Los bomberos lanzaron una nueva rifa

La semana pasada los bomberos voluntarios de San Andrés de Giles lanzaron su 47° rifa anual. “Es la que nos hace sostener los gastos” explica Darío Boveri. “Este año tenemos que vender más o menos unos 1200 números para que alcance un equilibrio anual y poder cubrir los gastos que tenemos durante un año“.

La rifa constará de once cuotas y tendrá como primer premio la suma de un millón de pesos. En este sentido, Boveri comenta “Esperamos tener suerte. Conocemos las condiciones económicas, pero deseamos poder llegar al objetivo de los 1200“.

Para comprar un número, los interesados deberán acercarse al cuartel en el horario de 9:00 a 14:30, o llamar en el mismo horario al 443024. También se pueden comunicar con la guardia llamando al 442020.

Este sorteo llega en un contexto en el cual el cuartel espera por la llegada de un nuevo camión cisterna: “lo tenemos en el puerto de Zárate hace un mes. El año pasado se vendió un cisterna modelo ’92 y con eso, más un dinero que se fue juntando, algunos eventos y la rifa que sorteamos hace 15 días, pudimos llegar a la compra de ese camión. Es un Volvo del año 2007, que vino de Bélgica“.

Una vez retirado, el vehículo será acondicionado como cisterna para que pueda sumarse al parque automotor de los bomberos gilenses: “se le va a poner una bomba, el plotter de los bomberos y algunos elementos más que estaban establecidos por contrato. Más o menos va a estar operativo dentro de 60 días“. 

El desafío de sostener el cuartel

Hoy en día, el cuartel gilense tiene un gasto mensual de 450 mil pesos, que sirve para cubrir necesidades básicas como sueldos, combustible y servicios: “Cada vez que cargamos combustible en un camión, gastamos entre ocho mil y nueve mil pesos. En un mes movido de incendios forestales, todo se va sumando y se te achica el margen para poder equiparte o renovar unidades“.

Y si bien la pandemia posibilitó que las capacitaciones sean vía Zoom, volviéndolas más económicas, aún no se sabe si podrán equiparse como tenían planificado: “Teníamos proyectada una compra de equipos estructurales para incendios, porque los que tenemos ya están muy viejos y rotos, y no tienen la seguridad que a veces merece el bombero. Sin embargo, el subsidio nacional todavía no llegó y no sabemos cuándo nos va a llegar“.

En relación a esto último, Darío Boveri explica: “Es aleatorio. Te puede llegar tanto en marzo como en octubre. Pero lo preocupante es que no llegamos equipar 20 bomberos con lo que estaría viniendo. Y encima, sería en dos pagos“.

El problema es que como todos los equipamientos están en valor dólar, con el pasar de los días el subsidio rinde cada vez menos. “Hace varios años que lo cobramos en octubre. Al cuartel que lo cobró en marzo le rindió mucho más que a nosotros, aunque la plata sea la misma“. A eso se le suma que el monto del subsidio de este año será el mismo que el de tres años atrás.

Y concluye: “los países del primer mundo cambian la ropa cada seis meses. Nosotros la cambiamos cada 15 o 20 años“.

El trabajo durante la pandemia

Nosotros estuvimos haciendo apoyo al municipio durante los primeros meses de pandemia, haciendo la prevención junto a la policía” detalla Boveri. “Hace una semana nos llegó el turno para vacunarnos. Gran parte del cuerpo activo ya recibió la primera dosis y ya tenemos proyectado aplicarnos la segunda dosis dentro de aproximadamente un mes“.

Pese a que la inmunización tardó en llegar, el oficial aclara: “sabemos que no hay vacunas disponibles para todo el mundo. Quizás tuvimos que esperar un poco más que algunos cuarteles vecinos, pero por suerte ya pudimos ser vacunados“.

El incendio en Zárate

El pasado 10 de marzo, un incendio en la Isla Talavera de Zárate hizo que los bomberos gilenses tuvieran que viajar para ayudar a combatir el fuego. Con respecto a esta situación, Darío Boveri explica: “De acá salió una dotación de cinco personas. Allá el comando armaba grupos de bomberos y los trasladaba en helicóptero hasta la isla. De nuestra localidad pudieron participar dos chicos, los otros tres no pudieron ingresar ya que el comando decidió no meter más gente porque había mucha temperatura en el suelo y estaba provocando que se derritieran las botas y se quemaran los bomberos“. 

A partir de ese momento, el foco fue combatido con helicópteros y aviones hidrantes, mientras se esperaba a que se enfríe el suelo. “El principal problema que había era la turba, porque el fuego camina por abajo” detalla Boveri. “Los bomberos venían caminando sobre un piso frío que de golpe empezaba a levantar temperatura y se encontraban con que de la nada estaba ardiendo. Esto no los dejaba llegar al foco que tenían que apagar“.

 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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