DÓLAR OFICIAL$1415,79
DÓLAR BLUE$1405,00
DÓLAR MEP$1415,79
DÓLAR TARJETA$1415,79
IPC FEBRERO2,9%
ESCUCHÁ
infociudad Radio
Actualidad

“Malvinas es un regalo de Dios para unir a los argentinos”

Alberto Puglelli, protagonista clave de la historia malvinera de San Andrés de Giles, reflexiona sobre los 44 años de la gesta.

Cuando se recuperaron las Islas, yo ya estaba fuera del servicio militar. Al reincorporarnos y movilizarnos, mis compañeros y yo sentimos una gran alegría, producto de la juventud. Al llegar a las Islas y pisarlas, solo atiné a tocar el suelo y persignarme; parecía mentira que estuviera en nuestras Malvinas.

​El tiempo pasó y nos fuimos deteriorando con el transcurso de los días. Hubo jornadas tranquilas, pero también noches especiales en las que creí que nunca más volvería a nuestra ciudad. Fue la fe en Dios y en la Virgen lo que nos hizo sobrevivir en esos tiempos donde la Patria es el compañero que tenés al lado. En la guerra se ven las miserias humanas —como abandonar una guardia o venderle la comida a un compañero—, pero también hechos heroicos, como morir por otro soldado. Se podría decir que cada persona se amplifica en lo que realmente es; algo no muy distinto a los tiempos que vivimos hoy.

​Compartí el pozo, y hasta las cartas, con el Sargento Primero Carlos Beltrán y con Antonio Flores, ambos vecinos míos. ¡Qué cosa de locos tres gilenses en la misma posición! También con un compañero de la ciudad de San Miguel.

​Terminados los combates, nos tocó enfrentar el dolor más grande: la despiadada desmalvinizacion. Pasamos de ser recibidos con aplausos a ser tratados como “los locos de la guerra” por querer hacer un monumento a quienes no regresaron. Creo que si hoy existe una vigilia, es porque hubo sangre de un hijo de nuestra ciudad que regó la turba. Eso nos motivó a levantar ese monumento que terminamos después de cinco largos años junto a Sergio Nascimbene, Ferrety y Vacca, con el apoyo de adherentes como Rubén Casas y, por supuesto, del arquitecto Hugo Adesso y de Marcelo Daverio.

​Fueron épocas difíciles. Hablar de Malvinas nos hacía sentir como una “bolsa de carbón”: nadie quería acercarse, nadie podía entender que quisiéramos recordar ese momento y a los que murieron allá. Con el tiempo, se nos ocurrió hacer una vigilia que, a decir verdad, no superaba las cien personas. Desde entonces nos acompaña nuestra querida Graciela León.

​Recibimos críticas por “ponerle música” a Malvinas y por comenzar un programa de radio —sugerencia de Jorge Bondino—. Así surgió “Malvinas, la Perla Austral”. Fue mi esposa quien me impulsó a llevar adelante ese proyecto en conjunto, en un tiempo donde pocos le daban un micrófono a quien había ido a la guerra. Allí obtuve muchas explicaciones que nunca nos habían dado y pude entender lo que había pasado a través de distintos relatos. Estuvimos 13 años en esa emisora y 3 años en AM Argentina; con gran sacrificio logramos sostenerlo y conocer a muchos amigos y familiares de caídos. Por eso me molesta tanto cuando mienten o lucran con la causa de Malvinas o con nuestros muertos.

​Con el paso de los años, ya no podíamos hacer una cena de fin de año por la cantidad de invitados que pasaban por el programa, así que volvimos a volcar todo ese apoyo en la vigilia. Tuvimos una mirada integradora: no hacíamos diferencia de grados ni de armas, e incluso participaron civiles que fueron a trabajar a las Islas. Por eso decimos que por la plaza y por nuestro Centro (la vieja estación de ferrocarril) pasó la historia de Malvinas.

La vigilia y el acto se hacen para recordar a quienes no volvieron; no para nosotros, que pudimos regresar, algunos con heridas en el cuerpo, otros en el alma. Gracias a Dios, hoy nuestra ciudad es conocida por esto y nos sentimos muy orgullosos de los veteranos de otros lugares de nuestro país y las instituciones que se suman. Tuve la suerte de tener una familia que me apoyó; sé que otros no tuvieron esa fortuna, y ese respaldo me ayudó a no deprimirme en estas fechas.

​Hoy es un gran desafío llevar la vigilia adelante, ya que no contamos con grandes aparatos ni apoyo económico, pero tenemos lo más lindo: el apoyo del pueblo. Soy consciente de que a algunos no les gusta; entiendo que no todos sienten Malvinas o que solo aparecen para la foto. Como veterano, digo que no somos más ni menos que nadie. Haber participado en la contienda no nos hace héroes; para mí, los héroes son los que quedaron “de guardia”. Por ellos son las vigilias y los actos.

​Considero que Malvinas es un regalo que Dios nos dio a los argentinos para unirnos y sentir que la Patria aún existe. Por eso tratamos de cuidarla, para que no se mezcle con ideologías que solo buscan sacar provecho. Malvinas es todo el año.


Por Alberto Puglelli combatiente del Regimiento de Infantería Mecanizado Nro. 6, Compañía Comando, Sección Comunicaciones, por aquel entonces con asiento en la ciudad de Mercedes, Buenos Aires. Impulsor del Centro de Combatientes y de la Vigilia gilense.

Últimas Noticias

Lo más visto

También te puede interesar