¿Qué vamos a hacer? A geder

Por Sofía Stupiello


Muchas personas alrededor del mundo están notando diferencias en su olor corporal y este fenómeno tiene una explicación. En estos tiempos tan cruciales y raros, respetar la cuarentena nos ha cambiado por completo el día a día. Uno de los cambios más inesperado que trajo esta pandemia es el del olor corporal.

Es muy probable que después de tanto tiempo de aislamiento comiences a percibir nuevos olores. Si el aislamiento es compartido con otros, quizá empieces a distinguir sus olores corporales. Un grupo de científicos elaboró una explicación de este fenómeno que comienza a experimentarse con el avance de la cuarentena. Un estudio de 2014 descubrió que las personas y los animales que comparten un mismo entorno también comparten sus comunidades microbianas, “probablemente debido al desprendimiento de la piel y la contaminación de las manos y los pies”, escribieron los autores. “Cuando las familias se mudaban, los acompañaba su ‘aura’ microbiológica. Si una persona abandonaba el hogar incluso durante unos días, su contribución al microbioma familiar disminuía”.

En la actualidad, en lugar de entrar en contacto con decenas o cientos de personas a diario, en el transporte público, el trabajo y las actividades recreativas, estamos en casa con unas cuantas personas como máximo. Lo estamos haciendo para limitar la propagación del COVID-19, pero nuestras acciones podría tener consecuencias en otros microbios con los que compartimos nuestras vidas y en el microbioma de la piel, y como consecuencia el olor de nuestro cuerpo se modifica.

Al reducir nuestras relaciones sociales, estamos disminuyendo nuestro contacto con muchas “auras” microbianas, al tiempo que aumentamos las interacciones con los microbios de nuestros compañeros de casa, cambiando las comunidades que viven sobre nosotros y los olores que producen.

Muchas personas están compartiendo su espacio con compañeros de piso, parejas o familiares directos. Si intercambias microbios con un pequeño número de personas durante semanas, podrías comenzar a oler a esa otra persona y viceversa, aclaró Rob Dunn, biólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.

Ante la duda de que esto pueda tener consecuencias negativas en al salud de las personas, los cinetificos afirmaron que no es nada grave. “Aunque hayamos perdido microbios, podemos recuperarlos”, explicó Dunn. “Cuando volvamos a socializar, habrá la oportunidad de compartir estos microbios de nuevo y volver a formar parte de una comunidad más grande de olores”, concluyó.

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