Con Yanina es otra cosa

 

Las puertas de Rivero Bar llevan cerradas más de 100 días, pero sus redes sociales se activaron como nunca antes. Con promociones y propuestas interactivas, Yanina Rivero lleva adelante la difícil tarea de adaptarse a los tiempos que corren. “Jugar con las redes y nuestros clientes es una manera de sentir que el bar está vivo”, asegura.

El primer rastro de la pandemia llegó cuando nos enteramos que bares y boliches cerraban sus puertas para evitar el contagio del coronavirus. “Nunca nos imaginábamos que iba a pasar esto y que iba a durar tanto tiempo”, explica Yanina y destaca que “lo peor es la incertidumbre de no saber cuándo vamos a poder volver a abrir.”

Su rubro fue uno de los más golpeados: “fue el primero en cerrar las puertas y será el último en reabrirlas. No todos vamos a volver lamentablemente, ojala que sí, pero hay colegas que ya han entregado sus llaves y es muy doloroso ver esas situaciones”.  Además, Yanina enumera cada dificultad que tienen los locales como el suyo: distribuidores, gastos que siguen llegando, y deudas.

Sin embargo, reconoce que tanto ella como su equipo de trabajo necesitan seguir adelante manteniendo sus puestos de trabajo. “Para mi es difícil porque obviamente no hay una espalda financiera que lo aguante, ahora nos manejamos con delivery, hay que adaptarse a las nuevas reglas del juego y estamos en proceso de aprendizaje”, señala.

La dueña del bar sostiene que el 2019 fue un año de muchos cambios. “El Viejo Tropezón” es parte de la historia local y luego de la pérdida de su padre, por primera vez una mujer estaba a cargo de sostenerlo y conservar su mística. Frente a este desafío, Yanina agarró las riendas y no paró hasta concretar grandes eventos. Se realizaron varias propuestas como el festival PrimaverArte, y jornadas culturales que incluyeron danza y artesanos en la clásica esquina de Morgan y España.

Ahora todas esas actividades se encuentran en pausa, pero un tropezón no es caida. Yanina piensa en alternativas para que la llama del bar no deje de arder. Esta pausa que propone la pandemia también es una oportunidad para pensar nuevas propuestas que seguro nos alegraran cuando nos encontremos de vuelta en el bar. Ojalá que pronto podamos brindar todos juntos  en el lugar de siempre.

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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