El Honorable Concejo Deliberante tuvo una acalorada sesión a fines de noviembre. Ante una sala repleta de vecinos, productores, empleados y afines, el recinto votó modificaciones al Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT).
La jornada fue tensa desde el primer minuto. La oposición y el oficialismo se cruzaron por el tema en la previa con varios encuentros donde no se lograron acuerdos. En la sesión, donde finalmente se votó la ordenanza, se solicitó una votación nominal con una tribuna que aplaudió y abucheó como si el contexto fuera un estadio de fútbol. La situación se desbordó por completo, ni siquiera el presidente del HCD, Juan Marano, atinó a detener lo que lejos estaba de ser una cuestión legislativa.
La oposición salió victoriosa aquella noche. Logró su cometido: aprobar las modificaciones ante la presencia de un buen número de vecinos. Sin embargo, la ordenanza presentada por los ediles estaba “floja de papeles”, ya que así lo dictaminó recientemente la provincia de Buenos Aires.
La Municipalidad de San Andrés de Giles, una vez sancionada la norma, solicitó al Ministerio de Gobierno y al Departamento de Asistencia Técnica, el análisis de la misma. Desde provincia señalaron que “el enfoque de la Ordenanza, que se presenta como una “excepción” basada en los “derechos adquiridos” en base a una norma anterior, resulta inadecuado dentro del marco normativo vigente en materia de Ordenamiento Territorial”.
A su vez, la Arq. Licia Ríos, Jefa del Departamento de Asistencia Técnica, manifiesta en su devolución que “la interpretación dada a las actividades preexistentes no es adecuada”. Y agrega: “finalmente, cabe destacar que cualquier cambio normativo deberá desarrollarse en el marco de un proceso de participación y según los procedimientos establecidos por el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial vigente“.
Para el oficialismo, fue solo una movida política
Desde el bloque de Unión por la Patria destacaron a Infociudad que la intención de la oposición siempre fue sacar rédito político y nunca abordar seriamente el problema. De hecho, destacan que en la comisión solicitaron una evaluación legal y técnica previa que fue rechaza por Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza.
Los ediles consultados, señalaron que el tema no se abordó con la seriedad que necesita y que en vez de proteger a la producción, se la expuso. Incluso, manifestaron que desde el bloque hay intenciones concretas en modificar el COUT.
Irresponsabilidad
El COUT llevó un largo proceso de debate y se intentó modificar en un par de días. El final estaba anunciado. El HCD, liderado absolutamente por la oposición, nunca conformó el Consejo Municipal para el Desarrollo y el Ordenamiento Territorial y llevó la discusión a la cancha que más le convenía para lograr la foto política. Es decir, no para solucionar un problema real que necesita de un abordaje serio y responsable.
La sesión donde se aprobaron las ordenanzas fue la prueba irrefutable de lo anterior. Se armó un Boca – River donde desde la presidencia del HCD se permitieron insultos, agravios y abucheos. Algo nunca visto en las últimas décadas de la legislatura local. Nunca se cuidó la institucionalidad que la democracia necesita.
A su vez, la conducción del HCD mostró una total irresponsabilidad al abordar un tema central sin permitir otras opiniones ni realizar consultas técnicas. En definitiva. Fue pan para hoy, y hambre para mañana. Todo deberá volver a empezar.





