Pacheco papers

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19 de junio de 2011. En la fría noche gilense las calles estaban vacías, faltaban los futboleros. Todos se acomodaron sus horarios para poder estar frente a la TV porque tal vez “lo ponían a Pacheco”. A los 21´ del segundo tiempo el deseo de muchos se cumplió. Afuera Alvarado, adentro el vecino.  Con ese cambio se cumplía el primer objetivo “llegar”. En la cancha de Banfield, Jona, debutaba con la camiseta azulgrana. Para nuestro futbolista estar en la elite del fútbol argentino fue un camino que comenzó a transitar a los 11 años. Lejos de sus afectos convivió en la pensión de uno de los clubes más importantes del país (San Lorenzo de Almagro) con un grupo de jóvenes promesas, que con el correr de los días se transformaban en su familia. La niñez, la adolescencia y el ingreso a la adultez transcurrieron detrás de una pelota para el gilense. Pasaron casi cinco años, pasaron los clubes y Pacheco sigue persiguiendo sueños. Sueños de gol. Hoy en el Frontón Jona, como lo conocen sus amigos, intenta ganarse un lugar en el difícil mundo del fútbol.

I: ¿Cómo calificas tu Federal C?

JP: Dentro de todo fue positivo porque el club por primera vez supero dos fases. Creo que teníamos equipo para seguir en el torneo, la serie contra Sportsman la perdimos en Carmen y acá no tuvimos un buen partido, la serie ya estaba liquidada.

I: Teniendo en cuenta tu experiencia ¿Está preparado el Frontón para un Federal B?

JP: Tiene cosas buenas, los dirigentes se mueven, se preocupan mucho por el club. Por el lado de los jugadores falta un poco más de compromiso en los entrenamientos, para jugar un Federal B tenés que entrenar todos los días. Esta semana lo hablaba con algunos compañeros, ahora estamos muy relajados, si queremos mantener el nivel tenemos que esforzarnos mucho más.

I: ¿Por qué decidiste iniciar tu escuelita de fútbol en este momento?

JP: Al no conseguir ningún club de afuera y ya al saber que voy a estar gran parte del año acá, había hablado con Tato Luchisano (Villa Manchi) para formar una escuela de fútbol. A mí me gusta mucho el tema de enseñarles a los chicos, no lo dudé. Por suerte hubo gran convocatoria y las cosas están saliendo bien. Les enseñamos y nos divertimos.

I: También te vimos incursionar como DT de fútbol femenino en el Villa Manchi…

JP: Tenía la experiencia con las chicas de Solo Toque FC (Pacheco en el 2015 formó el equipo local), era algo que también habíamos hablado con Tato. La idea es armar un equipo de mujeres no tan grandes, para que la disciplina sea fuerte en Giles desde abajo sino el fútbol femenino se termina rápido.

I: Hablando del fútbol local ¿Qué opinas del nivel que tenemos?

JP: Siempre digo lo mismo, jugadores hay. Doy el ejemplo cuando estoy con alguien y vemos un partido de fútbol en la tele. En Argentina no sobran jugadores como en Europa, pero igualmente hay muy buenos. En Giles falta el sacrificio y el compromiso de entrenar todos los días. Nivel acá sobra. Cuando llegan a la adolescencia son muy pocos los que quieren jugar al fútbol profesionalmente.

I: ¿Qué va a pasar con tu carrera?

JP: Hasta junio voy a seguir jugando en el Frontón. Mi representante está viendo varios clubes. Hoy quiero seguir viviendo de esto pero sé que no es fácil, sé que dependo de mi representante.

I: ¿Tu representante es el mismo?

JP: No, cambié. Este hace poquito que lo tengo, confío en él, no me queda otra. Si hubiese querido, ya que no me consiguió club y no tenemos ningún compromiso, me podría haber dejado solo y sin embargo sigue buscando, sigue intentando sabiendo que algún club va a salir.

I: ¿Por qué crees que te está costando tanto?

JP: Creo que a veces pasa mucho por la suerte y también por las decisiones que uno toma, por ahí me equivoqué en la elección de los representantes. Cuando me fui a Almagro la decisión fue buena, jugué 28 partidos de titular. Con otro manager podría haber tenido más posibilidades en diversos clubes y sin embargo no las tuve, la verdad que no se entiende mucho.

I: Cuando llegó el debut, ¿alguien se te acercó para aconsejarte?

JP: Fue todo repentino. Si bien siempre se decía en el club que iba a llegar, la situación de San Lorenzo (peleaba el descenso) agilizó todo. Salté de cuarta a primera, había tenido muy pocos partidos en reserva. Cuando debuté había jugado en cuarta hacia tres días. No tuve tiempo de nada, los referentes me veían como uno más. No había diferencias para los pibes, el momento no te permitía pensar en otra cosa que no sea sumar de a tres puntos.

I: De jugar los clásicos de verano pasaste a armar las valijas para volver a Giles, ¿cómo te lo tomaste?

JP: No fue fácil. Sin pensarlo me encontré jugando con mis hermanos en la Liga Local. Cuando llegué a Táchira estaba en un momento difícil, no me salían las cosas. Colgado en San Lorenzo, no tenía chances de nada. Táchira me dio las fuerzas para seguir luchando por mi lugar en el fútbol. Jugar con los chicos fue un plus que me permitió llegar bien a la CAI de Chubut. Me gusta estar acá en Giles, pero todos los días me levanto pensando en estar en un club y entrenar todos los días.  Extraño todo eso. Se hace difícil, principalmente por la motivación. No es lindo prepararse solo.

I: ¿Pensaste en algún momento en dejar todo?

JP: No, nunca. Me levanto todos los días pensando en que tengo que jugar al fútbol, en que tengo que entrenar sí o sí, sea a la mañana, a la tarde o a la noche la pelota la tengo que agarrar.

I: Por último, ¿qué mensaje le das a un chico que sueña con jugar en la elite del fútbol nacional?

JP: No tienen que tener miedo, si tienen la chance de irse a Buenos Aires tienen que ir. Es algo que lo disfrutas a pleno, yo les aconsejaría que asuman el compromiso de entrenar todos los días, de nunca bajar los brazos, las chances hoy en día están.

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