El 14 de noviembre se celebró el Día Internacional de la Diabetes. Es por eso que decidimos compartir la nota publicada por el Dr. Guillermo Marillet en la primera edición del periódico Infociudad.
La diabetes es una enfermedad crónica potencialmente muy seria que está aumentando su prevalencia en todo el mundo. Y lo está haciendo de manera impresionante, no imaginada por nadie pocas décadas atrás. Y además es altamente prevenible, mucho más de lo que la gente cree, de lo que los médicos predicamos, y de lo que las políticas de salud hacen. Es un problema de salud pública, por supuesto, aunque no se lo enfoca como lo que es; un problema de salud pública (como el tabaquismo que si se lo enfrentó con resultados muy positivos). La gente tiende a pensar -porque los médicos tendemos a divulgar, según nos mal enseñaron en las escuelas de medicina – que la salud está en manos de los médicos, y que son (somos) lo más importante para preservar y restaurar la salud. Por supuesto que somos una figura central, pero es como una carrera de autos: el médico es el piloto, el que se luce, el que puede hacer grandes maniobras (o choca pero tiene licencia para manejar a altas velocidades, en eso tiene experticia) pero si sacas la pista, los mecánicos, los combustibles, el público, los auspiciantes… ¿Qué importancia tiene el piloto? Ninguna.
Así funciona la medicina, dando la sensación de que en general las enfermedades nos tocan porque nos tocan (los genes son el destino en esta concepción falsa) y que salvo los chequeos de salud, después lo central es tener un buen hospital o un buen sistema de atención de la enfermedad. Y en realidad es al revés; nadie discute la importancia de tener la mejor atención posible cuando nos enfermamos, pero por ahí no pasa la ecuación salud enfermedad; por ahí pasa el negocio de la medicina, que no es de los médicos, es de los empresarios multinacionales/ EEUU que manejan la propaganda médica en todo nivel: lo que se publica, lo que se enseña en las facultades, lo que los médicos deben vender, todo.
En Argentina la prevalencia de diabetes está pasando el 9%, cuando yo me gradué hace casi 30 años era del 2%; eso es ¡dos millones más de diabéticos en Argentina!
La diabetes es el azúcar alta en la sangre; eso dice la gente y eso usamos los médicos para saber si una persona es o no diabética; el diagnóstico de exclusión o confirmación es 100% bioquímico con un análisis de glucosa en la sangre. Acá la gente tiene razón, como la tenía hace 30 años cuando decía que “el azúcar produce diabetes” y si decías eso en un examen te ponían un ¡¡cero!! ..los ambientes académicos mejoraron, hoy a lo mejor te ponen un 3, un 4 si el que te toma es abierto; pero la verdad es que si un alumno a mi me dice eso, va camino al 10… el contenido de azúcar en la comida, ya preparada -coca cola a la cabeza- produce diabetes: entonces NO se entiende porque no rige una ley , como sucedió con el tabaco, donde se prohíban los kioscos convencionales en los colegios desde sala de 2 o antes, y se hagan kioscos de frutas / agua / y algún otra comida saludable rápida y lógica de comer en ese ámbito. Si quiere enfermar a sus hijos dele coca cola y Mc Donald; la culpa es del Estado que no informa. Sin embargo, una vez que usted está informado, no crea que la salud está en manos de los médicos, en general, la enfermedad es la que está en manos de los médicos.
Solamente el 10% o menos de los diabéticos no tienen insulina en la sangre, porque el páncreas que es el órgano que la fabrica, no la fabrica ; eso se llama diabetes tipo I o insulinodependiente de entrada, y casi siempre son personas desgraciadamente muy jóvenes: infanto juvenil. Ahí sí, los genes y la mala suerte tienen mucho que ver. Pero la gran mayoría de diabéticos adultos no usan insulina excepto cuando la enfermedad está muy avanzada, años de diabetes; y esto pasa en un grupo que no es la mayoría. Todos estos diabéticos tienen un páncreas que fabrica insulina; pero la grasa DENTRO de las células es como si tapara con un chicle la cerradura de la puerta; entonces la insulina (llave) no puede abrir la puerta y la glucosa no entra a la célula correctamente. Entonces el azúcar en la sangre es alta (diabetes) y la insulina también. Esta última condición define a la diabetes tipo II; tienen insulino resistencia o sea que la célula se resiste a que la insulina actúe abriendo la puerta para que entre la glucosa a la célula. Después de años y años, algunos necesitan agregar insulina para tratar de vencer esa insulino resistencia; un método no muy lógico…pero funciona (mal) porque la enfermedad avanza; pero de eso hablaremos otro día. ¿Como sabemos si tenemos insulino resistencia y gran riesgo de diabetes o infarto, o cáncer?: póngase de costado frente a un espejo; si tiene panza pero esa cantidad de grasa no la tiene en los hombros o en los glúteos: usted tiene un problema, porque es la misma grasa que se mete dentro de las células para que la insulina se resista a trabajar.
En síntesis, si usted no quiere tener diabetes tipo II (ni ningún problema serio diferente a la diabetes derivado de la insulino resistencia) tiene 90% de lograrlo si desde niño lo antes posible no come tanta grasas (que se meten dentro de las células y eso provoca la insulino resistencia) ni azúcar porque provocará un enorme y acelerado desgaste del páncreas invitando a que fabrique insulina. El otro 10% es mala suerte. Lo que está pasando ahora , esta epidemia, es desinformación pública gigantesca que crea sensación de mala suerte; en realidad es desidia política y apego a la medicina basada en el mercado, que mata y enferma gente para mantener un negocio formidable; el más rentable del planeta. En los países donde se come bien y el mercado no lo invadió tanto (China, Japón, Finlandia) la tasa de diabetes es baja: pero bajará mucho más cuando en los envases de coca cola y procesados pongan un pié amputado o una persona ciega, o infartada, o en diálisis, como ponen en los cigarrillos; y en los quioscos colegiales obligatoriamente se imponga la comida saludable. Después cada uno elige; hoy la gente no puede elegir porque no sabe, cree que es mala suerte y lo arreglan los médicos; dos mentiras alucinantes.
Dr Guillermo Marillet
Especialista Consultor en Clínica Médica.
Miembro Pleno del Colegio de Clínicos de los Estados Unidos.



