Abrazo en Armonía: la música como escape a la tristeza

La noche cubre la Ruta 5. Un auto avanza a más de 190 kilómetros por hora en dirección a Mercedes. Adentro se encuentra Julián Carbone, que mientras hunde el pie en el acelerador, rememora las escenas de la pelea que tuvo minutos antes con toda su familia en su casa de Alberti, Chivilcoy.

Los faros de su auto enfocan el acoplado de un camión. Decidido, aumenta la velocidad y encara, quiere terminar con todo. Sin embargo, siente que por alguna extraña razón su pie se sale del pedal. Intenta de nuevo, quiere que su dolor culmine a la vera de la ruta. Pero no hay caso, de nuevo vuelve a sentir cómo sus piernas no responden al pedido de apretar aún más el acelerador. Ante el desconcierto y la tristeza del momento, solo preguntó: “¿Qué querés de mí, Dios?“.

Luego de plantear esa duda, deja de acelerar. Mientras se acerca a nuestra ciudad, piensa. Recuerda cómo se rompió los ligamentos de la rodilla en un partido de la Liga chivilcoyana de fútbol, cómo tuvo que mudarse de nuevo con sus padres para poder hacer la rehabilitación, cómo lo despidieron de un reconocido frigorífico local por no poder caminar con normalidad y cómo la convivencia con sus padres lo fue desgastando de a poco.

Cuando entré a Giles, yo sentí que algo me decía ‘este es tu lugar’ y al mirar para un costado veo que estaba frente a una iglesia” recuerda Julián. “Al otro día fui a una reunión y entré por esa puerta. Ahí vi a una persona, Pablo Gobetti, que se levantó y vino a abrazarme, pero porque Dios lo mandó. Cuando lo miré y lo abracé, sentí que fue como un abrazo con Dios. Sentí paz, sentí tranquilidad, sentí armonía“.

Luego de vivir esta experiencia, Julián eligió descargarse con su guitarra. Después de probar algunos acordes mayores, empezó a esbozar las primeras maquetas de “Abrazo en Armonía” una canción en la que pudo relatar lo que sintió en aquellos días de 2019.

Cuando quise grabar, me contacté con el productor Juan Carlos Fernández que trabaja dentro del cristianismo. Él me invitó a su estudio y el primer día que fui ya grabamos. Fue muy loco porque nunca había ido a un estudio” cuenta Julián.

Y agrega: “siempre quise ser músico, pero se presentaban muchas trabas y nunca se daba. Por ejemplo, yo tocaba con Leo Lazarte y estábamos a punto de grabar un disco, pero lamentablemente Leo tuvo un accidente en el que perdió la vida y no pudimos hacerlo“. Sin embargo, pese a los recurrentes obstáculos, pudo seguir adelante gracias a la ayuda de las personas de su círculo íntimo: “Matías y Débora Deminicis, que son mis pastores, siempre mee ayudaron en todo. Recibí mucha ayuda de ellos, de mis hermanos en Cristo, de un amigo como Claudio Bava“.

Un día estaba volviendo de trabajar en el campo. En uno de los caminos, observa cómo el sol se posaba sobre el horizonte, reflejando sus rayos sobre un molino y formando una postal encantadora: “cuando vi ese paisaje, sentí que Dios me marcó que el lugar para filmar el videoclip era ahí“.

Si bien recién publicó su primera canción, ya tiene escritas otras treinta y tiene proyectado sacar un cd en el que aparezca “Abrazo en Armonía” junto a otros ocho tracks.

La repercusión

El videoclip fue compartido por usuarios de Venezuela, Cuba, Ecuador, Francia, Estados Unidos y hasta un pastor paquistaní se contactó con Julián para comunicarle que le había gustado su canción. “Me mandan fotos de las iglesias que tienen allá a escondidas porque la religión oficial es la fe musulmana” detalla Carbone.

A modo de conclusión, el artista confiesa: “me gustaría ser conocido para poder cantar los temas que Dios me da y que a la gente le llegue a lo más profundo de su corazón. Además, uno sabe que si es popular, uno empieza a tener riqueza. Y si hay algo que anhelo en mi vida es ayudar a la gente pobre. Yo nací en un lugar muy humilde, con mi familia hemos pasado hambre. Sufrí mucho, por eso anhelo ayudar a la gente“. 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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