Son las tres menos cuarto del 17 de marzo de 1945. Una Ford F – 100 recorre las calles de Retiro a toda velocidad. Va por Suipacha, dobla en Arroyo y encara de lleno contra el frente de la embajada de Israel. El impacto fue acompañado de una explosión monumental. Es que el vehículo iba colmado de explosivos que dejarían un saldo de 22 muertos y 242 heridos. El edificio diplomático quedó totalmente destruido.Este ataque sería el peor ataque contra una misión diplomática israelí. Sin embargo, no sería el peor de nuestra historia. Dos años después, una traffic blanca estallaría frente a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y se cobraría 86 vidas.Casi tres décadas después, no hay detenidos y la causa está estancada. Sólo se sospecha de la organización palestina Hezbollah y de la ayuda de Irán. En este sentido, en 2004 el ex presidente Carlos Menem declaró que tal vez el hecho de que haya sido el único presidente que haya visitado Israel, ofendió a algunas organizaciones terroristas. También explicó que el hecho de que haya enviado buques militares argentinos para apoyar a Estados Unidos en la Guerra del Golfo de 1991 pudo haber influido.Actualmente, el establecimiento fue mudado a Avenida de Mayo. En el lugar en donde fue el atentado, se encuentra la Plaza Embajada de Israel. Hay plantados 22 árboles en conmemoración de las víctimas y también instalaron placas con sus nombres. Cada 17 de marzo a las 15, se recuerda a todos los que se vieron afectados por esta masacre.Más allá de estos reconocimientos, los familiares, junto a los del atentado de la AMIA reclaman por una justicia que parece no llegar. El FBI, la CIA y la MOSAD han encarado investigaciones, pero no revelaron sus resultados. Mientras tanto, cientos de personas viven en la agonía diaria que impone la incógnita.