San Andrés de Giles: ¿tierra de pumas?

La reciente aparición de un puma en pleno centro sorprendió a todos, pero en 2020 dos jóvenes encontraron huellas del felino en la zona rural de Giles. ¿Son nuestros pagos tierra de pumas?

En septiembre del 2020 Infociudad informaba que dos jóvenes hallaron huellas de puma en la zona rural de San Andrés de Giles. Juan Cruz Mena y Agustín Vivas se enteraron que en 2019 se registró un avistamiento en nuestra ciudad y no dudaron en salir en bicicleta a recorrer los campos.

Tras encontrar las huellas, las fotografiaron, midieron y hasta sacaron muestras para enviarle a Eduardo de Lucca, especialista al que consultaron. Tras ver las fotos y las medidas les confirmó que se trataba de un puma.

¿Hay pumas en las llanuras bonaerenses?

 Durante varias décadas se creyó que el puma estaba casi extinto en la provincia de Buenos Aires. En 2015, una investigación dio cuenta de más de 100 avistajes. En la actualidad la especie ha sido registrada en unos 80 partidos bonaerenses. En Giles son varios los vecinos que afirman haber visto algún puma a lo largo de su vida. También es frecuente ver gatos monteses por los campos de Giles, un fenómeno que ha crecido lenta pero sostenidamente en los últimos años.

Aunque resulte extraño imaginar un felino de estas dimensiones en nuestra llanura pampeana, originalmente estos animales formaban parte de nuestro ecosistema. Así lo asegura Eduardo De Lucca, director del Proyecto Puma de las Pampas, llevado adelante por la Fundación Azara.

Las primeras referencias de estos animales en nuestra provincia datan de 1890 cuando el naturalista William Hudson describía la región del Saladillo y afirmaba que había pumas en abundancia. Luego de ese año no hay muchos más datos del puma en la ecorregión pampeana.

A partir de sus investigaciones, Eduardo pudo identificar que en 1970 “empiezan a reaparecer los primeros pumas en el sistema de Ventania, a reocupar territorios, posiblemente escapando de incendios de gran magnitud que se dieron durante esos años en los bosques de caldén en la vecina provincia de La Pampa”. Desde su punto de vista, los incendios en esa provincia sumados a la caída de la producción ovina, motivó que los pumas pudiesen instalarse en las serranías y no fueran tan perseguidos.

El especialista explica que con el auge en los 90 de la soja transgénica, el uso de la tierra comienza a cambiar en la región. “La siembra directa hace que haya menos gente en los campos, y esto favoreció al puma.”

Sostiene que a partir del año 2000 se empiezan a tener los primeros registros de pumas en partidos de la provincia en donde estaba ausente desde hacía más de 100 años; fenómeno de recolonización de territorios que continua en ascenso hasta el presente.

¿Por qué hay que protegerlos?

El puma de las pampas y la necesidad de asegurar su supervivencia debe estar en la agenda pública, tanto de las autoridades como de las comunidades. Es necesario conocer más y mejor a esta nueva población de pumas, los conflictos actuales y potenciales con el hombre y generar empatía hacia la especie en la sociedad. Estas son herramientas vitales para mitigar los conflictos, lograr la convivencia puma/hombre y así evitar una nueva extinción del predador tope de la ecorregión pampeana.

Las extinciones suelen ser procesos irreversibles, o requieren enormes y costosos esfuerzos para reintroducir una especie que fue extirpada de una región. El puma de las pampas lo hizo solo. Volvió.  No es frecuente que la naturaleza nos dé una segunda oportunidad.

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