El día que la Selección Argentina jugó contra El Frontón

A mediados del 2006, la dirigencia del club El Frontón se planteó un objetivo: lograr que las inferiores de la Selección Argentina de fútbol jueguen un partido contra el azulgrana. Luego de insistir durante más de tres meses, finalmente desde la AFA confirmaron que el primero de diciembre, la selección Sub – 17 iba a venir a San Andrés de Giles.

Tuvimos que hablar con dirigentes, administrativos, fue un laburo denso. Hasta tuvimos que charlar con los nutricionistas de la selección” recuerda Marcelo Segurola, vocal del club del Camino de las Tropas. “Nos dijeron que les teníamos que preparar pollo, con pan negro y ensalada. Tenían que respetar una dieta especial“.

Los planteles

El equipo del Frontón salió a la cancha con Renzo Figueroa en el arco, y Ezequiel Ventre, Jonathan Ferreti, Rodrigo Paganini y Alejandro Duche en la defensa; en la mitad de la cancha se encontraban Oscar Zapata, Ignacio Lennard, Facundo Valli y Marcos Archuvi; la delantera titular estaba conformada por Gabriel Arce y Martin Valli.

En el complemento, ingresó Gonzalo Peláez por Figueroa, Juan Martin Muñoz por Ferreti, Federico Flores por Duche, Santiago Rossi por Lennard y Agustín Blanco por Arce. El equipo estaba dirigido tácticamente por Luis Lanzone.

Del lado blanquiceleste, el equipo estaba formado por Luis Ojeda (Unión) en el arco; Damián Martínez (San Lorenzo), Mateo Musacchio (River), Fernando Meza (San Lorenzo) y Mariano Bittolo (Vélez) en la defensa; Franco Zuculini (Racing), Fernando Godoy y Roberto Vissio (Independiente)  se hicieron cargo del medio campo, teniendo a Brian Sarmiento (Estudiantes de La Plata) como media punta. El ataque del seleccionado nacional estaba a cargo de Santiago Fernández (Newell’s) y Matías Quintana (Quilmes).

Luego, ingresaron Rodrigo Rey (River), Germán Rica (San Lorenzo), Leandro Basterrechea (Gimnasia de La Plata), Guido Pizarro (Lanús), Cristian Gaitán (Estudiantes de La Plata), Juan Manuel Sánchez Miño (Boca), Gustavo Bongard (Rosario Central), Nicolás Mazzolla (Independiente) y Leandro Arguello (El Porvenir).  El director técnico del equipo fue Miguel Ángel Tojo.

El partido

A penas empezó a rodar la pelota, ya quedó marcada la diferencia entre los jugadores de la Selección y los de San Andrés de Giles. A los dos minutos, Sarmiento metió el primer gol para la visita. Veinte minutos después, Quintana estiraría la diferencia. Cuando faltaban once minutos para que llegue el descanso, el tanteador volvió a aumentar gracias a Santiago Fernández. El primer tiempo cerraría con un cuarto gol, producto de un certero remate de Fernando Meza.

Siete minutos habían pasado del  inicio del segundo tiempo, cuando Fernández volvió a anotar, esta vez desde los doce pasos. Los goles de Rica y Pizarro sentenciaron que el partido concluya 7 a 0.

Quince años después, Gonzalo Peláez recuerda: “yo estaba un poco nervioso porque enfrentaba a jugadores de otro nivel, eso se vio reflejado en el resultado. Aparte sabía que si tenía una actuación aceptable, podía llegar a entrar en consideración. Sabía que era una de mis últimas oportunidades porque ya estaba grande, tenía catorce o quince años“. Y agrega entre risas: “no fue uno de mis mejores partidos. Me llegaron mucho y con mucha efectividad. Jugaban a otra cosa“.

En la misma línea, Marcos Archuvi bromea: “me acuerdo de verlo a Damián Martínez haciendo un surco en la cancha. Al insoportable de Brian Sarmiento me canse de verle el número“. Y siguiendo con los chistes detalla: “Yo siempre dije con mucha humildad que no me sentía en desventaja técnica, pero físicamente jugaban otro deporte“.

Los jugadores gilenses tenían otro inconveniente: les habían prohibido totalmente ejercer el juego brusco. Sin embargo, la diferencia futbolística no cooperó: “de entrada teníamos prohibido pegarles. Bah, en realidad nos dijeron que disfrutemos la experiencia, que era algo que no se daba todos los días. Claramente nos olvidamos de todo eso, y al rato ya querías arrancarles la cabeza. El tema es que para pegarles había que alcanzarlos, así que ni les jugamos de igual a igual, ni les pegamos” cuenta Archuvi.

Para poder jugar ese partido, Rodrigo Paganini tuvo que pedir permiso en su trabajo: “me pedí el día porque era muy importante, había mucha ansiedad y a la vez nervios“. Junto a Ferreti, tuvo la difícil tarea de marcar a Fernánez y Quintana. En este sentido, relata: “en el partido fuimos superados ampliamente y con mucha diferencia física. Eran muy fuertes, no los movías, sobre todo el nueve que marqué yo, que me acuerdo que jugaba en Newell’s.  Después él salió y entró Mazolla, que estaba en Independiente“.

La diferencia no era solo física, sino también táctica y técnica: “era difícil anticipar la pelota porque manejaban bien el cuerpo. Además tenían muy trabajados los movimientos, siempre les quedaban jugadores libres” explica Paganini. “Yo jugaba con miedo a hacerles falta o lesionarlos. Me acuerdo que el referí, Walter López, en una jugada me dijo ‘metan la pata fuerte chicos, que ellos no los perdonan’“.

Facundo Valli, por su parte, opina: “cuando agarrábamos la pelota, no podíamos articular pases porque siempre había mucha gente alrededor nuestro y se nos hacía difícil poder trasladar. Jugaban a otro ritmo: los controles y los perfiles eran mucho más rápidos. Eso lo hace el entrenamiento, ellos entrenaban todos los días con su club y con la selección, nosotros entrenábamos dos o tres veces por semana“.

Al momento de hablar de esa jornada, Valli recuerda que le impactó el profesionalismo con el que se celebró el partido: “nunca me había pasado de entrar a una cancha, cantar el himno y jugar con la selección. Me acuerdo de hacer el intercambio de banderines, que solamente lo veía por la televisión, y en ese momento lo estábamos haciendo acá“.

Archuvi coincide en este punto: “tengo detalles que no me los olvido más, por lo impactante que era todo. Como por ejemplo, ver bajar valijones de utilería con el logo de AFA y la propaganda de Coca – Cola“.

El post partido

Si bien estaba pautado que los dos equipos compartan una comida, esto no se pudo hacer ya que el partido terminó más tarde de lo establecido, y la Selección tuvo que volver a Ezeiza apenas finalizó el encuentro.

El DT del combinado nacional, declaró para el portal de la AFA: “el partido no tuvo muchas equivalencias. Nos sirve como preparación para el Sudamericano. Pudimos poner en práctica algunas jugadas que ensayamos en los entrenamientos y los chicos pudieron conocerse en plena competencia. El saldo es muy positivo“.

La evolución de los jugadores

Muchos de los deportistas que enfrentaron a El Frontón, llegaron a primera y destacaron en diversas ligas. Tal es el caso de Guido Pizarro, jugador surgido en Lanús, que formó parte del Tigres de México y el Sevilla de España. Además, jugó para la Selección mayor en un partido contra Bolivia en las eliminatorias del Mundial 2018 y en la Copa América del 2019.

Otros jugadores como Sanchez Miño, Zuculini, Mazolla, Brian Sarmiento y Mateo Musacchio también lograron pasar por algunos de los clubes más importantes de nuestro país. Musacchio, en particular, al igual que Pizarro pudo jugar en la Selección mayor y desde el 2009 se desempeña en territorio europeo: primero pasó por el Villareal, para luego ser vendido al Milan, y posteriormente a la Lazio.

Más allá de que nunca pudieron imponerse en la cancha, los jugadores del Frontón siguen recordando aquel amistoso del 2006. En el club pusieron un cuadro en el que se rememora el partido. No es para menos: esa tarde fue la última vez que futbolistas de categoría internacional se midieron ante deportistas gilenses.

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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