Eduardo Puyelli presentó un ciclo de conciertos

A través de una iniciativa del Instituto de Educación Superior 818 Artística de Esquel, el músico gilense presentó un ciclo de conciertos con tres canciones de su autoría.
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La semana pasada, el músico Eduardo Puyelli (46) participó de una serie de conciertos virtuales organizados por el Instituto de Educación Superior 818 Artística de Esquel, Chubut. A través de Youtube, el gilense presentó “Tríptico“, un ciclo en el que se incluyen tres canciones de su autoría: “Dulce Espera“, “Chakana” y “TierraLuna“.

En comunicación con Infociudad, Puyelli expresa: “yo trabajo en la parte de música de la institución, en lo que es el piano, y el conjunto vocal e instrumental. Estuvimos proponiendo conciertos de los profesores, más que nada para movilizar la actividad con los estudiantes e incentivar en esta virtualidad extraña. Estamos activando un poco también para difundir los trabajos de la gente que trabaja ahí“.

Al momento de hablar de sus canciones, detalla: “ese material es parte de una serie de obras personales mías, obras que fui creando a través del tiempo. No es que tengo un método de composición muy parejo respecto a lo pianístico, sino que cada tanto voy haciendo cosas que nacen un poco de experimentos, de exploraciones o estudios de alguna cosa, o de la improvisación, que también me gusta mucho. De eso queda material que me resulta interesante para seguir trabajando y se transforma en una pequeña pieza musical“.

Parte de estos trabajos fueron expuestos a lo largo de los últimos 18 años. Es que desde que se mudó en 2003 a Trevelin, no solo dio clases sino que también brindó shows por toda la región. “Me dediqué siempre a tocar, ya sea individual o en grupos. De hecho, en este momento estoy participando de una orquesta de tango, que es nuevita. Y siempre estoy con mi proyecto personal, que se llama ‘Piano Solo’” explica.

Y agrega: “yo soy pianista, estudié con Susana Colichio y José Condemi. Pero estos otros espacios incluyen otros instrumentos, porque también toco charango; vientos; algo de percusión; me gusta trabajar con las looperas, incluir textos. Me gusta hacer algo más que solo un concierto de piano. Me gusta incluir varias cosas, porque me parece que hay que utilizar los mayores recursos como para expresar

Esto se puede ver en “Chakana”: mientras Puyelli toca, se oye a Atahualpa Yupanqui recitando el poema “Los Indios”. La canción está profundamente influida por los pueblos originarios: “me vine al sur hace un par de años y es en donde me fui terminando de conocer a mí, así que la naturaleza es primordial en ese sentido. Estar en contacto con la naturaleza, los seres vivos, todo eso que acá sigue siendo bastante virgen, me llevó a contactarme con lo que está relacionado a los pueblos originarios y a esa relación que tienen esos pueblos con la naturaleza, de respeto y de reconocerla como una entidad que nos enseña y nos proteja“. Y sentencia: “si le presetamos atención, nos conecta y nos pone en una situación mucho más favorable que fuera de ella“.

El trabajo durante la pandemia

El año pasado, al igual que en el resto del país, en Esquel se suspendieron todas las actividades culturales y recién volvieron en el verano. Lo mismo pasó en el 2021, solo que gracias al avance en la campaña de vacunación, las medidas se pudieron flexibilizar mucho antes.

Pese a las restricciones, Eduardo pudo encarar nuevas propuestas artísticas: “se trabajó mucho por la virtualidad y empezamos a contactarnos con otra gente. De hecho, con Carlos López Victorel empezamos con Paisaje Sonoro Esquizofónico. Es una propuesta que empezamos jugando, intercambiando audios y se fue ampliando a otros músicos. Ahí se puso interesante. Contactamos a gente que no conocíamos para preguntarle si quería participar y fue como una zapada semanal, porque todas las semanas publicamos un mensaje de un minuto en Instagram. Fuimos salvando la necesidad de tocar con otros y comunicarnos. Nos fuimos reinventando, tratando de buscarle la vuelta y tratar de mantener esto, porque sino se apaga“.

En relación a este último punto, comenta: “estar todos guardaditos estuvo bueno por un lado, pero por otro lado, culturalmente y socialmente se van diluyendo algunas costumbres sanas como encontrarse para hacer música, disfrutar y conectarnos con otra cosa. Es como que la mente nos la pusieron en servicio de estar pensando en muchas preocupaciones, y estos espacios de arte son los que nos llevan a volar un poco, a conectarnos con esa otra parte mágica que tiene el arte“.

Actualmente, Eduardo tiene subida parte de su obra en Facebook, Instagram, Youtube, Bandcamp y Soundcloud. Sin embargo, adelanta: “si esperan, en el verano voy a estar por allá y me van a poder ver personalmente. Tengo ganas de hacer alguna cosita allá en Giles“.

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