La historia de esfuerzo, pasión y solidaridad de los campeones gilenses

Una luz apunta desde arriba, mientras la cámara enfoca de frente. De fondo, un telón blanco y en el suelo un cobertor del mismo color, que transforma al Club Victoria en un salón de baile profesional.

Todos los integrantes del estudio de danzas D’cart se toman de las manos y miran al hacia el lente de la cámara, mientras en el monitor de la computadora aparecen los jurados comunicando los resultados. Las pupilas están dilatadas, los nudillos de los dedos están blancos por los nervios, mientras el estómago siente que una montaña rusa recorre cada uno de los órganos.

Después de algunos de minutos de espera, se escucha la decisión del jurado: los campeones internacionales del All Dance Worlchampionship 2021 son de San Andrés de giles.

Los bailarines se quedaron con el primer puesto en las categorías Dúo Adulto y Grupo Adulto de Jazz contemporáneo, y con el segundo lugar en Dúo Adulto de Jazz. El escenario se transforma y donde había un silencio expectante, irrumpen los gritos de alegría. Los bailarines festejan en abrazos interminables y el nerviosismo es reemplazado por lágrimas de emoción.

El camino

El All Dance Worldchampionship, es la competencia de baile más importante del mundo, en la que compiten artistas de los cinco continentes. La final se realiza todos los años en distintos puntos del planeta, convocando a los campeones nacionales.

El estudio de danzas D’cart, había sido invitado el año pasado, cuando las restricciones impuestas por la pandemia habían frenado todo tipo de ensayos. Sin embargo, en noviembre pudieron retomar las actividades en el Galpón Cultural y con tan solo un mes y medio de preparación, lograron imponerse en la competencia nacional. Aldana Guanizini y María Clara Kelly, se quedaron con el primer puesto de la categoría Dúos Adultos en Danza Jazz. En la misma categoría, la segunda posición fue para Euclídes Mansilla y Aixa Garrós. 

Además, en la categoría grupal, Aldana, Clara, Euclídes y Aixa, junto a Lucía Garrós, Pedro Cazalá, y Evelyn Muñoz, también obtuvieron el primer puesto.

La final internacional era en Roma, sin embargo, a raíz de la crisis epidemiológica podían competir vía Zoom. Pese a esto, se enfrentaron con que para participar debían pagar una inscripción muy cara. Lejos de representar un inconveniente, esta situación dio lugar a que apareciera la solidaridad, la pasión y el trabajo como motor.

El sueño de Roma

La primera idea fue organizar un show para recaudar fondos. Sin embargo, la pandemia volvía a aparecer como un obstáculo. Fue así que se propusieron vender pizzas. En total, los bailarines amasaron 270 pizzas, que fueron compradas por cientos de vecinos que querían verse representados en la final del mundial de baile.

Las horas pasadas frente a bolsas de harina y palos de amasar dieron resultado: D’cart logró pagar la tasa de inscripción. “La gente nos dio una respuesta bárbara con las compras y donaciones” comentaba en aquella oportunidad Aldana Guanzini.

Los ensayos retornaron. Otra vez los bailarines volvieron al Galpón Cultural, refinando cada detalle, cada movimiento del cuerpo, sin dejar nada librado al azar, con la mente puesta en llegar en condiciones al 24 de abril, fecha en la que había sido fijada la final.

El día clave

Son las tres de la tarde. Estefanía Orio maquilla a Clara, mientras Aldana las mira con ansiedad: falta una hora para competir. Blas Morales acomoda el sonido y los bailarines estiran y vuelven a practicar los pasos repetidos a lo largo de tantos meses.

Primero compiten Clara y Aldana, interpretando la coreografía “Black Swan“. Al concluir, el jurado realiza una devolución magistral, valorando la fineza de los movimientos y la producción del vestuario y el maquillaje. Sin embargo, las chicas no están contentas. En esa primera aparición, surgieron algunos errores, imperceptibles para el espectador, pero dramáticos para tan exigentes bailarinas.

Pasan algunas horas. La noche cubría al club y los bailarines charlaban para calmar los nervios, cuando mágicamente se hace un silencio y se escucha que la presentadora de All Dance realiza un inesperado anuncio: “es el turno de los representantes argentinos“. Rápidamente, Aldana y Aixa se ubican en sus lugares. Esta vez, la performance fue perfecta, al igual que la devolución del jurado.

Una hora después, llega el turno del baile grupal. Las tres chicas vuelven a competir y se suman Pedro, Lucía y Evelyn. El deseo constante de alcanzar la perfección, el esfuerzo realizado, la solidaridad de cada vecino que apostó por el sueño de llegar a la elite del arte mundial, queda plasmado en cada movimiento. Nuevamente, sólo reciben elogios.

El jurado vuelve al monitor luego de 60 minutos de evaluación. Después de superar un montón de obstáculos, llega el momento esperado para los artistas gilenses. Una luz apunta desde arriba, mientras la cámara enfoca de frente. De fondo, un telón blanco y en el suelo un cobertor del mismo color, que transformó al Club Victoria en un salón de baile profesional.

Se escucha la decisión del jurado: Pedro, Evelyn, Aixa, Lucía, Aldana, Clara y Euclídes quedaron en la historia del arte local.

 

 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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