Estorninos: por qué se mueven en bandadas

El Sturnus vulgaris, más conocido como estornino, es un pájaro negruzco y con canto casi ensordecedor cuya danza al atardecer ofrece un espectáculo magnífico. Sin embargo, ésta es su única belleza: por lo demás, es un ave que, con poco más de dos décadas y media en el país, ya es considerada una plaga. Giles los sufre.

Originaria de Europa y Asia, se cree que llegó al país a fines de los años 80 de la mano de vendedores de animales exóticos quienes, al no poder ubicar los casales en el mercado, los liberaron. Las primeras parejas fueron avistadas en la localidad bonaerense de Bernal.

Hoy se extienden las bandadas por toda la llanura pampeana. Y esto fue posible gracias a su capacidad reproductiva -pueden duplicar su población año tras año-, la ausencia de predadores naturales -lo que les permite competir y ganarles el espacio a las especies autóctonas- y su adaptabilidad a comer casi de todo, desde insectos hasta alimento balanceado, basura, granos y gramíneas.

Una de las llamativas actitudes de los estorninos es su vuelo en bandada. Esta característica se debe a que trabajan de manera sincronizada gracias a las ecuaciones de transiciones de fase, es decir, cada pájaro esta conectado entre sí y cualquier maniobra que realice una, inmediatamente la realiza otra. 

Los pájaros se reúnen en sitios cálidos para poder mantenerse con vida. Una concentración tan alta de aves resultaría tentadora para sus depredadores, por lo que volar en masa dibujando remolinos en el aire crea una confusión que evita que ningún estornino sea cazado.

Jamie Wood, del Departmento de Biología y Matemáticas Universidad de York y Colin Beale, de la Universidad de YorkLa, creen que la formación de las bandadas podría deberse a la seguridad que se proporcionan unos a otros al volar juntos, y de ahí surge otra idea igual de curiosa: quizá los pájaros se agrupen para poder compartir información acerca de dónde hay alimentos.

Esta “hipótesis del centro de información” explica que cuando el sustento es difícil de encontrar, la mejor solución a largo plazo es la puesta en común de información entre todos los individuos. De la misma manera en que las abejas comparten la ubicación de las flores, las aves que encuentran comida un día y lo transmiten a sus semejantes se verán beneficiadas en futuras ocasiones.

En San Andrés de Giles se llegó a la conclusión que los plátanos atraen a los estorninos, este dato se consiguió analizando lo que ocurrió en otras ciudades vecinas. Se probó con música, banderas y hasta con un rayo láser, sin embargo, la plaga no se pudo erradicar.

El Honorable Concejo Deliberante creó una comisión para tratar la problemática. La solución que se planteó fue reemplazar los plátanos de manera progresiva. Esta política no se llevó a cabo y la demora provocó que la plaza principal sea territorio exclusivo de estorninos.

 

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