Cuatriciclos: pasión sobre cuatro ruedas

Por Vale Manion


 

No solo es “acelerar con el dedo”, como la mayoría cree– cuenta Juan Cruz Rosello (23), piloto gilense, quien obtuvo su primer cuatriciclo allá por el 2007, pensando que sólo iba a ser “para las vacaciones”- es estar en tu salsa, saber que una vez que arrancaste no podés volver atrás, no tenes tiempo de dudar– continúa el futuro abogado – el miedo esta siempre, pero tenes que ir paso a paso, ser cauteloso y tenerle respeto a la máquina. –

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Para Juani Rosello lo más peligroso, pero lo más divertido, son los saltos.

-Hay que ser precavidos y no sobre exigirse porque te podés lesionar– dice Rosello- además, siempre es preferible gastar un poco más en protección adecuada, antes que gastar en adicionales para el cuatriciclo, la salud es lo primordial. –

Otro rider gilense, Alexis Veneroni (17),  nos cuenta que a los 6 años se subió por primera vez a un cuatri, de la mano de su papá Sebastián, quien también lo ayudó a construir un circuito en el jardín de su casa para que pueda entrenar. –Esto va más allá de ser un hobby– dice el joven piloto – es ponerle ganas, tiempo y dedicación. –

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Veneroni entre el barro de la primera fase del ATVseries en Salto. 06-03-2021

Ale compitió por primera vez el pasado 06 de marzo en ATV series celebrada en la localidad de Salto, con su Yamaha YFZ 450 portando el número 99, posicionándose 5to en la primera manga, y clasificándose 11vo para el segundo round en Bragado.

Para su segunda carrera entrenó más de 4 horas por semana durante un mes en su circuito, viajando a “El Molino MX” de Salto y al trazado de Bragado donde se corrió la última fecha el pasado 10 de abril.

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Alexis #99 se ubicó en 6to lugar en la segunda fase del ATVseries el pasado 11 de abril.

Por otro lado, Juani compitió por primera vez con su Yamaha YFZ 450 en el 2017, carrera para la cual se preparó con un mes y medio de anticipación, yendo a entrar al circuito Otamendi, en la localidad de Campana los miércoles después de ir a la facultad, realizando una rutina personalizada en el gimnasio y “bicicleteando” con un amigo.

A pesar de ser un deporte individual, los chicos coinciden en que el ambiente del ATV los conectó con personas con una vibra muy linda, que, a la vez de apoyarse y acompañarse, comparten la misma pasión por probar que su cable a tierra está en esos instantes de adrenalina al ponerse su equipo de protección, montarse en sus vehículos, tomar velocidad, dar saltos y meterse al barro.

 

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