El mundo tiene los ojos puestos en Bolivia. La denuncia de la OEA por irregularidades en las últimas elecciones, la renuncia del presidente Evo Morales y su posterior exilio en México, la presión de las Fuerzas Armadas y su presencia en las calles, y la autoproclamación de Jeanine Añez como presidenta, sacuden al país hermano.
El Golpe de Estado en Bolivia es innegable, como así también la irresponsabilidad de Evo de desoír el referéndum que le dijo “no” a una nueva reforma de la constitución en 2016. El Gobierno más exitoso del país es derrocado tras casi 14 años de un notable crecimiento económico de la mano de la nacionalización de los hidrocarburos, la medida que adoptó el gobierno el 1º de mayo de 2006.
Bolivia pasó de ser el país más pobre de América del Sur a una referencia en términos de distribución de la riqueza, inclusión social y conquistas de derechos. Evo Morales, el líder indígena que movió montañas, fue derrocado por, los “más perjudicados” de este nuevo bienestar social, y víctima de sus propios errores políticos en el manejo del poder.
Torres, el presidente de Bolivia que fue asesinado en Giles
El plan
Juan José Torres, ex presidente boliviano, fue secuestrado y asesinado en Giles el 2 de junio de 1976, en el marco del Plan Cóndor, promovido por EEUU. En su muerte participaron miembros de grupos paramilitares como la Triple A, además de contar con la complicidad y colaboración de las dictaduras de Hugo Banzer y Jorge Rafael Videla.
La documentación histórica disponible señala que el 25 de noviembre de 1975 como fecha oficial de la creación de este plan de secuestros y asesinatos coordinados entre los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, con el beneplácito de Estados Unidos.
Un documento desclasificado del Departamento de Estado norteamericano, con fecha del 18 de agosto de 1976, revela que el entonces jefe de la diplomacia estadounidense, Henry Kissinger, había sido alertado de “rumores respecto a que entre los planes de la Operación Cóndor estaban asesinatos de subversivos, políticos y figuras prominentes”.
Otro volumen importante de información sobre estos crímenes, vieron la luz el 22 de diciembre de 1992 bajo la denominación de “archivos del terror”. En ellos se detalla que unos 50 mil latinoamericanos fueron asesinados, 30 mil desaparecidos y 400 mil encarcelados por los cuerpos represivos de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, con la complicidad de Washington.
Jota Jota, el presidente
Juan José Torres (1919-1976), también llamado como Jota Jota, nació en Sacaba, Chapare, departamento de Cochabamba, y tras realizar estudios militares en su país y Argentina, ocupó esa agregaduría en la embajada de Brasil, así como los cargos de ministro de Trabajo y Previsión Social y el de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.
Llegó a la presidencia el 7 de octubre de 1970 mediante un golpe cívico-militar, y durante su mandato nacionalizó la mina Matilde, restituyó a los mineros los salarios que habían sido reducidos y creó la Asamblea Popular. Medidas similares a las adoptadas por Evo tiempo después.
Estas medidas provocaron que la oligarquía boliviana, en alianza con la cúpula castrense, iniciaran el 19 de agosto de 1971 un golpe en el departamento de Santa Cruz que terminó con su presidencia. Sitio que fue clave para el avance de la oposición a Evo en los últimos días.
El secuestro
Tras llegar a Argentina en la condición de emigrado, Torres fue secuestrado el 2 de mayo de 1976 en la Ciudad de Buenos Aires, un mes después apareció su cadáver en las afueras de nuestra ciudad, con cuatro balazos en la cabeza.
Jota Jota Torres fue encontrado específicamente a pocos metros del conocido Puente de Fierro. El dirigente tenía 52 años cuando el Plan Cóndor lo asesinó.



