Miguel Simcic: “Fueron siete horas de mucha incertidumbre”

Las imágenes son aterradoras: montañas de fuego se elevan por los bosques patagónicos y avanzan como una tropa militar, arrasando con todo lo que tocan. Hasta la actualidad, las llamas afectaron a El Bolsón y a la Comarca Andina, que está conformada por El Hoyo, EpuyénLago Puelo, Cholila y El Maitén.

Miguel Simcic nació en San Andrés de Giles, pero desde 1995 vive en El Hoyo. Si bien por un lado advierte que siempre hubo incendios, por el otro, señala que ninguno había producido tantos daños como este. Al igual que muchos de sus vecinos, desde su hogar pudo ver cómo el fuego avanzaba entre los árboles: “A la mañana había un incendio en las cercanías de El Maitén, si bien estábamos preocupados por eso, la verdad es que estaba lejos. Pero a la tarde veo un incendio en la ladera del Cerro Pilquitrón, que no tenía nada que ver con el que había visto a la mañana“.

La descripción de Miguel coincide con la de cientos de testigos sureños, que señalan que hubo diversos focos, muy distanciados y que llevan a pensar que el incendio fue intencional. “En un momento surgió otro foco que venía desde la Ruta 40 hacia El Hoyo, con mucho viento desde el norte hacia el sur” detalla. “Yo seguía el avance de las llamas desde casa. Teníamos mucha incertidumbre, no sabíamos qué iba a pasar. Preparamos todo para irnos, pero al final las llamas pasaron a 600 metros de nuestro hogar“.

Su hija y su yerno también se vieron afectados por el incendio: “ella vive en otro barrio, pero el fuego también pasó por ahí. Ellos se quedaron en su casa y pudieron salvar casi todo. Sólo se les quemó un invernáculo“. Cada metro que avanzaba el fuego, dejaba detrás de sí una gran angustia: “Fueron siete horas de mucha incertidumbre, hasta que llegó la lluvia a las once de la noche y calmó un poco todo. En el medio, muchos perdieron sus hogares” declara el vecino gilense.

La crisis ambiental tuvo como contrapartida el trabajo mancomunado de todos los habitantes de la región, para ayudar a quienes más lo necesitaban. En este sentido, Miguel comenta: “yo estuve en el incendio ayudando. Ahora vamos a colaborar con algo de verdura de nuestra huerta y bolsas de ropa que no usan los chicos“.

Por ahora, las primeras consecuencias visibles de este desastre ecológico tienen que ver con la pérdida de bosques, decenas de evacuados en gimnasios como los de El Hoyo y Epuyén, cortes en el servicio de luz y agua, y quince desaparecidos.

Si bien la lluvia permitió calmar un poco la situación y reducir los focos, lo cierto es que todos siguen atentos a lo que puede pasar en las próximas horas. Miguel, por ejemplo, vive en una zona en la que abundan grandes árboles que pueden funcionar como bombas de combustible, por lo que el estado de alerta se mantiene.

No es la primera vez que asistimos a incendios de esta magnitud. El año pasado, las llamas destruyeron la naturaleza en distintas regiones de nuestro país como el Delta del Paraná y los montes de Córdoba. El resultado fue un ecocidio monumental, con su consecuente pérdida de biodiversidad.

Todavía no está determinado qué fue lo que inició las llamas en el sur. El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Juan Cabandié aportó elementos a la justicia para investigar el hecho, pero lo cierto es que más allá de que se encuentre y se castigue a los culpables, el daño está hecho y deberán pasar muchos años para poder revertirlo.

 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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