Martín Ríos: un constructor de corazón inquieto

Para algunas personas es simplemente un objetivo, pero para muchos otros el sueño de la casa propia sigue siendo inalcanzable. En nuestra ciudad, la vivienda es una de las mayores demandas de los vecinos. Incluso gran parte de la sociedad lo vive como un problema: las dificultades para acceder a un alquiler, el precio, los aumentos, las mudanzas.

Unas décadas atrás, hubo alguien que se propuso pensar en cómo solucionar este problema. Cada vez que se habla de viviendas, los gilenses recuerdan a Martín Ríos, un reconocido vecino de corazón inquieto que impulsó y trabajó para que se concreten planes de vivienda en nuestra ciudad.

Manos a la obra

Al frente de la Cruz Roja, Martín organizó a un grupo de vecinos que ayudó en distintas problemáticas locales y a través de esta asociación civil no sólo se dedicaron a la salud, sino también a la asistencia de cientos de gilenses. Multifacético y solidario, Martín junto a este grupo, también construyó un geriátrico, repartió comida cuando la crisis y el hambre golpeaban y hasta terminó organizando los carnavales más recordados por la comunidad.

Infociudad tuvo la oportunidad de hablar con su esposa y compañera de andanzas, Mary Morales, quien recuerda con detalles los años de trabajo junto a Martín. Los barrios empezaron a hacerse durante los años que Eduardo Duhalde fue gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1991 y 1999.

Ella cuenta que por aquellos años gobernaba un intendente radical que poco hacía para que esos planes de viviendas se concreten en Giles. “El Dr. Duhalde quería hacer barrios, un día llegamos hasta él y nos dio el dinero para hacerlos. El municipio no manifestó interés y él le dijo a Martín: usted haga nomás que de acá le vamos a dar todo y bueno, nosotros agarramos viaje”, explica Mary y devela la energía que los caracterizaba.

El primero que se concretó gracias a los planes de vivienda y el trabajo de la Cruz Roja fue el barrio de Quintana y Méndez. El municipio donó la manzana para que se construyan 24 viviendas y el gobierno provincial puso el dinero para la construcción.

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El ex gobernador Eduardo Duhalde estuvo en la inauguración de un barrio en nuestra ciudad

Al tiempo se hizo otro barrio más, frente a la Escuela 501, esta vez con la apertura de una nueva calle y se construyeron 28 casas más. “Fue toda la manzana entera, con una calle al medio para que entraran más viviendas. Martin tuvo que pedir las grúas del ejército porque había unos troncazos que no se podían sacar.  Con la ayuda del gobierno de Duhalde, ahí se compró la tierra”, recuerda Mary.

Después llegó la construcción del tercer barrio de 14 viviendas por la calle Guevara. Allí también se compraron los terrenos. “La gente ponía un aporte para fondo común y después iban pagando”, aclara Mary. Tiempo más tarde se compraron lotes cerca del Polígono para hacer un cuarto barrio pero no se pudo concretar la construcción de las casas como se tenía planeado, aunque “la gente se quedó con los terrenos que ya eran de ellos”, explica.

Además de estos tres barrios, la Cruz Roja coordinó la construcción de 10 casas más en distintos lugares de la ciudad y también un albergue pensado para que vivieran mujeres grandes que habían quedado solas y que continúan viviendo hasta la actualidad. “Martín siempre iba, le pintaba, las casas tienen pieza, cocina y baño. Cada casita era para una abuela”.

El trabajo de la Cruz Roja filial San Andrés de Giles

La historia comenzó un 18 de septiembre de 1982 cuando se inauguró la filial local. En ese momento la Argentina iniciaba una guerra contra Inglaterra después de una sangrienta dictadura militar que arruinó la economía del país. En plena crisis, se organizaron para ayudar a los demás.

Después tuvimos otro problema grande en el 89: todos los días aumentaban las cosas y nos ayudó muchísimo el de la Suipachense que nos dijo leche no les va a faltar a los chicos y así fue”, rememora Mary. “Siempre traían alimentos y ropa de la Cruz Roja Internacional, venían barcos desde Estados Unidos”, señala. Cuenta que ese año también llegó una comitiva de la Cruz Roja de Suiza para “traer toneladas de mercadería porque había una miseria espantosa acá y los acompañamos a recorrer San Andrés de Giles”.

Durante la charla, Mary destaca que todo era sin fines de lucro, y que justamente muchas de las actividades que realizaban eran para juntar fondos para seguir trabajando: “Tenías que  arreglarte con lo que donaba la gente, hacer rifas y así fue como compramos la casa donde era la sede de la Cruz Roja en San Martín y Pellegrini”.

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Fotografía gentileza de Mary Morales

Gracias a todos estos aportes se llegó a crear en 1990 un espacio de enfermería en la Terminal vieja donde trabajaba una “enfermera gratuita para que los que se bajaban del colectivo se tomaran la presión y hasta se ponían inyecciones”. También llegaron a tener una farmacia con los medicamentos, sillas de ruedas y muletas que le enviaba la Cruz Roja y donde también atendía el Dr. Memoli ad honorem.

Los tan recordados corsos de Martín Ríos también fueron una manera de recaudar fondos. Se hacían en la Rivadavia y resultaron inolvidables para la mayoría de los vecinos. Mary cuenta que fueron los mejores porque se trabajaba en conjunto con los negocios quienes “hacían la alegría con las luces”.

Por aquellos años también cerró el asilo de monjas y los dos se preguntaron  ¿a dónde iban a parar los abuelos de Giles? “Entonces Martín dijo vamos a hacer algo por esta gente, y consiguió aquella casa en Guevara y Alsina, la arreglamos, y agarramos trote para hacer el Hogar Geriátrico” que funcionó durante varios años en nuestra  ciudad.

De aquellos años Mary destaca la importancia de la Cruz Roja: “Acá en giles no pasaba nada, pero afuera la respetaban por lo que es, una organización internacional”. Ella junto a Martín y  Juancho Valli tuvieron la oportunidad de viajar a Estados Unidos y conocer a demás integrantes de la asociación civil.  “Tuvimos muchísimas alegrías, muchas cosas se han hecho para el bien de la gente”, sostiene orgullosa.

Antes de terminar la charla, Mary cuenta una anécdota de cuando se cruzó con un joven que la encontró por la calle y le agradeció todo lo que Martín había hecho por él, ya que lo había ayudado a conseguir un crédito para construir su casa. “Así encontrás un montón de historias y gente que te lo dice. Se hizo mucho, se trabajó mucho, aquel era inquieto y no tenía miedos”, concluye emocionada mientras recuerda con amor a su marido, aquel constructor que supo levantar tantos sueños.

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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