La pandemia ataca duro a los comercios locales

Pasear por el centro comercial de la ciudad es una experiencia muy particular en estos días. Locales vacíos, persianas bajas en algunos, venta on-line en otros y nuevos servicios-rubros en una minoría para paliar la situación. El comerciante es uno de los más castigados por esta pandemia y en nuestros pagos, la imagen ya no es la misma que hace un mes atrás.

La realidad es que la cosa venía mal de hace rato, la “Macrisis” los fue dejando sin nafta a la gran mayoría y la ilusión que podía despertar un nuevo Gobierno, independientemente de su color político, se apagó con la llegada del virus. Los pequeños y medianos empresarios no paran de recibir golpes.

Muchos comerciantes en Giles esperaban con ansias poder volver a funcionar en estos días. Porque la realidad es que el sistema de venta online es poco productivo para el esquema local. Muchas empresas no están preparadas para facilitar medios de pago electrónicos, no tienen redes para eso y el modo delivery les representa un gasto más.

“Andar de acá para repartir paquetes es gastar más combustibles cuándo las ventas son pocas. Es invertir tiempo en algo que no funciona” explica un comerciante reconocido de zona céntrica a Infociudad.

Dentro de ese grupo, algunos ya se muestran molestos. Están los que no pueden pagar sueldos y los que tienen que empezar a endeudarse para sobrevivir. En ese contexto, el enojo crece con las últimas medidas adoptadas. Por ejemplo, ese comerciante céntrico pone un ejemplo que, por lo menos, es debatible.

“No entiendo como un kiosco o un Rapipago puede atender dejando entrar de a dos personas y nosotros no, por esos lugares pasan cientos y cientos de personas por día, y a otro negocio de ropa o electrodomésticos van a lo sumo 20, y más en estos días de cuarentena que no anda nadie; no tiene lógica” explica.

La decisión de impedir las salidas recreativas en San Andrés de Giles fue, sin dudas, una buena determinación. Sin embargo, los días pasan, y el Municipio debería ir pensando alternativas para que la economía local no se derrumbe del todo. O por lo menos contener a los comerciantes con un plan para el futuro.

Algunas ciudades optaron por poner días para la apertura de comercios específicos, otros decidieron liberar el pago de tasas de ciertos comercios y una minoría optó por un sistema de circulación controlada por terminación del documento de identidad.

Además de los comercios, está claro que existe un sinfín de rubros que están a la espera de resoluciones, entendiendo que en nuestra ciudad las medidas pueden ser distintas a la de los grandes centros urbanos. El panorama local es otro en todo sentido, desde las costumbres hasta las cuestiones sanitarias.

Sin dudas, el distanciamiento social llegó para quedarse. Volver a la actividad no significa tener una libertad total, no es ir a “tomar mates” a un comercio o salir a “pasear”. Para que la economía local gire la responsabilidad está atada al comportamiento de la sociedad. Si bien el Estado deberá buscar el equilibro, que parece no ser este, los vecinos tendrán que comprometerse a ser más cuidadosos que ayer. La salida es entre todos.

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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