La crisis y el mercado inmobiliario: el caso de San Andrés de Giles

La cuarentena afectó a todos los rubros y el inmobiliario no es ajeno a la crisis. Un ejemplo es lo que ocurrió durante el mes de abril en Capital Federal, donde según los datos del Colegio de Escribanos sólo se realizaron siete operaciones de compraventa de inmuebles.

La devaluación del peso es probablemente uno de los mayores enemigos para este sector. Tal como lo afirma Marcelo Quagliarello: “Las propiedades están valorizadas en dólares, y el ahorro de la gente es en pesos. Por lo cual, cuanto más se toca el tipo de cambio, más se aleja la posibilidad de llegar a un primer lote o a una primera vivienda. Si tenemos en cuenta aquella suba del dólar de 45 a 60 pesos, y a eso le sumamos la cuarentena, podemos evidenciar que el último deseo de  una persona va a ser vender una propiedad. Como hemos tenido tantos manotazos a los ahorros, la gente ha empezado a tener una actitud de reserva. Se ha entendido que para sobrevivir a los vaivenes económicos es mucho mejor defenderse con propiedades que con dólares. “

Y en medio de este caos, probablemente la situación de los inquilinos sea de las más críticas. De hecho desde el inicio de la pandemia han formado agrupaciones en distintos puntos del país para denunciar la situación que estan atravesando. Sobre esto, Pablo, dueño de Inmobiliaria Lucca, detalla: “Nosotros hasta el momento tenemos más o menos un 80% que viene cumpliendo con los pagos y otro 20%, formado por gente que siempre ha pagado en tiempo y forma, que han necesitado más tiempo para poder ir abonando. Pero todos tienen la intención de estar al día.”

El trabajo diario también ha cambiado con la llegada del Coronavirus. Así lo explica el dueño de la inmobiliaria Terreri: “No podemos participar ni en la compra ni en la venta de propiedades. Por ahora sólo estamos autorizados a cobrar los alquileres y podemos abrir sólo en ciertos horarios.”

“Yo creo que hay dos posibilidades en cuanto a lo que viene”, analiza Quagliarello, “la primera tiene que ver con el replanteamiento de precios. Hay una tendencia a la baja  que afectará principalmente a quienes deseen vender en el corto plazo y que podrán aprovechar los que salgan bien parados de la pandemia. La otra posibilidad es la de una restricción aún mayor. La incertidumbre es tan grande que a los créditos públicos los veo casi imposibles. En el caso de los créditos privados de los propietarios que deciden vender, es muy difícil acceder a una financiación que esté al alcance de un asalariado.”

Finalmente, agregó  “Con todo esto, también se desalienta la inversión con fines de alquiler, porque éste representa muy poco en comparación con lo invertido. Estamos viviendo una incertidumbre que puede generar un vacío muy grande en el campo de las operaciones inmobiliarias.”

 

 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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