Mercedes: denuncian por abuso infantil al fundador de la Escuela Parroquial

La noticia de Héctor Cuchietti, el cura abusador de Mercedes, llegó hasta los medios nacionales. La polémica dividió a la ciudad vecina después de que 5 víctimas rompieran el silencio sobre los abusos que sufrieron en su infancia. Esas niñas abusadas hoy tienen más de 50 años y sus relatos dan cuenta de un modus operandi perverso que se sostuvo a lo largo de los años 70´ y 80´.

Fue fundador de la Escuela Parroquial y falleció hace una década casi como un prócer para Mercedes. Sin embargo, varias de sus víctimas contaron que las obligaba a tocarlo y que los abusos sucedían en la misma Catedral, en un despacho de la sacristía o en un micro llamado “Albatros” que usaban para viajes organizados por la Acción Católica.

Lo denunciaron ante el Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables, dependiente de la Conferencia Episacopal Argentina y fueron recibidas por el Arzobispo de Luján-Mercedes Jorge Eduardo Scheinig y presentaron una petición ante el Concejo Deliberante para que derogue la ordenanza –impulsada en su momento por el bloque de Cambiemos y aprobada por unanimidad—por la cual en 2017 le habían puesto el nombre de Cuchietti a una calle mercedina.

En la petición al Concejo Deliberante, las cinco denunciantes aclaran “que muchas mujeres, que han sido NIÑAS Y JÓVENES ABUSADAS en esos años, aún hoy tienen vergüenza de contar (por ejemplo: ex alumna abusada en el ámbito de la dirección del Instituto Parroquial). Otras sienten temor que se revelen sus nombres ya que gran parte de la comunidad está involucrada de uno u otro modo con el colegio Parroquial y con la Iglesia Catedral, como asimismo les provoca angustia ser revictimizadas, cuestionadas o que se les reproche socialmente el hecho de hablar y llevar a cabo esta denuncia y pedido de reparación”.

Hasta ahora una docena de mujeres contaron que a ellas también les pasó. Pero la mayoría prefiere el anonimato. Página 12 charló con Maria Claudia Gibelli, de 57 años, viuda y madre de dos hijos de 25 y 33 años. Fue profesora de Lengua y secretaria de una Escuela Agrotécnica. Se enteró de la denuncia pública contra Cuchietti después de que el tema llegó al Concejo Deliberante. Y sumó su voz.

En su caso, los abusos sexuales se prolongaron a lo largo de dos años, cuando ella tenía entre 13 y 14 años. Una vez por semana el sacerdote la convocaba a confesarse con él a un despacho del edificio de la Catedral, donde la invitaba a sentarse en un sillón. En ese entorno, cuenta, la obligaba a masturbarlo y la manoseaba a ella también.

“En ese entonces no se hablaba de abuso, yo no sabía que era eso que me hacía. Él era un enviado de Dios para mí, era el rector de la escuela. Fui alumna desde primero grado hasta sexto año, del secundario. Estaba becada. En mi casa había problemas, mis padres se peleaban, mi mamá había intentado matarse, tenía problemas psicológicos y él era el único que me miraba. Yo estaba muy aislada. No tenía muchas amigas”, explica.

La calle donde está el colegio es la que en 2017 había sido rebautizada con el nombre de Cuchietti. Lo había pedido el bloque de Cambiemos.

El pedido al legislativo para borrarlo de la nomenclatura fue presentado por Marcela Brown junto a Silvina Lombardo que tiene 56 años y es comerciante, Ana María Jeannoteguy, fonoaudióloga, de 54 años, y otras dos mujeres, que actualmente viven en la ciudad de Buenos Aires, la médica Liliana Álvarez, de 55 años, directora ejecutiva del Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Alberto Edgardo Balestrini”, de Ciudad Evita, y Mariana Cáceres, de 55 años, que trabajó por muchos años en un banco y desde el año pasado tiene un emprendimiento de venta de productos agroecológicos.

Una a una se fueron contactando, por una cosa o por otra, poniendo en palabras el mismo relato silenciado por tantos años. De chicas, lo que nos hacía lo íbamos contando en grupo de amigas. “¿A vos también te lo hace?”, nos decíamos. Y dejábamos de ir a confesarnos con él –sigue Marcela, una de las víctimas.

El 9 de marzo se trató finalmente la derogación de la ordenanza por la cual se le había puesto el nombre del cura a la calle de la Escuela Parroquial. Se aprobó, pero la sanción no fue por unanimidad, como podría esperarse. Varios concejales de Cambiemos decidieron abstenerse en la votación. Uno de ellos, el médico José María «Sesón» Comesaña, ex alumno de la Escuela Parroquial, puso en duda la palabra de las víctimas por el hecho de haber hablado después de más de cuarenta años y cuando el cura ya está muerto.

En la nota presentada ante el Concejo Deliberante, las denunciantes dan cuenta de otros hechos en los que habría estado involucrado el sacerdote, entre ellos “la manifiesta persecución ideológica a profesores” de la Escuela Parroquial cuando era director. Mencionan el caso de Martín Caracohe, ya fallecido, que fue cesanteado y posteriormente detenido y preso en Sierra Chica. Era odontólogo y militante de la Juventud Peronista. También lo acusan al cura de negarse a inscribir alumnos hijos de madres solteras.

Dos días antes de la sesión del Concejo Deliberante, el arzobispo difundió una carta en la que se refirió al tema: “Como Iglesia nos resulta muy doloroso toda situación de abuso”, dijo e invitó a presentarse en la comisión local que se ocupa de denuncias contra curas pedófilos a “toda persona que desee ser escuchada en esta situación o en otra”, en referencia a las acusaciones contra Cuchietti. Sin embargo, las víctimas todavía esperan disculpas públicas.

FUENTE: Página 12

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