El Jardín de Infantes Rural de Matrícula Mínima (JIRIMM) N° 3, ubicado en el paraje Los Manueles, celebró este viernes un cuarto de siglo de trayectoria educativa con un acto cargado de emoción, reconocimientos y proyectos comunitarios.
Ubicado junto a la Escuela Primaria N° 20 “Almafuerte”, en uno de los puntos más alejados del centro urbano, el JIRIMM N° 3 reunió a alumnos, familias, docentes, autoridades y vecinos para conmemorar sus 25 años de labor en la primera infancia. La ceremonia incluyó el descubrimiento de seis placas recordatorias, entre ellas una del Municipio en nombre del intendente Miguel Gesualdi y la comunidad.
Autoridades presentes
El evento contó con la presencia del intendente Gesualdi; el director de Políticas y Gestión Educativa, Gustavo Lennard; la vicepresidenta del Consejo General de Educación, Mariana Galarza; el jefe distrital de Educación, Marcelo Larroque; la inspectora de Nivel Inicial, Mariela Borsetti; el diputado Carlos Puglelli; el presidente del HCD, Juan Marano; la presidenta del Consejo Escolar, Daiana Gallo, y representantes de instituciones locales. La conducción estuvo a cargo de la docente e historiadora Graciela León.

Palabras que dejaron huella
La directora del JIRIMM, Malvina Soledad López, repasó la historia de la institución, que abrió sus puertas el 17 de marzo de 2000, y destacó el rol transformador de los docentes: “Somos agentes de cambio, capaces de dejar una huella profunda en cada niño y niña”. Además, detalló los proyectos realizados para el aniversario, como el Libro de Oro —con testimonios de exdocentes y alumnos— y el Mural del Arco Iris, creado junto a las familias.
Las exdocentes Carmen Faiad y Adriana Rodríguez (esta última mediante una carta) compartieron anécdotas de los inicios, mientras que Mariana Galarza resaltó la importancia de la educación rural.
Compromiso municipal
El intendente Gesualdi felicitó a la comunidad educativa y aseguró: “Desde el Municipio estaremos respondiendo a las necesidades del jardín”. Su mensaje cerró una jornada que, más allá de los festejos, reafirmó el valor de una institución que, durante 25 años, ha sido faro educativo en la ruralidad.
Un legado de risas, aprendizajes y sueños que perdura.




