De las canchas de Rugby, directo al pabellón

Mis queridos amigos, como ha transcendido en diversos medios nacionales de comunicación, en virtud a la saña con la que un grupo de jóvenes atacan con total desprecio a la vida a un joven indefenso, hasta causarle la muerte, motivan la redacción de la presente columna. En un primer momento, la causa fue caratulada como homicidio en riña, un delito que prevé una pena de entre 2 a 6 años de prisión, la pena es baja porque la característica principal, es que no existe intención de matar; en definitiva es una pena considerablemente más leve que la que le corresponde a un homicidio simple (de 8 a 25 años).

Vale decir que, con el avance de la causa y las pruebas, dos de los 10 detenidos enfrentan ahora la acusación fiscal de prisión perpetua por el homicidio de Fernando, debido a que finalmente el delito fue calificado como homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas con alevosía (en términos penales, la alevosía radica en una marcada ventaja a favor del que mata) y la fiscal también consideró a los otros ocho imputados como partícipes necesarios.

A fin de que comprendan las acusaciones fiscales, en términos legales, se considera partícipes necesarios, a quienes prestaron ayuda o tuvieron algún tipo de comportamiento, sin el cual no se podría haber cometido el delito. Por lo tanto, también a ellos les cabría la misma pena, es decir, con cadena perpetua.

Cabe aclarar, que según sostiene el artículo 13 de nuestro Código Penal, la persona que fuera condenada a reclusión perpetua, una vez cumplidos los 35 años de condena, puede obtener la libertad por resolución judicial, previa realización de informes técnicos de rigor, que pronostique su favorable reinserción social. Es decir que, en caso de recibir esa pena, los acusados saldrían en libertad después de los 53 años.

Que la carátula en principio sea por homicidio agravado y no riña, juega un papel preponderante, porque será determinante a la hora de definir si los imputados quedan detenidos con prisión preventiva durante el proceso o pueden esperar al juicio en libertad. Lo fundamental es tener en cuenta, si existe peligro de entorpecer la investigación o peligro de fuga.

Lo que terminará dilucidando el juicio oral, es si existió intención homicida, o no en los jóvenes. Es decir, que el homicidio en riña o el homicidio agravado serán las dos caras de la moneda. Cada uno de los tipos penales, prevé penas diferentes y apuntan a conductas diferentes. Eso lo sabremos solo con la sentencia. Por lo pronto, los jóvenes ya tienen destino al salir su cupo en la cárcel de Dolores, ubicada sobre la calle Riobamba e inaugurada el 27 de enero de 1877. La cárcel cuenta con una escuela, con talleres de oficios como plomería, herrería, mecánica, fabricación de portones, recolección de residuos. Pero el lado oscuro es que esta unidad fue catalogada en 2018, como la más sobrepoblada del SPB, y alojó a 3,4 personas cada una plaza. Solo espero que tal acto de brutalidad, evidenciado públicamente sirva para que los jovencitos que leen las noticias, piensen dos veces sus actos antes de realizarlos.

Dr. Emmanuel Langone
ABOGADO
INDEMNIZACIONES – DEFENSAS PENALES
TUCUMAN Nº 19 Chivilcoy 6620 Tel : 02346-525751
Mail : [email protected]

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