Hace tiempo que los estorninos se instalaron en la Plaza San Martín y en árboles que están en el centro de nuestra ciudad. Cualquier persona que hizo trámites alrededor de la plaza puede recordar fácilmente el olor que generan. Desde hace años se repite todos los veranos: una cantidad tremenda de estorninos se concentran en los plátanos del casco urbano.Al atardecer parece un espectáculo de película: en movimientos coordinados, las bandadas de estorninos bajan como danzando a los árboles. A pesar que el municipio intentó varias maneras de reducir la plaga, todos los métodos fallaron. Probaron banderas, luces y hasta sonidos especiales para ahuyentarlos pero el problema continúa igual.A raíz de esta plaga, la plaza se vuelve inhabitable. El olor insoportable y la cantidad de excremento de las aves hacen que permanecer un rato en el espacio público se vuelva imposible. Incluso el olor se siente desde las veredas de enfrente donde funcionan varios comercios.¿Llegará alguna vez el día en que los estorninos encuentren un nuevo hogar?