Pirotecnia: no se cumplió con la nueva ordenanza

La pirotecnia fue un tema recurrente durante este año, no sólo en San Andrés de Giles sino que también en diversos lugares de la provincia y el país. La idea de “Pirotecnia Cero” sumó adeptos aunque tuvo su freno en la justicia, situación que obligó a pensar una regulación de la actividad.

Giles sancionó en julio de este año la Ordenanza N° 2118/18, sobre el “Uso de Pirotecnia” con la intención de prohibir los productos sonoros en la ciudad. De esta manera, la actividad quedaba reducida a aquellos productos que generan un “efecto lumínico sensible a la vista”.

El artículado generó polémica ya que un sector interpretó que la normativa no prohibía directamente la pirotecnia sonora, entendiendo que todos los fuegos artificiales hacen ruido. Por tal motivo el HCD ya estaría contemplando una modificación donde figuren pulgadas y productos permitidos de manera específica.

La primera prueba

En Giles el uso de la pirotecnia disminuyó considerablemente, solo alcanzó con mirar el cielo para darse cuenta. Comparándolo con años anteriores, la utilización de estos productos fue notablemente menor.

El “Abuelo Raúl”, único distribuidor local autorizado, se adaptó a la ordenanza comercializando productos con baja capacidad sonora. En un raid mediático, su titular se encargó de dejar en claro el rol de su firma.

A pesar de estas situaciones, varios estallidos estuvieron por fuera de la reglamentación. Algunos vecinos gilenses se las arreglaron para conseguir las tradicionales bombas de estruendo, algo que se suponía que podía pasar.

A cumplir la ordenanza

Respetar la nueva normativa no es tarea única de la comunidad, también el Estado local debía cumplir con su parte. La gestión, sin embargo, utilizó una estrategia habitual de los últimos años: pasó el tema por alto. ¿A quién le harán la multa ahora?.

“El Departamento Ejecutivo Municipal deberá realizar campañas permanentes destinadas a recordar las prohibiciones establecidas en la presente y a informar y crear conciencia en la población sobre los peligros que implica el uso de pirotecnia, tanto en los seres humanos como así también en los animales y en el medio ambiente” explicita el arículo 4 de la Ordenanza, poniendo en evidencia la primera falta .

En el siguiente apartado la reglamentación fija pautas concretas para la difusión. “Dichas campañas se realizarán utilizando los distintos medios de comunicación existentes, las redes sociales, emisión de tasas municipales, y todo otro mecanismo de difusión, invitando también a las distintas instituciones locales, y en especial a aquellas vinculadas con los sectores más directamente afectados por el uso de pirotecnia, a sumarse a estas campañas, las que deberán incrementarse en el mes de diciembre”.

El municipio no cumplió. De hecho los saludos se concentraron en la figura del Intendente Municipal Carlos Puglelli sin hacer mención a esta nueva ordenanza. Las campañas brillaron por su ausencia.

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