Alojan en Giles a un profesor de música acusado de abuso sexual

Eduardo Walter Rotella, profesor de música Chivilcoy, fue detenido en la Ciudad de Buenos Aires, acusado de abusar a la hija de su pareja durante 10 años. El caso sorprendió a la ciudad ya que era un músico muy respetado por todos los vecinos.

La denuncia fue radicada hace dos años, pero se hizo pública en diciembre del año pasado cuando la denunciante, Florencia Manzi, escribió una carta en Facebook relatando cómo era convivir con un abusador. “Mi vida para los que miraban desde afuera era normal, sólo algunas llamadas de atención en el colegio. Él se encargó de alejarme completamente de toda mi familia de sangre. Todos los días en esa casa se vivía alguna situación de violencia” detalla Manzi.

El acusado está imputado de abuso sexual reiterado, con acceso carnal, gravemente ultrajante y agravado, en perjuicio de una menor de 18 años. La detención fue ordenada por la a Sala 1ª de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de mercedes, luego de finalizar la etapa de pruebas.

Este fin de semana, Rotella fue alojado en la Comisaría de nuestra ciudad donde deberá permanecer mientras avanza la causa. Cabe recordar que en San Andrés de Giles se alojan los acusados de delitos de índole sexual.

La denuncia de Florencia Manzi publicada en Facebook:

Y sí, cuesta hablar y dejar por escrito lo sucedido… no uso redes sociales por lo general, pero hoy me parece que es una buena herramienta. Con los vientos de cambio y emponderamiento femenino me siento acompañada y abrazada para poder hablar.

Fui víctima de abuso sexual, se perpetuó por años durante mi infancia y adolescencia. Todo ocurría dentro de mi casa. El denunciado, la pareja de mi mamá: Eduardo “El Negro” Rotela. Empezó a mis 9/10 años de edad y siguió ocurriendo hasta pasados mis 20. Mi vida para los que miraban desde afuera era normal, sólo algunas llamadas de atención en el colegio. Él se encargó de alejarme completamente de toda mi familia de sangre. Todos los días en esa casa se vivía alguna situación de violencia. Estaba sola; dentro mío no había amor propio, ni fuerza, ni ganas. Mi ego estaba destruido, mi estima no existía. Vivía con miedo, de TODO… o por el contrario, no le temía a nada y ponía en peligro mi integridad. Fueron años muy difíciles, de soledad y tristeza absoluta.

Luego de muchos años, pude hablarlo con algunas personas, recién este año 2018 pude denunciar en la fiscalía. No es fácil hablar, denunciar. La decisión llegó; porque alguien lo hizo, porque te sentís acompañada, porque no queres ser más cómplice de tu abusador, porque entendiste de una vez que no fue tu culpa. Es tan complicado lo que se genera en nuestras cabezas, nos invade un miedo infantil, nos sentimos responsables por lo sucedido, nos vemos siendo juzgadas constantemente. Porque no me callo más, porque sé que no fue mi culpa elijo liberarme de este peso y que cada quien se haga responsable de la mochila que debe cargar.

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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