A principios de marzo volvió la presencialidad a las escuelas y hablamos con Mariana Galarza, a cargo de Suteba en San Andrés de Giles, para conocer las características de los protocolos, cuándo se recomienda aislar una burbuja y cómo conviven estudiantes y docentes en este contexto tan particular.Respecto al aislamiento de burbujas y agrupamientos, explica que el procedimiento está establecido en el “Plan Jurisdiccional del Regreso Seguro a las Aulas” y se establece que si el estudiante o docente presenta dos de cualquier síntoma compatible con coronavirus, debe aislarse preventivamente hasta tener el resultado del hisopado. “Por ejemplo, síntoma febril superior a los 37,5, que presente tos o dolor de garganta y cabeza durante la jornada. Si presenta la pérdida del gusto y el olfato, con ese solo síntoma es suficiente para hacer el aislamiento de la burbuja”, detalla. Desde las escuelas se deben comunicar inmediatamente con las autoridades sanitarias locales para informarles y solicitar el hisopado.Mientras que el hisopado está en análisis “se produce el aislamiento de esa burbuja por completo. Los estudiantes y docente que estuvieron en contacto con ese alumno van a estar aislados en sus domicilios”.“Cuando tenemos el resultado del análisis, si es negativo se vuelve a la normalidad, volvemos a las clases y los alumnos vuelven a hacer vida normal. Si el caso fuera confirmado y ese caso es de un estudiante lo que se hace es aislar durante 14 días corridos al grupo al cual pertenece y al docente que estuvo dando clases ese día que presentó los síntomas como los docentes que hayan dado clases hasta 48 horas antes de confirmarse el caso positivo”, especifica Galarza.Respecto a los docentes Mariana explica: “Si el caso sospechoso que se confirma corresponde a un trabajador de la educación, ya sea el auxilia de la escuela o el docente, se va a aislar por 14 días ese docente y las burbujas de estudiantes con las que estuvo frente a clases el día que presentó síntomas”.Sobre esta situación tan particular que les toca atravesar tanto a alumnos como docentes, Mariana sostiene que “es una situación complicada, las escuelas están con muchísimo trabajo, pero la realidad es que si el protocolo se aplica, se respeta y se hacen las cosas bien no deberíamos estar corriendo riesgo, por eso hay que hacer que las cosas se cumplan, y eso demanda muchísimo trabajo, pero son las condiciones para poder trabajar desde la presencialidad”.