


En el corazón de la plaza Colón una combi modelo 90 pintada de colores vivos llama la atención. Es el hogar rodante, y el sueño hecho realidad de Fabiola y Jaime, dos viajeros mexicanos que recorren Latinoamérica y que, desde hoy jueves y hasta el domingo, ofrecen café de especialidad en San Andrés de Giles.
La pareja comenzó su viaje en noviembre del 2021 saliendo de Guadalajara. Sin embargo, su historia empezó mucho antes, desde el momento en que tomaron la decisión de vender todo y comenzar a viajar. “Antes de empezar nuestro recorrido pensamos qué queremos para la vida, cómo nos vemos, y una de las cosas que queríamos era viajar”. Así que vendieron todo, compraron la combi y la acondicionaron con sus propias manos. “La volvimos a pintar nosotros, le hicimos los muebles, todo”, recuerdan. El proceso les tomó casi dos años de idas y vueltas, probando y ajustando.
Su primer destino fue Michoacán, para vivir el Día de Muertos, a solo 300 kilómetros de su casa. Desde ahí, el viaje no se detuvo. Recorrieron estados mexicanos como Querétaro y Guanajuato, hasta cruzar a Belice, su primer país extranjero. “Fue un choque cultural súper fuerte”, admiten. Con el idioma no han tenido mayores problemas en Latinoamérica, aunque anticipan el próximo desafío: “Ahora vamos a subir hacia Brasil y realmente es donde vamos a volver a tener este choque de lenguas”.
Para ambos, esta es su primera vez en nuestro país. “Argentina es hermosa, es increíble”, expresa Fabiola con una sonrisa. “La gente nos ha tratado de maravilla, estamos súper agradecidos”. Coinciden en que tanto Argentina como Chile, se destaca por la calidez de su gente: “Es súper sorprendente la calidez de las personas”. Su única queja, compartida por muchos viajeros, es “el estado de las carreteras de Argentina”.
La vida en la ruta también les ha enseñado lecciones inesperadas, como la mecánica. Jaime confiesa: “No sabía nada, cuando salí, apenas sabía que teníamos que cambiar el aceite”. Un golpe los forzó a aprender: “Enseguida que salimos rompimos el motor. A partir de ahí estuve ayudándole al mecánico y aprendí bastante. Ahora ya conocemos la combi, ya sabemos qué le suena y cuándo le suena”.

Después de cuatro años de viaje, el balance es positivo, aunque no está exento de nostalgias. “El cambio fue fuerte, de vivir en un espacio grande a una combi”, reflexiona Fabiola. “Chocamos con todo, entre nosotros, el calor, los espacios”. Extrañan ciertas rutinas y, sobre todo, los vínculos: “Llevamos cuatro años platicando solo entre nosotros. Los fines de semana que de repente ves a tus amigos, es algo que no podemos”. En la ruta, las conexiones son intensas y breves: “Tienes que conectar con las personas en diez segundos. Si conectaste, platicas a gusto. Y si no, no conectas”.
Sus planes siguen siendo fluidos. Después de Giles, quieren conocer Corrientes y Misiones, y luego explorar Brasil. “Tenemos cero idea, entonces si alguien conoce, nos recomienda lugares, sería increíble, porque no conocemos nada”, aseguran. El regreso a México está en el horizonte, pero sin fecha fija: “Queremos no tardar más que un año… Pero bueno, ese es el plan. Obviamente ya la vida nos va poniendo circunstancias”.
