En la Escuela de Educación Secundaria N° 3 “Dr. René Favaloro” de Cucullú, un grupo de estudiantes de 4° año está haciendo historia al avanzar con su proyecto ambiental “Biocorredores Naturales: el Ceibo y el Chilcal”, una propuesta que busca preservar y poner en valor los recursos naturales de la localidad.
El proyecto fue distinguido como uno de los 10 ganadores del concurso regional “Cuidando Nuestras Cuencas”, que incentiva a jóvenes de secundaria a desarrollar iniciativas para abordar problemáticas ambientales. Este reconocimiento no solo valida el esfuerzo y compromiso de los alumnos, sino que también asegura el financiamiento necesario para concretar sus objetivos.
Un camino hacia la conservación
Con el apoyo obtenido, los estudiantes lograron instalar carteles informativos que señalan la ubicación y relevancia de los biocorredores naturales. Además, incluyeron ilustraciones de las especies vegetales nativas, como el ceibo y otras que forman parte de este ecosistema. Estas obras artísticas, realizadas con acuarela, son creación de una alumna de 5° año, quien aportó su talento para enriquecer el proyecto. Cada cartel incluye tanto el nombre científico como el popular de las plantas, fomentando la educación ambiental entre los vecinos.
La importancia de los biocorredores
En una presentación realizada el pasado jueves 5 de diciembre, los alumnos detallaron el alcance del proyecto, haciendo hincapié en la calle El Ceibo, conocida por la presencia de numerosos ejemplares de esta especie a lo largo de aproximadamente 1.000 metros. La propuesta busca transformar este espacio en una reserva natural, promoviendo su preservación como parte del patrimonio ambiental de Cucullú.
Durante el evento, los participantes instalaron los carteles explicativos en los puntos estratégicos de los biocorredores. En la actividad estuvieron presentes estudiantes, docentes, directivos, concejales, funcionarios del área de Ambiente y el delegado municipal, quienes destacaron la importancia del proyecto para la comunidad.
La docente Julia Allende, guía del grupo, fue clave en el desarrollo y ejecución de esta iniciativa. Su acompañamiento constante permitió a los estudiantes transformar sus ideas en un proyecto concreto y premiado, que deja una huella positiva en Cucullú.
El proyecto “Biocorredores Naturales: el Ceibo y el Chilcal” es una muestra del impacto que puede lograrse cuando la educación se alinea con la conciencia ambiental y el compromiso comunitario, inspirando a jóvenes y adultos a cuidar y preservar el entorno natural que comparten.






