


A sus 60 años, Hernán Soave volvió a sentir el viento en la cara arriba de una bicicleta. Pero no se trató de un simple paseo: el último fin de semana se calzó el casco, se subió a la Mountain Bike y compitió en una carrera. El resultado fue el tercer puesto en la general, un verdadero logro. Pero para él, fue algo que significó mucho más: la confirmación de que las pasiones nunca mueren.
Hernán es un vecino de San Andrés de Giles que en las décadas del 70′ y 80′ supo representar al distrito en todos los rincones de la zona e incluso llegar a instancias nacionales. El trabajo, la familia y la vida adulta fueron dejando el pedal de lado. Ahora volvió a competir, con sus hijos y nietos que lo acompañaron. En esta charla con Infociudad, repasa su historia, sus recuerdos y el emotivo reencuentro con la bicicleta.

Infociudad: Hernán, primero que nada, ¡felicitaciones por el tercer puesto! Contame, ¿cómo fue volver a subirse a un podio después de tantos años? ¿Te imaginabas, cuando te inscribiste, que ibas a terminar entre los primeros?
Hernan Soave: Muchísimas gracias por las felicitaciones y por la nota, en verdad todavía me cuesta asimilar todo lo que pasé en estos días, tenía muchos nervios y por mi mente pasaban mil cosas. Ni ahí pensaba terminar entre los primeros, mi meta era terminar la carrera.
IC: En tu juventud, el ciclismo fue una parte muy importante de tu vida. Llegaste a correr en muchos lugares de la zona e incluso en un Campeonato Argentino en Santa Fe. ¿Qué recuerdos guardás de esa época?
HS: Comenzamos a correr en el ’74 o ’75 en miniciclismo y después seguí en ciclismo por unos cuatro años. Recorrí muchos lugares, fuimos a muchas carreras y casi siempre con Darío Luchisano y su familia. Muchas carreras, alegrías y tristezas. Muchas anécdotas y lindos momentos vividos.

IC: Luego de tu actividad como ciclista representando a Giles, la bicicleta fue quedando guardada. ¿Fue una decisión difícil en su momento? ¿Seguía estando presente en tu cabeza durante todos estos años?
HS: Después por cosas de la vida y una caída que tuve en Mercedes fui alejándome de las carreras, recuerdo que mi bicicleta se rompió por completo pero gracias a Juan Carlos Yacoy y su mamá me ayudaron a armar otra pero ya no fue igual. Igual siempre de una forma u otra seguía yendo a ver carreras, nunca me lo saqué de mi cabeza.

IC: Después de muchos años volviste a subirte a la bici para competir, contame un poco cómo viviste ese momento. Te subís a la bici, ves a tus hijos y nietos alentándote… ¿Qué pasa por la cabeza y el cuerpo de Hernán en esos instantes?
HS: Después de varios años (40) empecé a salir a pedalear de a poco pero nunca imaginé llegar a una carrera y la verdad fue muy lindo y distinto a aquella época. Ya cuando terminé estaba toda mi familia recibiéndome (hasta mis nietos) y eso no tiene comparación y más poder compartir con mis hijos (Gonzalo Soave) y mi yerno Mariano Amondaray. Ellos fueron los culpables de que haya corrido. Más no puedo pedir.
HS: Para cerrar, las cosas que se hacen desde el corazón no se olvidan nunca. ¿Crees que fue un poco eso lo que te pasó a vos? ¿Qué sentís que le puede decir tu ejemplo a otros vecinos de Giles?
HS: Pienso que las cosas que se hacen con el corazón no se olvidan. Cada uno tiene algo guardado y hay que ponerle ganas y voluntad y disfrutar. En mi caso con el paso del tiempo empecé a salir a pedalear de a poco con mucho entusiasmo, pero sin pensar que iba a estar metido en una carrera. En verdad no sé si es un ejemplo, solo hoy me doy cuenta que si te proponés algo y con esfuerzo lográs tu objetivo. Solo hay que soltar los brazos y disfrutar como a uno le guste la vida.