Redacción Infociudad 


En 1960 nuestra ciudad fue testigo de una tragedia inesperada. Un avión se estrelló en San Andrés de Giles a 400 metros del kilómetro 99 de la RN. 7. Algunos vecinos de la zona aseguraron que se veía una llamarada de fuego cayendo desde el cielo. Después del trágico accidente empezaron a correr los rumores: dicen que varias familias de la zona se enriquecieron robándole dólares y pertenencias a las víctimas fatales.
Se trataba de un vuelo de correo militar de la Secretaría de Aeronaútica de la Fuerza Aérea Argentina proveniente de Lima, Perú con destino a El Palomar. El avión era un Avro Lancaster B.Mk.I modificado conocido como Lincolnian. Antes de caer en nuestro partido, el 11 de diciembre de 1960, la nave dio varios giros sobre la ciudad a muy baja altura y finalmente se estrelló a unos 4 kilómetros del casco urbano.
Los pobladores contaron que se escuchó una fuerte explosión y luego se pudo ver una gran columna de humo. El triste desenlace dejó 31 muertos, de los cuales 23 eran pasajeros y 8 tripulantes.
Luego de la tragedia, se analizaron las causas. El mal clima fue un factor determinante, porque llovía fuerte y continuamente, caía el sol en un día que ya de por sí estaba nublado y eran casi las 8 de la noche. A gran velocidad el avión se estrelló en picada deflagrándose hasta 600 metros del cráter del impacto.
Según la Junta Investigadora de Accidentes, luego del análisis exhaustivo de las comunicaciones se desprende que existió una falla de instrumental y que al conocer esta situación, los nervios, las malas condiciones y la poca visibilidad jugaron en contra de los pilotos e hicieron que perdieran el control de la nave minutos antes de llegar a destino.
El problema principal estuvo en el instrumental giroscópico. No se podía controlar por instrumentos la inclinación de la aeronave y así fue perdiendo altura progresivamente. Clarín tituló al día siguiente: “Un desastre que cayó sobre todos como una losa”.
La tragedia de esta máquina es una de las más recordadas en la historia de la FAA. Ese mismo día el calendario de nuestro país se tiñó de rojo, en San Justo Porque morían 13 espectadores del Gran Premio del Turismo Carretera tras el despiste de un auto de competición.
El avión se estrelló en una zona agraria a pocos metros de algunos de ladrillos. Una tragedia que podría haber sido mucho más cruda.
Si bien cada vez que esta historia sale a la luz se acrecienta la leyenda del tesoro que llevaba el avión, no existe evidencia que confirme la teoría. Si bien es probable que la tripulación haya llevado dinero a bordo, no se trataría de cifras significativas.
De hecho, no existió investigación ni denuncia de las FFAA sobre “robos” en la zona o “apropiación indebida” de objetos. Tampoco familiares realizaron reclamos en relación a este aspecto.
Ese mismo año, en Mendoza, un avión cayó con una importante suma de dinero y joyas que no habían sido registradas en la aduana. Tal vez, ese antecedente hizo que la leyenda gilense cobre mayor relevancia.

Recopilación realizada por el historiador de la aviación Fernando Benedetto.


