El panorama no era muy alentador. El Servicio Meteorológico Nacional emitió dos alertas en la madrugada del miércoles 1° de abril. Todo indicaba que la tormenta, tal vez intensa, iba a complicar la realización de la Vigilia que la Asociación Civil “Malvinas, la Perla Austral” del Centro de Combatientes de Malvinas de nuestra ciudad, junto a veteranos de todo el país, organiza cada año.
Sin embargo, lo inesperado sucedió. Los chaparrones se hicieron presentes solo por la mañana y el mediodía; el cielo comenzó a despejarse y la Plaza Saraví revivió con la llegada de héroes y colaboradores que armaron el evento a contrarreloj. El cielo se puso celeste y blanco para que malvinizar sea posible una vez más.
Claro, por cuestiones lógicas, el cronograma sufrió alteraciones. La tradicional misa se realizó en la sede del ferrocarril donde se recibieron a los peregrinos; y el escenario, de otras dimensiones, se adaptó al contexto.
La plaza de a poco fue transformándose. Llegaron los vehículos de la guerra, las muestras fotográficas, la cocina de campaña, los stands y tantas otras opciones que encuentran los gilenses -y los visitantes- cada año para emocionarse con la causa y recordar a quienes no pudieron volver.
En nuestra ciudad, el recuerdo al vecino Jorge Alfredo Maciel es un deber del presente. El monumento impecable y los relatos de veteranos en cada rincón de la plaza garantizan la presencia del héroe, hijo de Nélida Fuentes que dejó San Alberto para ir a Malvinas por decisión.
El fogón, las antorchas, el himno; siguen emocionando como el primer día. A pesar del clima, Malvinas volvió a convocar a una buena cantidad de personas para que la Vigilia reciba al 2 de abril como corresponde: con lágrimas, silencios y el respeto que merecen los combatientes.
El acto
En la mañana del 2 de abril se llevó a cabo el acto oficial. En la misma plaza y con la presencia de todas las instituciones escolares, intermedias, veteranos con sus familias, autoridades y comunidad en general; Malvinas dijo presente.
Un momento destacado fue la participación de un helicóptero que sobrevoló a baja altura por el centro gilense.





