LA CIUDAD QUE PREFIERE LOS DOMINGOS

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Por Marcelo Tradatti

Todas las ciudades, grandes medianas o pequeñas; tienen en su idiosincrasia rasgos que las definen y las identifican. La nuestra, ciudad rural por excelencia ¿tiene algo semejante para considerar? ¿Hay  algo que se pueda decir esto, es una costumbre muy nuestra?, yo creo que si.

Se podría afirmar que la nuestra es una ciudad que prefiere los domingos, porque son sus habitantes los que ese día se dedican francamente a descansar y a disfrutar de los lugares de esparcimiento. EL Gilenses es dominguero es una a afirmación que se escucha muy seguido y parecería tener una explicación.

Cuentan los que peinan canas y que han vivido su adolescencia hace seis o siete décadas atrás que en ese tiempo Giles tenía los domingos mucha actividad, el sector rural estaba densamente poblado y eran muchas las familias que habitaban en el medio rural. El trabajo se extendía hasta los sábados en jornada completa y por ende solamente quedaba el domingo para “ir al pueblo a hacer cosas”. Recién a fines de los años 30 se aprobó la ley que instauraba el llamado “sábado ingles” que imponía un horario de trabajo hasta ese día al mediodía. Hace sesenta o setenta años nuestra comunidad tenia arraigada una fuerte costumbre de fe y práctica activa del cristianismo, tres eran las misas del domingo a las 7 a las 9 y a las 11 de la mañana y todos los servicios tenían una enorme concurrencia, casi como una obligación. Otra de las costumbres del domingo era la visita al cementerio, obligadamente por el trabajo semanal, el domingo era el día en que se visitaba a los difuntos.

Estas costumbres, que hacían que los domingos sean días de gran concurrencia de vecinos en las calles de la ciudad, tenía aparejada la necesidad de la provisión del algunos servicios, como por ejemplo la comida. Eran muchas las “fondas” que daban de comer a los Gilenses como por ejemplo “La julia” frente a la plaza San Martin en donde hoy funciona una heladería, o la famosa fonda de Bussetti en la esquina de Maipú y Belgrano. Los memoriosos recuerdan que frente a donde está el Club Almafuerte funciono muchos años el Hotel de Carnevale, que también tenía fonda y ofrecía habitaciones para “dormir la siesta”.

Más cerca en el tiempo ya en los años cincuenta la construcción de la ruta 7 contribuyo a sumar más gente a la ciudad y entre las costumbres que le daban la vida al domingo estaba las famosa “vuelta petit” en torno de la plaza y luego la “vuelta el perro” desde lo que hoy es la farmacia Novelli hasta donde estaba la farmacia de Necchi que en esas épocas se hacía a pie y hoy se hace en auto, y hoy funciona una librería. El cine, el Prado Español y el Prado Italiano, eran lugares de reunión habitual de los domingos y comercios reconocidos también aprovechaban para abrir el domingo si nos fijamos en lo que era la antigua Casa Méndez, tenía sobre la calle moreno un corral para atar caballos y estacionar carros. El cine ocupo siempre un lugar particular y era el lugar elegido los domingos a la tarde para ver las películas de las estrellas de la radio

Hoy algunas de esas costumbre persisten, quizás los domingos ya no haya tres misas pero el Gilense gusta de salir “los domingos” día que en nuestra comunidad tiene una vida particular y tiene un habito de costumbre muy enraizado, Una muestra clara de esto quizás la anécdota de la primera “Fiesta del Chancho Asado con Pelo”, que se realizó en el predio del Papi Futbol del club social, cuentan sus organizadores que al tener una gran concurrencia de público local el sábado, pensaron en aflojar para el domingo, sin embargo la realidad los sorprendido y el Domingo la gente se duplico. Por eso me permito decir con convencimiento que San Andrés de Giles es una ciudad que adora los domingos.

Agradecemos la colaboración y los datos aportados a Valentín Intilangelo

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