Día del periodista: voces de una nueva generación de profesionales

Un 7 de junio de 1810, Mariano Moreno tomó una decisión clave para el futuro del periodismo: el abogado y político fundó la “Gazeta de Buenos Ayres “, el primer periódico de la etapa independentista argentina. Y por esta trascendental razón, se celebra el día del periodista .

Para conmemorar esta fecha desde Infociudad nos propusimos abrir un espacio para que jóvenes profesionales de la región reflexionen sobre la actividad. Escuchar las voces de todos, sin dudas, nos permitirá entender el valor que representa trabajar de periodistas en lugares como el nuestro.

Sofía Stupiello – Infociudad – Universidad del Salvador (USAL)

Hacer periodismo en el pueblo que me vio nacer es algo que me llena de satisfacciones. Infociudad me permitió construir un vínculo especial con los vecinos. En estos tiempos de aislamiento, lo que más extraño son los comentarios que antes me hacían en el supermercado o en la cola del banco. Hoy nos toca mantener la distancia física pero cada me gusta o cometario nos mantiene cerca.

Es justamente esta relación con nuestros lectores la que nos inspira a crecer y querer superarnos como equipo periodístico.  No solo desde lo profesional, sino desde lo humano, asumiendo con responsabilidad la delicada tarea de escribir día a día la historia de nuestra comunidad.

Hoy no es un día más. Este año nos encuentra en un contexto de mucha incertidumbre en donde la comunicación es un servicio esencial. Por eso aprovecho este espacio para agradecer la confianza que depositan en Infociudad y en la manera que comunicamos. Nuestro único objetivo hoy es no fallarles y acompañarlos  con esperanza a superar este dificil momento que vivimos como humanidad.

Desde el equipo de Infociudad entendemos la comunicación como un derecho, por eso nos comprometemos diariamente a ofrecer información de calidad.

Margarita Elías – Heraldo del Oeste (Luján) – Universidad del Salvador (USAL)

“Ser periodista es vivir cada momento como una noticia y ver la vida como un gran titular”. Esas fueron las palabras que alguna vez le dije a quien fue “Mi padre del Periodismo”: Miguel Ángel Loizaga, fundador del periódico lujanense “Heraldo del Oeste”. Quien ejerza está apasionante profesión sabe perfectamente que es así. Será que está en nuestro ADN, de cierta forma, el hecho de preguntarnos el por qué de las cosas o agudizar los sentidos cuando algo o alguien nos llama la atención. Ahí nos involucramos, pisamos el barro, revolvemos hasta encontrar lo que buscamos. Y en un segundo, nos damos cuenta que estamos entrevistando a nuestros vecinos y nuestras vecinas; que el hecho noticioso más importante de la jornada es el acto cultural que nos identifica como pueblo; que las voces calificadas como fuente de información son mis compañeras y compañeros que luchan día a día por una sociedad mejor; que mis conocidos y conocidas de la escuela ahora son mis colegas… Una ciudad puede cambiar; los políticos pueden cambiar; los intereses económicos pueden cambiar; los medios de comunicación pueden cambiar. Pero no así, el objetivo del periodismo. Porque siempre seremos mediadores entre las mayorías y las minorías. Seremos como una especie de altoparlante para aquellos que no sean escuchados. Seremos quienes expongan todas las campanas. Y, ya sea en papel o ‘tuit’, seremos los y las que digan la verdad. A ustedes, periodistas de alma y vocación, feliz día.

Andrés Aguilar – Cablevisión (Carmen de Areco) – ISEC

La hoja en blanco, el título sin terminar, el cartel de aire, el vivo. Sensaciones que se presentan y que a diario nos colocan frente a nuestra vocación. El arte de contar historias, sin olvidar que como protagonistas del otro lado hay personas como uno.
Trabajar con información como materia prima y no dejar que nuestras apreciaciones se apoderen del producto final. Los hay con estudios formales y los hay con el vigor que da la experiencia creciente. Sin dudas, como dijo Gabo, el periodismo es el mejor oficio del mundo. Estar en primera fila de los acontecimientos más felices y más tristes de quienes nos rodean, de nuestras propias vidas también.

 

La variante Delta circuló por San Andrés de Giles

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