legal “siempre y cuando sea un coto de caza habilitado por la provincia de Buenos Aires y cumpla con todos los requerimientos”.

Cerdos salvajes: entre domésticos asilvestrados y cimarrones

Sobre los cerdos salvajes que se ven sueltos, Améndola distinguió dos orígenes posibles. “Muchas veces pasa que son cerdos domésticos que se escapan y que forman piaras y se asilvestran, quedan asilvestrados. Y lo que tiene de poderoso el cerdo doméstico que en muy pocas generaciones de reproducción, digamos, ya vuelve a tener comportamiento de un animal silvestre.”

Pero también existe otra población: “Tenemos también una gran expansión del jabalí, mal llamado jabalí porque es un chancho cimarrón, que también se lo trajo lo que dicen los libros, lo que se sabe de su origen, que es una población que bajó en las costas de la bahía del San Borombón con las primeras colonias y que esos cerdos fueron copando y creciendo las poblaciones en los lugares menos propicios que eran donde estaban y se están expandiendo para el centro de la provincia de Buenos Aires porque tienen mejores condiciones de vida”.

Ardillas: un problema inmenso que ya llegó desde Luján

La consulta sobre las ardillas mereció una respuesta contundente. “Sí, totalmente, es un problema inmenso”, afirmó Améndola. Recordó que en Jauregui, localidad cercana a Luján, se introdujeron algunos ejemplares y ya se registran en zonas rurales de San Andrés de Giles.

Sobre las posibles soluciones, explicó: “En realidad lo que hay son mesas interministeriales de control de vectores y lo que se debe hacer son programas de control de especies exóticas invasoras”. Pero advirtió sobre las dificultades: “Obviamente que es muy difícil llegar a hacer el control total de una especie”. Y mencionó el caso emblemático de los castores en el sur del país.

Ante la pregunta de cómo se controla, fue claro: “Lo único que nos queda por hacer es el control por mortandad. Cazarlas, sí. Pero es a la vez difícil de que pueda pasar algo así. Y en el contexto en el que estamos la gente es muy insensible a todos esos temas. Hay que trabajar un montonazo en todo lo que es el control de exóticas”.

Zorros: siempre hubo, pero ahora se ven más

En cuanto a los zorros, Améndola relativizó la rareza del avistaje. “No es para nada raro. También es una población que está en aumento.” Y explicó las causas: “Vos imaginate que hace 15 años atrás había un comercio en relación a la piel de muchos animales. Carpincho, zorro, nutria. Cuando digo nutria hablo del coipo. Hoy ya todo eso no existe, entonces toda esa presión de caza que tenía sumado a que los ambientes cada vez son más reducidos, hacen que estas especies se vayan adaptando y acercándose más a la sociedad, que es donde obtienen el recurso mucho más fácil”.

Pumas: también hay en Giles, pero sin motivo de alarma

El especialista confirmó la presencia de pumas en la zona. “Estoy más que seguro de que Giles tiene puma”, afirmó. Sin embargo, llevó tranquilidad a la población: “No es para preocuparse. Lo que sí venimos charlando ya con un grupo amplio de expertos, es que no tenemos que tampoco normalizar el tema de que un animal, un felino de gran tamaño como el puma esté dentro de la población urbana”.

Recomendó mantener a los animales silvestres en su hábitat y a las mascotas dentro de la urbanización, para evitar contagios de enfermedades entre especies. Sobre el riesgo para quienes realizan actividades al aire libre, fue enfático: “La verdad que no tenemos registros de ataques a puma”. Pero agregó una advertencia: “sí estamos fijándonos en antecedentes a nivel mundial. En Estados Unidos está pasando mucho de que ya hay varios ataques registrados. Así que no es para preocuparse, pero sí es para estar alerta y empezar a trabajar sobre el tema”.

Fauna silvestre y exótica: cada vez más avistajes de animales poco habituales en giles

Améndola también aportó una mirada sobre por qué hoy se percibe un aumento de los avistajes. “El caso de este ciervo que se ha metido dentro de una vidriera, obviamente que es algo particular, pero una de las cosas que nos pasa también que el avance de la tecnología, el tener cámaras en todos lados, que todo el mundo tenga una cámara de foto en la mano a las 24 horas, los 365 días del año, nos hace que tengamos mucha más cantidad de avistamientos. Si bien la fauna ya estaba, hoy se la ve mucho más por el hecho de que tenemos más posibilidades de registrarla”.

Puso un ejemplo concreto: “Hay un carpincho en el límite del barrio tanto lo vimos por las cámaras. Seguramente hace 20 años que hay una población de carpinchos ahí. Hoy lo empezamos a ver porque está en las cámaras”.

Para cerrar, el especialista resumió qué especies son nativas y cuáles exóticas. “El carpincho es nativo”, afirmó. Y sobre el resto: “Todos los que nombramos, sí, son todos exóticos”.

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