Su verdadero nombre era Mojsze Najdorf pero cuando se radicó en Argentina comenzó a llamarse Miguel. Nacido en Varsovia en el seno de una familia judía, llegó a convertirse en Maestro Internacional de Ajedrez a los 20 años en su Polonia natal. En el punto más alto de su carrera, llegó a nuestro país a disputar la Olimpiada de Ajedrez al mismo tiempo que en su tierra se desataba la Segunda Guerra Mundial. En ese momento él y otros competidores se quedaron a vivir en Argentina para protegerse.Desesperado por saber algo de su familia, se propuso romper un record para ser noticia en todo el mundo, y darle visibilidad a su búsqueda. En octubre de 1943 estableció su primer record mundial de partidas simultaneas a ciegas en la ciudad de Rosario, jugando contra 40 tableros (el anterior poseedor del record jugó 34 simultaneas) pero nunca se lo reconocieron por falta de veedores que verificaran su resultado.La tragedia que había marcado su carrera no le permitió resignarse. Por eso, años después anunció por Radio Rivadavia que comenzaría su entrenamiento en el Club Almafuerte de San Andrés de Giles para finalmente lograr su objetivo. Se propuso otra vez alcanzar el record mundial jugando ajedrez a ciegas, una modalidad que consiste en jugar sin tablero y sin ver las piezas, memorizando las 32 piezas y 64 casillas, tanto las propias como las del rival.Fue en ese momento que eligió a los ajedrecistas gilenses para iniciar su práctica. En 1946 empezó en el Club Almafuerte su primer entrenamiento y se enfrentó a 16 de los mejores jugadores locales. La elección del lugar no fue casual, el maestro polaco-argentino ya había visitado nuestra ciudad años antes.En las hojas amarillas del libro de actas de 1946 del Almafuerte se relata la historia. En sus visitas a Giles, Miguel se había encariñado con el club, donde “hizo amistades y cosechó simpatías”. El archivo que da cuenta de sus visitas, señala que “se quedó tres días alojándose en el Hotel Olghin de nuestra ciudad”.En Giles se hizo amigo de un reconocido ajedrecista local: “El maestro llevaba las piezas blancas, que de acuerdo con sus indicaciones eran trasladadas al lugar indicado por su ayudante y amigo Horacio Spaletta. Ganó 14 partidas y dos tablas (empate)”.Ese primer entrenamiento sería el puntapié inicial del camino que lo llevó a su mayor hazaña. El 25 de enero de 1947 jugó 45 partidas a ciegas durante más de 23 horas en Brasil con el único objetivo de generar una noticia de resonancia mundial que le permitiera saber algo de sus familiares.Ese día se dispusieron 45 tableros y Najdorf se enfrentó a 83 rivales porque cuando alguna se fatigaba era reemplazado. Por parlantes le anunciaban la jugada del adversario y el respondía con micrófono de mano, sentado en un sillón de espalda a todos. Ganó 39 partidas, 4 tablas y solo 2 perdidas. De esta manera Miguel llegaba al libro del Record Guinness.Luego de convertirse en el campeón del mundo de ajedrez a ciegas durmió 2 días seguidos. Finalmente había conseguido lo que inició en el Club Almafuerte. La noticia circuló por todo el mundo, pero sus familiares nunca se enteraron. Tiempo después se confirmaba la noticia más triste: habían estado en el gueto de Varsovia y después en los campos de concentración de Treblinka y Auschwitz antes de que se les perdiera el rastro.Reconocido mundialmente por tener una de las memorias mas prodigiosas, Najdorf dejó huella en el ajedrez universal y especialmente en nuestro país. “El ajedrez me enseñó a ganar y a perder; y lo digo yo que lo perdí todo. Pero la vida me dio revancha, y mi mejor jugada fue quedarme en la Argentina”, confesó alguna vez en una entrevista.