


Una obra del reconocido pintor gilense Enrique de Larrañaga se encuentra actualmente expuesta en el Museo MAR de Mar del Plata, uno de los centros de arte contemporáneo más importantes de la Argentina. Se trata del óleo “El Oso” (1943), una pieza que forma parte de la muestra que permanecerá en exhibición durante esta temporada, llevando la esencia de nuestro pago a los miles de visitantes que recorren la costa atlántica.
La inclusión de “El Oso” en este museo no es un detalle menor. El Museo MAR, referente del arte moderno y contemporáneo, presenta una exposición que explora cómo durante la primera mitad del siglo XX “el arte argentino debatió su identidad”. En ese cruce de caminos, donde conviven “mitologías visuales y cotidianas”, la obra de Larrañaga encuentra un lugar central. Su mirada, siempre atenta a los personajes del mundo popular, dialoga a la perfección con esa idea de un territorio que es a la vez “fiesta, juego y paisaje”.

Para los gilenses, el nombre de Enrique de Larrañaga (1900-1956) resuena con orgullo. Nacido en nuestra ciudad, este artista supo trascender las fronteras del pueblo para convertirse en una figura central del arte argentino. Formado en la Academia Nacional de Bellas Artes, tuvo el privilegio de ser discípulo de dos grandes de la pintura nacional: Fernando Fader y Cesáreo Bernaldo de Quirós .
Pero Larrañaga no se conformó con la lección aprendida en las aulas. Un viaje a España entre 1924 y 1931 lo puso en contacto con la obra de Velázquez y, fundamentalmente, con la paleta cruda y expresiva de José Gutiérrez Solana, lo que terminó de forjar un estilo inconfundible . A su regreso a la Argentina, su consagración fue arrolladora. Obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional de 1934, el Gran Premio Nacional en 1936 y la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de París de 1937 con su célebre cuadro “Mi esposa” . Fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” y vicepresidente de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos .

“El Oso”, la obra que ahora brilla en Mar del Plata, pertenece a esa veta más profunda y personal de Larrañaga: su fascinación por el mundo del circo, los personajes populares y los márgenes de la sociedad. No en vano, los textos de la época lo definen como un artista que frecuentaba “taberneros y malandrines”, un hombre cuya “amistad con los desposeídos le permitía pintar” retratos de una humanidad conmovedora .
Lejos de ser un mero costumbrista, Larrañaga supo captar como nadie “la risa popular” y la fuerza utópica de los personajes del carnaval y la bohemia . Su compromiso político con el primer peronismo le valió, tristemente, la proscripción y el olvido tras el golpe de Estado de 1955, un destino que compartió con otros grandes intelectuales de la época . Sin embargo, el tiempo terminó poniendo a cada uno en su lugar.
Los invitamos a visitar la muestra y a sentir ese orgullo local al contemplar la obra de quien supo pintar, como pocos, el alma profunda de la Argentina.
