Historia de las epidemias gilenses

La epidemia del Covid – 19 no fue la primera en afectar a nuestra ciudad, tampoco fue la de la Gripe Porcina, hace más de 10 años. Ya para finales del 1800, nuestra ciudad era escenario de sucesivos focos infecciosos.

Los brotres de Fiebre Amarilla y Cólera, entre 1869 y 1871 generaron 64 muertes. A raíz de esto, colapsó el cementerio que estaba ubicado en la esquina de Italia y Etcheverry, y se abrió el Cementerio Sur, en frente a donde hoy está el predio del club de planeadores Albatros. Las bóvedas, en su frente, rezaban “Fallecidos por Fiebre Amarilla“, lo que prueba que familias enteras han sido víctimas de esta enfermedad.

Esta situación, se veía agravada por las deplorables condiciones sanitarias de la época. Los sectores económicos más poderosos podían acceder al agua de lluvia de los aljibes. La otra forma de conseguir agua, era a través de los pozos. El problema es que estaban muy cerca de las letrinas, lo que hacía que hubiera mucha contaminación.

A esto, hay que sumarle el hacinamiento del que era víctima la población más humilde y que hacía que los contagios se multipliquen con mucha facilidad. Podemos citar como ejemplo la epidemia de Viruela del período 1881 – 1883. Según consta en el informe del doctor Carreras, publicado en 1884, cuando fue a visitar a uno de sus pacientes con viruela, se dio cuenta de que toda la familia estaba siendo víctima del virus. Poco después, las 4 personas fallecerían.

El personal médico de San Andrés de Giles constaba de dos personas y todavía no había sido abierto el hospital municipal.

Los otros muertos de la guerra

En 1864, Mitre empezaba la guerra contra el Paraguay, junto a Brasil y la banda oriental. Algunos lo llamarán karma, otros castigo divino, pero lo cierto es que los soldados argentinos no volvieron solos de aquel genocidio, sino que lo hicieron acompañados del Cólera, que había sido contagiado por las fuerzas brasileñas. Muchos vecinos fueron partícipes de la guerra. Uno de ellos, por ejemplo, fue Justiniano Marcos Alvis, nacido en Villa Espil. Así, las muertes producidas en combate, se replicaron en nuestro territorio a través del virus.

La primera cuarentena

El municipio de aquel entonces, para hacerle frente a la crisis sanitaria, prohibió reuniones e instó a los vecinos a que se quedaran en casa y reforzar la higiene. A principios del siglo XX hubo un nuevo brote de Cólera, lo que provocó que se prohibiera la venta ambulante de alimentos, que era muy común por aquellos años. Los comerciantes se concentraron en un único mercado, ubicado en donde estaba la vieja terminal de colectivos, en 25 de Mayo y Mitre. Así, podían hacer controles sanitarios con mayor facilidad.

La próxima peste recién llegaría en la década del ’50, con la polio. En total, Argentina tuvo 6500 casos, con 650 muertos. No había vacunas ni antídotos, en lugar de eso, la forma de protegerse era colgandose del cuello una pastilla de Alcanfor.

50 años pasaron hasta la aparición de una nueva epidemia. En 2009, la Gripe Porcina contagiaría a más de 10 mil argentinos, lo que llevó a adelantar las vacaciones de invierno y a estar un mes sin clases. En total, morirían 685 personas.


Agradecemos el aporte de Graciela León.


 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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