Desvestir un santo para vestir otro

La escuela de arte N° 1 “Gustavo Chertudi” de San Antonio de Areco cuenta con 30 años de trayectoria y ha formado a cientos de artistas y docentes de la región. Hoy, atraviesa su peor momento. El municipio, bajo la gestión de Francisco Ratto y con la excusa de la emergencia sanitaria, solicitó el edificio de la escuela para que funcione provisoriamente un anexo del Hospital Emilio Zerboni. Dadas estas condiciones, la comunidad educativa accedió de buena fe a prestar el edificio y se vaciaron todos los salones. Esperaban regresar cuando se normalice la situación, sin embargo, hace pocos días se enteraron de que el municipio tenía otros planes: el edificio no será devuelto.

Natalia Chertudi es la Directora de la Escuela de Arte N° 1. Con paciencia nos relata desde cero la difícil situación que están atravesando: la escuela de arte de Areco funcionaba en ese edificio a través de un comodato, es decir, un préstamo por 20 años que cedió el municipio en 2012 a la Dirección General de Escuelas. “Ese contrato tiene una cláusula que dice que como es a préstamo, en función de la necesidad y requisitos del comodante, que en este caso es el municipio, puede rescindir el contrato previo aviso a las autoridades de la Direccion General de Escuelas”. Bajo esta cláusula, explica, solicitaron el edificio frente a la situación de emergencia por el Covid-19.

“El concejo escolar autoriza este uso emergente y urgente mientras dure la pandemia y eso es lo único que está firmado”, sostiene Natalia y asegura que constantemente se reclamó que se firme un compromiso de devolución pero éste nunca se realizó porque simplemente nunca hubo intenciones de devolverlo.  Ahora, la comunidad educativa se quedó sin su edificio y el municipio lo que propone es ceder dos lotes para la construcción de una escuela nueva.

“Eso nos genera otra situación que es la dificultad económica, en estos momentos de crisis, de adquirir el presupuesto para una construcción” afirma la directora y hace hincapié que el mayor problema “es no tener adonde regresar antes de que se construya, por mas que haya intención y dinero toda la construcción de instituciones se demoran un tiempo prolongado y esto hace que nosotros no tengamos literalmente donde volver”.

La comunidad educativa cedió un edificio entero de 14 aulas adaptado a las 5 carreras que se dictan y el municipio sólo les ofrece la promesa de construir un edificio nuevo, en algún lado, algún día. “Yo quiero sostener un halo de esperanza y pensar que vamos a encontrar las mejores soluciones posibles para una escuela que hace 30 años que pelea un lugar propio” sostiene Natalia, a quien se le nota la tristeza en la voz. “Espero que esta visibilización ponga sobre valor la escuela, una escuela que ha dotado de artistas, artesanos, docentes y diseñadores a toda la región”, concluye.

Por ahora alumnos, docentes y egresados están juntando firmas para frenar el desalojo. “No al desmembramiento de las carreras en varias sedes, no a la mudanza hasta el que edificio nuevo sea construido”, sostiene la petición.

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