Un día como hoy pero de 1908, unas 40 mil costureras industriales se declararon en huelga en la fábrica textil Cotton, en Washington Square, Nueva York, para exigir mejores condiciones. Reclamaban la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar el pecho a sus hijos.
Durante la medida de fuerza, 130 trabajadoras murieron quemadas dentro de la fábrica. Los dueños las habían encerrado para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse la huelga. El incendio, luego, fue atribuido a los propietarios de la fábrica.
A pesar de la lucha histórica de las mujeres que ha logrado conquistar muchos de nuestros derechos, actualmente la desigualdad continúa: las mujeres trabajadoras cobramos un treinta por ciento menos que los hombres ejerciendo las mismas tareas; sufrimos acoso sexual laboral con cifras que rondan el cincuenta por ciento de la mujeres asalariadas; padecemos doble o triple jornada de trabajo, sumado al trabajo doméstico gratuito; La tasa de acceso a puestos de trabajo en blanco es un 27 por ciento menos en la mujer, con una disparidad de cuatro horas en trabajos no remunerados.
En lo que va del año, en nuestro país, ya murieron 57 mujeres, dando el alarmante numero de un femicidio cada 18 horas. Además, según estadísticas de la ONG La Casa del Encuentro los asesinatos de personas vinculadas a la víctima han alcanzado el triste promedio de un caso por semana.
Por eso hoy nosotras paramos. Las mujeres del mundo organizamos una medida de fuerza y un grito común: Paro Internacional de Mujeres



